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EL CAMPO

La cooperativa que inventó la sandía sin pepitas y el nuevo caqui

Anecoop crece entre las grandes firmas hortofrutícolas europeas al cumplir 50 años con la mirada puesta en la expansión y la concentración de entidades

rrancías con la publicidad de Anecoop en los años noventa.

rrancías con la publicidad de Anecoop en los años noventa. / Levante-EMV

José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

València

Corría el año 1975. Eran tiempos de cambios políticos en España, de movimientos sindicales y empresariales, de iniciativas sociales y económicas. Una treintena de dirigentes de cooperativas citrícolas de Valencia y Castelló, capitaneados por Salvador Roig, dirigente de Copal (Algemesí), decidieron unirse a través de una misma sociedad -que llamaron Anecoop- para poder así tener músculo comercial, financiero y logístico con vistas a poder exportar naranjas y mandarinas a cadenas de supermercados de países del Este de Europa como la Unión Soviética, Hungría, Checoslovaquia o la República Democrática Alemana (RDA), entre otros países. Anecoop puso una pica en Flandes al iniciar las exportaciones hortofrutícolas a gigantes de la distribución comercial como la cadena alemana EDEKA. Aquellos visionarios tuvieron claro desde aquellos tiempos que el futuro del sector agroalimentario pasaba por los supermercados e hipermercados.

Los primeros gestores de Anecoop, entre estos José María Planells, director general de la firma valenciana durante 35 años, así como Manuel Romero y Pepe Miquel, ambos presidentes y principales impulsores de este modelo comercial de economía social. Tenían claro que «necesitaban concentrar oferta para poder acceder tanto a una mejor relación comercial con las cadenas de supermercados e hipermercados como en el suministro de grandes contratos de cítricos que regularmente promovían los antiguos países del Este, y a los que ninguna cooperativa de forma individual podía acceder ya que sus limitaciones geográficas y de dimensión se lo impedían», sostiene el actual primer ejecutivo de Anecoop, Joan Mir.

Tranvías con la publicidad de Anecoo, en los años noventa.

Tranvías con la publicidad de Anecoo, en los años noventa. / Anecoop

Pioneros en el exterior

En 1979 la cooperativa de segundo grado con oficinas centrales en la capital del Túria abrió un primera filial en Perpiñán (Francia). Tenía claro que la proximidad con los clientes era clave para el futuro de este grupo cooperativo que «ha sido capaz de adaptarse a los cambios que ha sufrido Europa desde hace décadas, especialmente con la caída del muro de Berlín (1989), la disolución de la antigua URSS y otros países del llamado ‘telón de acero’. Así, en 1991 Anecoop abrió sede en Polonia y en 1997, en Chequia.

El entonces director general de Anecoop, José María Planells y el entonces Secretario General de la Consellería de Agricultura José Antonio Franco (actual Jefe del Servicio de Estudios Agrarios en la GVA, que por cierto se jubila creo que a finales del mes que viene),  revisando cajas de naranjas.  Año 1990.

El entonces director general de Anecoop, José María Planells y el entonces Secretario General de la Consellería de Agricultura José Antonio Franco (actual Jefe del Servicio de Estudios Agrarios en la GVA, que por cierto se jubila creo que a finales del mes que viene), revisando cajas de naranjas. Año 1990. / Anecoop

Anecoop podría añadir dos marcas al vocabulario hortofrutícola que más han triunfado en todo el mundo entre los cultivos mediterráneos: ‘Bouquet’ y ‘Persimon’. Comer sandías sin pepitas y caquis duros y de color naranja era algo impensable hace cincuenta años en aquella España en blanco y negro cuyo sector agrario, muy volcado en las exportaciones -sobre todo el negocio citrícola- estaba muy atomizado en pequeñas cooperativas y algunos incipientes imperios hortofrutícolas en manos de grandes productores. Las sandías ‘Bouquet’ (innovación en la que participó la firma norteamericana Petoseed, en la actualidad Vegetables by Bayer) y los caquis ‘Persimon’ son innovaciones agrarias que definen historias de éxito capitaneadas por la cooperativa valenciana de segundo grado Anecoop durante estas últimas cinco décadas, en las que se ha convertido en un motor del sector hortofrutícola español líder en Europa en exportaciones hortofrutícolas.

Sede de anecoop, en una imagen del 25º aniversario.

Sede de anecoop, en una imagen del 25º aniversario. / MANUEL MOLINES

Un sector atomizado

En estos tiempos de concentración y de búsqueda de rentabilidad en un sector históricamente muy atomizado y con problemas de gestión y rentabilidad, Anecoop ya ha conseguido integrar 61 entidades socias. Llegaron a ser 140 hace tres décadas) y 20.000 agricultores que cultivan 61.000 hectáreas en 13 provincias españolas (Valencia, Castellón, Alicante, Murcia, Almería, Cádiz, Sevilla, Huelva, Ciudad Real, Segovia, Valladolid, Navarra y Lleida). Estas cooperativas buscaban profesionalizar el sector y establecer sus propios canales de comercialización para mejorar la venta de productos. «Preocupados por dotar al cooperativismo agrario de una mayor profesionalidad y unos canales propios de comercialización se lanzaron al mercado para dar salida a la producción de cítricos», ahora también a otras frutas y hortalizas, así como a los vinos o productos de quinta gama (listos para comer), recuerda al cabo de los años su actual presidente, Alejandro Monzón.

Sandías sin pepitas comercializadas por Anecoop.

Sandías sin pepitas comercializadas por Anecoop. / Levante-EMV

«Copian nuestro modelo»

Cuenta el actual director general que puestos a destacar algunos hitos de la firma hortofrutícola, cuya facturación ya supera los 1.000 millones de euros en el conjunto del grupo empresarial, «la consolidación del modelo cooperativo en medio de grandes empresas en el sector es significativo en estos tiempos. Nos copian nuestro modelo cooperativo», explica Mir al destacar que Anecoop es uno de los principales exportadores de cítricos del mundo. Las empresas de esta cooperativa de segundo grado registraron también su mejor resultado en la historia del grupo en 2024/2025, alcanzando los 1.126 millones de euros, cifra que representa un importante crecimiento, del 12,5%, respecto a la campaña anterior. Con este balance, la cooperativa afianza su posicionamiento como primera firma española en la comercialización de frutas y hortalizas, e incrementa la cuota nacional de exportación al 5,04%.

Alejandro Monzón y Joan Mira, en Fruit Atracttion.

Alejandro Monzón y Joan Mira, en Fruit Atracttion. / Levante-EMV

Nuevos tiempos en Europa

Y en estos tiempos de conflictos geopolíticos y de tensiones en las cadenas de suministros, hace dos años, la guerra paralizó la actividad de Anecoop en Ucrania, Rusia y Bielorrusia, donde exportaba vino y productos hortofrutícolas, después de que las exportaciones de frutas y hortalizas a Bielorrusia ya se pararan el 1 de enero de 2022 por el veto que impuso el país a la importación alimentaria de Europa. La filial de Anecoop en Rusia solo mantenía, cuando estalló la guerra, a seis empleados pero llegó a tener veintidós personas en 2014, año en el que Putin impuso la citada barrera comercial a los países europeos en represalia a la sanciones económicas de Bruselas a Rusia. «Sin duda, Europa ha cambiado, y nos hemos adaptado a los nuevos tiempos con la búsqueda de nuevos mercados», puntualiza Mir.

Imagen aérea del campo de experiencia de Museros de Anecoop.

Imagen aérea del campo de experiencia de Museros de Anecoop. / Levante-EMV

Respecto al futuro, Anecoop se plantea «avanzar en el proceso de concentración para hacer las cooperativas más rentables y mejorar así los beneficios a los agricultores», comenta el director general del grupo hortofrutícola. Además, quiere impulsar el establecimiento de sistemas de calidad I+D para la mejora de los procesos, lo que implica obtener unos calendarios de oferta más amplios en el caso de las sandías y otras frutas, así como un mayor ajuste de la producción a la demanda y la adopción de la metodología HACPP (Análisis de Riesgos y Puntos Críticos) para la seguridad alimentaria. Por otro lado, Anecoop se plantea seguir creciendo en Francia, donde ya ha comprado una empresa del sector de las flores. «Hay mucho por hacer todavía en Europa, nuestro principal mercado» concluye Mir.

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