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El negocio de las casas de comida se dispara frente a los bares de menú

Respecto a 2020, su presencia en la Comunitat Valenciana ha aumentado en más de 130 locales

Su uso entre el colectivo ‘sénior’, la comodidad o los menores precios respecto al de un restaurante elevan su demanda

Varias personas de diferentes edades hacen cola para comprar en una casa de comidas de València, esta semana.

Varias personas de diferentes edades hacen cola para comprar en una casa de comidas de València, esta semana. / Miguel Ángel Montesinos

Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

Preparar los ingredientes previamente adquiridos, coger una sartén o una olla, encender el fuego y comenzar a cocinar ese plato que, sea en unos minutos o en unas horas, servirá como tu comida del mediodía. Esa simple acción, tan usual en nuestra rutina, ha ido perdiendo peso con el paso de los años a causa de los cambios sociales, desde la progresiva apuesta por comer más fuera de casa a la reducción del tiempo disponible para elaborar esos alimentos. Sin embargo, como suele suceder, esa menor apuesta -o disponibilidad- por preparar platos en el hogar también ha abierto un nuevo nicho de oportunidad en un sector como el de las casas de comida, cuya presencia entre los negocios de la Comunitat Valenciana se ha disparado en los últimos años.

Es una situación que se puede comprobar fácilmente observando los bajos comerciales de muchos municipios de la autonomía y que también están detectando desde una de las organizaciones que aglutinan al pequeño comercio en el territorio valenciano, Unió Gremial. Su presidente, Mauro Lorenzo, afirma sin titubeos que es "un hecho que las casas de comidas están creciendo". Sin ir más lejos, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 había 9.838 casas de comida -o restaurantes con esta función– en la Comunitat, 135 más que en 2020. Un volumen al alza tras el que Lorenzo identifica varios factores.

Menos tiempo

La explicación principal de este auge "viene porque la gente no tiene tiempo para cocinar en condiciones, para hacer una comida casera". Es algo significativo, por ejemplo, en esos empleos en los que se hacen "jornadas continuadas donde a lo mejor tienes media hora para comer y no te da tiempo a ir a casa y volver", analiza Lorenzo sobre una circunstancia en la que también influye otro elemento clave, el precio. "Es más barato ir a un sitio de comidas preparadas y llevarte una ración que hacerlo tú en tu casa, porque la materia prima o la energía se ha encarecido mucho. Al final no es lo mismo hacer 200 raciones que una", destaca el dirigente comercial sobre una realidad que ha cogido un nuevo impulso desde la pandemia e, incluso, desde la dana en las zonas golpeadas por el agua.

Varias personas de diferentes edades hacen cola para comprar en una casa de comidas de València, esta semana.

Varias personas de diferentes edades hacen cola para comprar en una casa de comidas de València, esta semana. / Miguel Ángel Montesinos

Del mismo modo, Lorenzo también remarca cómo, para esa clientela trabajadora o para familias los fines de semana, una alternativa como la de las casas de comida y sus raciones resulta más atractiva que un clásico -en zonas como los polígonos o las áreas con oficinas- como ir a un bar y comer un menú -o medio menú- del día. "Con cinco euros puedes comer, mientras que ese menú te cuesta como mínimo el doble", afirma el presidente de Unió Gremial. Una comparativa que, sin embargo, no comparte el máximo dirigente de la patronal hostelera, Manuel Espinar. "La mayor competencia de ese bar de oficina o de polígono que vivía de esas comidas es el ‘tupper’ de casa. Cada vez ves más ese modelo de neverita en el que el trabajador lleva todo", afirma el presidente de Conhostur, quién también detecta un cambio de tendencia -vinculado a esas transformaciones sociales- dentro de su sector.

"Son una realidad ascendente los restaurantes que hacen comida para llevar. Ya no son solo negocios como las hamburgueserías", recalca Espinar sobre una vía de negocio que, para los clientes y los propios locales, puede resultar en ocasiones más provechosa. "Si tu presupuesto te limita ir a un restaurante, pues te lo llevas a casa", resalta el dirigente sobre una opción que gastan "personas de todo tipo" y con la que se pueden llevar "platos más baratos", ahorrándote además otros costes como la bebida o el postre.

Mayores y separados

Sin embargo, más allá de ese perfil más generalista de la hostelería, hay otro tipo de clientes que está aprovechando especialmente el auge de los negocios de las casas de comida en las ciudades y en unos pueblos que, como afirma Mauro Lorenzo, "hay mucho más negocio porque hay mucha más demanda". Y ese no es otro que el colectivo ‘senior’, gente que, como explica el dirigente comercial, al tener mayor edad, "ya no se encuentra bien para cocinar o se han quedado solos y quieren seguir comiendo comida casera". Una situación, por tanto, que crece motivada por "la soledad no deseada, pero también por las separaciones". "Al final son negocios cuya presencia crece porque hay una necesidad a cubrir", concluye el dirigente comercial.

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