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"Hay que cuidar a la familia empresaria tanto como a la empresa familiar"

El profesor del IESE, Juan Roure, aboga por las 'family office', donde las sagas diversifican sus negocios y desarrollan talento ante la difícil conservación de la firma de origen

Juan Roure, en una imagen de archivo

Juan Roure, en una imagen de archivo / Levante-EMV

València

A veces es el declive inherente a toda vida y a veces la necesidad de crecer para ser competitivos. Lo cierto es que, por un motivo o por otro, la pervivencia de una empresa en la familia que la fundó muchas veces tiene fecha de caducidad. Es ya un tópico afirmar que la primera generación crea la compañía, la segunda la impulsa y la tercera la arruina. Claro, no siempre. La cuestión es cómo afrontar ese futuro incierto con garantías. La respuesta, según Juan Roure, profesor de Iniciativa Emprendedora y de la Unidad Docente de Negociación del IESE Business School, está en los 'family office', que consisten en empresas ajenas a la principal en las que la familia implica a sus miembros con talento y diversifica el negocio. Dicho de otro modo, no se trata solo de la supervivencia de la empresa familiar, sino de la de la familia como empresaria.

Roure estuvo el jueves en València de la mano del IESE para impartir la conferencia 'De Empresa Familiar a Familia Empresaria. El rol del Family Office'. En conversación con este diario, explicó que un estudio reciente realizado para el Instituto de la Empresa Familiar (IEF) concluyó que "la sostenibilidad de la riqueza de las familias estaba muy ligada a que tuvieran un 'family office'". El punto de partida de esta aseveración es la constatación de que "hoy día es más difícil hacer longeva a la firma principal de la familia", en muchos casos "porque la forma de crecer y ser más competitiva es buscando a otros socios", que acaban diluyendo la participación de la familia en la mercantil.

Activo

"Lo que ves es que la empresa es un activo transferible", bien porque sale a Bolsa o porque es vendida. En este sentido, Roure recuerda al valenciano Grupo Chova, de cuyo consejo formó parte. "En un momento determinado vimos que era difícil competir en el sector con multinacionales y se decidió vender la compañía y con los ingresos entrar en otros negocios", recuerda. En efecto, la firma dedicada a asfaltos fue vendida al fabricante británico BMI y la familia sigue en el mundo de la empresa a través del 'family office' Grupo Chova.

Juan Roure, el jueves, en València

Juan Roure, el jueves, en València / Levante-EMV

El profesor del IESE considera que "el activo mayor de una familia empresaria es el talento de la familia" y añade que la mejor forma de potenciarlo es mediante figuras como los 'family office', cuyo capital se nutre de los dividendos de la empresa familiar en un principio y luego con los negocios que desarrolla. "Vivimos en un mundo con muchas oportunidades y el reto fundamental es mantener o agrandar el patrimonio y fomentar el talento de la familia", para garantizar su pervivencia incluso en el caso de que la firma principal que dio origen a la saga ya no forme parte de la misma.

Vender

En relación con esto último, Juan Roure indica que "mucha gente no vende a veces porque no sabe qué hacer después con el dinero que ha ingresado. Sin embargo, con el 'family office' se abren nuevas expectativas". Es una figura complementaria al consejo de familia y al consejo de administración, que ayudan a muchas de estas firmas a profesionalizarse y, conforme aumentan sus miembros, a separar la gestión de la propiedad para que en la primera solo participen por parte de la segunda aquellos que están realmente preparados y desean hacerlo.

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