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Energía

El Gobierno se planta ante Iberdrola y se niega a alargar la vida de Cofrentes

La empresa energética condiciona la prórroga que le permitiría mantener abierta la central nuclear más allá de noviembre de 2030 a una rebaja de impuestos y de la tasa de tratamiento de los residuos radiactivos

Vista aérea de la central nuclear de Cofrentes, con el reactor a la izquierda y las torres de refrigeración a la derecha.

Vista aérea de la central nuclear de Cofrentes, con el reactor a la izquierda y las torres de refrigeración a la derecha. / Levante-EMV

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Ramón Ferrando

Ramón Ferrando

València

El Gobierno se ha plantado y se niega a prorrogar la vida de la central de Cofrentes a pesar de la petición de Iberdrola tras la presión de los últimos meses del lobby nuclear y del Partido Popular y Vox. Iberdrola ha condicionado la prórroga que reclama desde octubre la Generalitat Valenciana a una rebaja de impuestos y de la tasa de tratamiento de residuos radiactivos. La compañía pretende extender la vida útil cuatro años, como informó a semana pasada Levante-EMV, con lo que la planta dejaría de operar en 2034 en vez de 2030.

El Ejecutivo considera que la solicitud no es ni siquiera una petición formal y ni la valora porque traspasa tres líneas rojas: «Que haya seguridad para las personas, que se garantice la seguridad del suministro y que no suponga un mayor coste para los ciudadanos.

Iberdrola se ha aliado con Endesa para pedir la prórroga de la vida útil de los reactores nucleares de Almaraz (Cáceres), Ascó (Tarragona) y Cofrentes. Almaraz está ahora en el ojo del huracán porque es la primera central que va a dejar de operar, según el calendario de cierre pactado entre los operadores y el Gobierno en 2019. El acuerdo establece que el reactor de Almaraz I parará el 1 de noviembre 2027 y el de Almaraz II el 1 de octubre de 2028. La Junta de Extremadura (en manos del PP) lidera una campaña para forzar la prórroga de la central que de momento ha fracasado.

Plantas catalanas

En el caso de las plantas nucleares de Cataluña, Ascó I (propiedad al 100 % de Endesa) tiene programado su cierre en 2030 y Ascó II (en la que Endesa tiene el 85 % e Iberdrola el 15 % restante) en 2032. Además, en Cataluña está Vandellós II (que es al 72 % de Endesa y al 28 % de Iberdrola), que debe cerrar en 2035. El empresariado catalán se ha movilizado contra el cierre nuclear por el impacto que tendría en la industria sobre todo de Tarragona, que es electrointensiva.

Esto ha provocado que ERC y Junts se hayan sumado en el Congreso de los Diputados a la presión de la derecha para no cerrar ahora las nucleares. Los independentistas defienden la importancia económica y de empleo de ese sector en Cataluña y suponen una presión extra para el Gobierno.

Petición de Iberdrola

Y en ese contexto, Iberdrola ha aprovechado para reclamar abiertamente la prórroga de la vida útil de Cofrentes. Iberdrola y Endesa han planteado por carta al Gobierno incrementar la vida útil de cinco de los siete reactores españoles entre 2 y 4 años. La propuesta pasa por retrasar el cierre de Almaraz I y Almaraz II hasta 2030, Asco I y II hasta 2032, y mantener el calendario para el apagón total en 2035, según fuentes cercanas a las negociaciones. El retraso de Cofrentes vendría motivado para que no se solape con los cierres de Almaraz y las plantas catalanas de Ascó.

Torres de refrigeración de la central nuclear de Cofrentes.

Torres de refrigeración de la central nuclear de Cofrentes. / Miguel Ángel Montesinos

Campaña del Consell

El Consell inició la campaña para prorrogar la vida útil de Cofrentes en octubre, dos semanas antes de la dana. La Generalitat aprovechó el ruido que estaba haciendo la Junta de Extremadura con la central de Almaraz para exigir la prórroga para la central nuclear valenciana. En los últimos meses se ha intensificado la presión del lobby nuclear y del empresariado valenciano. La Cámara de Comercio emitió en abril un informe en el que alertaba de que el cierre de Cofrentes implicaría un serio riesgo para la operatividad de más de 12.000 empresas industriales altamente dependientes del suministro eléctrico, que generan 184.000 empleos directos y condicionan otros 235.000 empleos indirectos.

Iberdrola muestra sus intenciones

Toda esta presión se ha producido sin que hasta ahora la propietaria de la planta valenciana hubiera pedido al Gobierno mantener abierta la planta. La clave es que Iberdrola (al igual que el resto de operadores) quiere que la energía nuclear continúe en España, pero con una fuerte rebaja fiscal y de la tasa de tratamiento residuos ya que si no los números no le salen. Las nucleares españolas deben abonar unos 28 euros por megavatio hora (MWh) en impuestos y tasas con independencia del precio de la luz. Esta situación provoca que cuando el precio de la luz cae por debajo de esos 28 euros por el incremento de la energía renovable las centrales nucleares producen a pérdidas.

Rechazo frontal

El Ministerio de Transición Ecológica entiende que la misiva para prolongar la vida útil de las plantas es una mera declaración de intenciones. De hecho, el Gobierno considera que la propuesta de Iberdrola y Endesa no es ni siquiera una petición formal.

Parones voluntarios

Iberdrola paró voluntariamente el reactor de Cofrentes el 17 de abril y lo mantuvo inactivo 18 días. La compañía tomó la decisión de prescindir de la energía que produce la planta valenciana en pleno debate sobre la prórroga de su vida útil por su supuesta condición estratégica para el suministro. Tras la medida está el desplome del precio de la luz por la abundante producción renovable y la bajada de la actividad industrial por las vacaciones de Pascua. El año pasado también lo paró casi un mes por lo mismo.

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