Entrevista
Vicente Lafuente: "Con la dana, la política ha vuelto a demostrar su cara más mala, la de no estar al lado de la sociedad"
El nuevo presidente de la patronal autonómica CEV niega que Mazón influyera en el relevo en la organización, afirma que "habíamos llegado a un estado de ingobernabilidad importante", reclama estabilidad y presupuestos a la Generalitat y asegura que "tenemos que eliminar el discurso del miedo y recuperar el discurso del diálogo"

J.M. López
-Ha sorprendido muchísimo la velocidad a que se disolvió la candidatura de Salvador Navarro a seguir otro mandato. Apenas dos semanas. Fue anunciar usted que competiría por el cargo y salirse de la carrera. ¿Por qué?
-El proyecto que nos dimos hace ya dos legislaturas era perfectamente válido, de vertebración territorial e incorporación de sectores. Ha ido funcionando bien. Lógicamente, con el paso del tiempo, había gente que opinaba diferente. Temas menores. Y llegamos a la conclusión de que no vale la pena un proceso electoral en el que pudiera haber distorsión. Si hubiéramos continuado con este proceso quizás hubiera salido ganador Salvador Navarro en estas elecciones, pero hubiéramos dejado heridas abiertas. Y pensamos en hacer un cambio de rumbo, ceder ese relevo para intentar integrar a la gente que no estaba de acuerdo con la evolución de los últimos tiempos. Afortunadamente, creo que tomamos la decisión correcta entre todos. Nadie está donde pensábamos que íbamos a estar hace dos meses. Creo que es una buena noticia. Hemos dado una lección de poner a la organización por encima de las personas y de los proyectos personales. El tiempo nos dará y nos quitará las razones.
-¿Ejerció alguna influencia el presidente de la Generalitat en funciones Carlos Mazón?
-Ninguna. Esto es rotundamente falso. Todos los criterios que se han seguido han sido absolutamente empresariales. Vicente Lafuente lleva 20 años en Femeval [patronal valenciana del metal] y nadie puede haber que diga que ha tenido alguna influencia. Al revés. Siempre se nos ha tenido como referente de independencia y así vamos a seguir, leales con las instituciones, esté quien esté, pero absolutamente independientes de las decisiones políticas. Ni ellos van a entrar en nuestras decisiones ni nosotros vamos a opinar de sus decisiones políticas.
-La pregunta no iba tanto sobre la influencia en su candidatura, como en el paso atrás de Salvador Navarro.
-No, no, en absoluto. Tuvimos una reunión franca Salvador Navarro y yo. Hablamos de todo, de los pros y las contras. Hablamos incluso de temas personales. Fue una reunión creo que entrañable. Y de esa reunión salimos con la idea clara de que había que dar un cambio de rumbo para que las cosas buenas que se habían hecho, que son muchas, se pudieran mantener y aquellas que pensamos que se tendrían que cambiar, pues abordarlas con una visión nueva. Y en eso estamos.
-¿Por qué no ha querido valorar la dimisión de Mazón? ¿Qué opina de su gestión?
-Valoraciones personales no voy a hacer. Sobre todo, por todas las connotaciones jurídicas. Hemos tenido una estabilidad con el Gobierno valenciano durante estos últimos años. En este último año, la dana lo ha distorsionado absolutamente todo, sin entrar en valoraciones de si lo que se ha hecho está bien o no. Lo que sí que está claro es que habíamos llegado a un estado de ingobernabilidad importante. Por lo tanto, ahora hay un cambio. Tenemos que jugar con lo que tenemos en este momento. Nosotros estamos apelando a que la sociedad valenciana necesita estabilidad, soluciones predecibles y lo que no queremos es entrar en esa polarización política que todo lo está absorbiendo. Hemos pedido unos presupuestos, que tienen que ayudar a la gente afectada por la dana, que no sean objeto de batalla política y lo único que apelamos es a eso.
-Como ciudadano, ¿qué prefiere ahora elecciones o un acuerdo PP-Vox?
-La respuesta es la misma. Quiero estabilidad. Lo que más rápido sirva para que continuemos teniendo un gobierno estable y que pueda funcionar. Yo no voy a entrar en si es mejor elecciones o no, pero sí que necesitamos tener un orden y que nos gobiernen lo más rápido posible.
-¿Cómo ve la reconstrucción tras la dana?
-La veo mal, porque ha habido una descoordinación absoluta entre administraciones. Aquí, la política ha vuelto a demostrar su cara más mala, la de no estar al lado de la sociedad. Creo que hay muchos políticos buenos con ganas de hacer cosas que también lo están pasando mal. Y sobre todo soy muy crítico con el Consorcio de Seguros. Hay muchísima actividad que se hubiera podido retomar antes o no hubiera tenido que cerrar si el consorcio hubiera estado a la altura de la situación. Es responsabilidad del Estado el saber que tenemos un sistema que no funciona. No funcionó con el volcán de La Palma. No ha funcionado aquí, donde hay mucha defunción de empresas por culpa de no tener bien estructurado el Consorcio de Seguros. Y lo hemos visto posteriormente con los incendios que ha habido este verano, hay una disputa política entre los dos grandes partidos que no está beneficiando a nadie.

Vicente Lafuente, en un momento de la entrevista / JM LOPEZ
-Tras ser elegido, habló de una nueva CEV no presidencialista y sí coral. ¿Es un reproche a su antecesor?
-No, es una manera de entender las organizaciones. Lo he aplicado directamente en Femeval durante mucho tiempo. Hemos creado equipos. Lo importante no es el presidente. Yo no soy un tertuliano que opine de todo, sino que me tengo que rodear de los mejores. Por lo tanto, va a ser una CEV más coral, más abierta y voy a intentar que sea más participativa. No es un reproche, sino que son las formas que tengo.
-Revisando el nuevo comité ejecutivo, apenas hay renovación a excepción de Alicante, donde cambia la mitad de los vocales. ¿Por qué?
-Hay muchas cosas que se han hecho bien y creo que tiene que haber una línea continuista. La gran diferencia en este momento es que a las provincias se les ha dejado libertad absoluta para que ellas elijan a sus miembros. Nosotros no tenemos que tutelar a nadie, tenemos que aceptar a quien propone cada uno. Y en ese sentido ha habido un cambio importante. Nos llega una lista consensuada de Castellón y Alicante, que es donde pensábamos que había más problemas. No se trata de un proyecto de revolución, sino de evolución. Y hay líneas que pensamos que las tenemos que trabajar.
Alicante y el dinero
-Ha dicho que va a dar más peso a las provincias del que tenían hasta ahora. ¿Eso implica darles acceso a un NIF propio y que puedan manejar dinero de forma independiente, como aspira Alicante?
-Hay unas normas comunes de la organización y, como en el Estado español, se trata de dar la máxima autonomía sin tener la independencia. Nos hemos querido dotar de una organización autonómica. Hay un orden establecido, pero lo que tiene que sentirse cada uno es en sus territorios. El tener la capacidad de desarrollar las líneas que consideren en cada provincia. Lo importante es tener un proyecto basado en la confianza. Nosotros hemos incorporado gente de la que podríamos considerar como más crítica en la etapa anterior. Está incorporada en igualdad de condiciones que los demás. Yo siempre he creído en las personas, en el diálogo y en la confianza. Y yo creo que en esta sociedad nos falta mucho menos miedo y mucha más confianza.
Nos tenemos que sentar a debatirlo, pero habrá autonomía financiera para las provincias
-¿Pero tendrán autonomía financiera?
-Nos sentaremos a ver el tema económico. Ellos van a tener cierta autonomía o la máxima autonomía posible para desarrollar lo que ellos consideren. Pero no hablamos de volver a la época anterior de Coepa, CEV y CEC. Si vemos que vamos dando pasos basados en la confianza, yo creo que la gente va a aceptar que es el camino. Van a tener claro qué parte del presupuesto pueden gestionar ellos y van a tener independencia para escoger que lo tienen que hacer. Lo vamos a hacer, aunque nos tenemos que sentar y debatir.
-¿Qué opina de las subvenciones oficiales a sectores como el turismo que viven una época dorada con récords año tras año? ¿No sería más sensato destinar ese dinero a actividades de futuro que necesitan un impulso?
-El papel de las administraciones son dos. Uno, no molestar, dejar que la actividad fluya. Y el segundo es invertir en aquellas actividades que van a poder generar un beneficio a la sociedad. Es importantísimo apoyar al sector del turismo porque es uno de los pilares fundamentales de la economía valenciana. Creo que hay que apoyar también al sector industrial, porque tiene una evolución exponencial muy grande y yo creo que otra de las misiones de la administración, como te decía, es invertir y apoyar en aquellos sectores que van a generar retorno. Somos pobres en la Comunidad Valenciana; no tenemos la economía que nos gustaría tener y los empresarios sabemos distinguir entre gasto e inversión. Una cosa es gastar y otra cosa es invertir en aquello que te va a hacer una reversión. Hay muchos sectores que van a tener una potencial reversión.
Feria y Cámara
-Sectores que han impulsado su candidatura, como el mueble, exigen un mayor protagonismo de los empresarios en Feria Valencia. ¿Cuál es su visión de una institución que estuvo a punto de presidir en 2019?
-Las ferias son una herramienta impresionante que tiene la sociedad valenciana. Pero hemos tenido muchos problemas en los últimos años, porque no estaba definido el modelo. En este momento tenemos claro que es un modelo público que necesita que haya actividad para que esa inversión y ese dinero público sean rentables y, por lo tanto, tiene que delegar en sectores expositores y en el empresariado, saber coordinar para que ayudemos a potenciar esa feria. Yo creo que las ferias tienen futuro. Quizás sea una feria muy grande para estos momentos con la globalizacióny la digitalización, pero creo que es una herramienta que tenemos que potenciar y se tiene que hacer desde la administración, pero con el apoyo y la orientación de los sectores.

Lafuente, ante su mesa de despacho / JM LOPEZ
-El presidente de la patronal del mueble, Alejandro Bermejo, apoyado por el presidente de la Cámara, José Vicente Morata, defendía una especie de consejero delegado empresarial en la feria. ¿Eso lo apoya usted?
-Esto será uno de los primeros temas que quiero que pongamos en la mesa y debatamos. No tengo un criterio propio aún. Quiero escuchar a diferentes voces y sectores.
-El año que viene hay elecciones en la Cámara de Valencia. ¿Apoyará la continuidad de Morata u opina que es hora del cambio tras 16 años en el cargo?
-No sé si él querrá renovar o no. En cualquier caso, quiero poner en valor el trabajo que ha estado haciendo durante estos años. Cogió la Cámara en un momento delicado, cuando se eliminó el recurso permanente. Había riesgo de desaparición de cámaras. Sin embargo, la Cámara de Valencia se ha sabido reinventar y se ha sabido potenciar y orientar. Por lo tanto, si llegado el momento él piensa que quiere continuar... por parte del empresariado estamos muy contentos.
-Su antecesor fue muy crítico con el Gobierno de Pedro Sánchez y, singularmente, con la vicepresidenta Yolanda Díaz. ¿Cuál es su posición?
-No me gusta nada la gente que quiere hacer las cosas desde la imposición y no desde el diálogo. Yo creo que la ministra merece todo nuestro respeto porque ha sido elegida por el pueblo español, porque representa una institución y nosotros somos leales con las instituciones. Pero creo que se equivoca intentando hacer las cosas desde la imposición. No podemos tocar los temas de la competitividad de las empresas de una manera aislada. No podemos hablar solo de horarios, de salario mínimo, sino que tenemos que sentarnos a hablar en global de todas las situaciones. Si las empresas son competitivas, los trabajadores tendrán unos salarios mucho más dignos. Habrá actividad económica y se generará empleo. Hay que tener una visión global. Y eso es lo que CEOE ha defendido: se sienta a hablar si hablamos de todo. Y luego otra cosa que me duele tremendamente es cuando se arroga que el sentimiento de ayuda y de reconocimiento a la clase trabajadora lo tiene ella y nosotros somos los que los explotamos. Los empresarios somos muy conscientes de que nuestro principal capital no son los bienes ni las máquinas, son las personas que componen las empresas. Por lo tanto, hay que decirle a la ministra que ese sentimiento de querer que vivan lo mejor posible, nosotros también lo tenemos.
-Sin embargo, pese a las críticas empresariales, lo cierto es que la economía española va como un tiro.
-La economía, en cifras medias, va muy bien. Las empresas grandes son cada vez más grandes y son un referente, un ejemplo y un motor. Pero tenemos que tener en cuenta que los autónomos y la pequeña y mediana empresa cada vez van peor. Hay más cierres de empresas y se están precarizando. Por lo tanto, la economía va bien, pero podría ir muchísimo mejor si tuviéramos clara una política de ayuda a las pequeñas y medianas empresas.
La ultraderecha
-¿Defiende una bajada de impuestos?
-Defiendo que los impuestos estén al mínimo posible para que el sistema del bienestar que nos hemos dado sea sostenible. Por lo tanto, creo que tenemos que pagar impuestos. Estoy dispuesto a pagar muchos impuestos, pero me gustaría saber que la gestión de aquello que nos está costando sangre, sudor y lágrimas es la correcta. No me vale pagar más sin saber qué se está gestionando.
"Soy más progresista en lo social y más conservador en lo económico"
-¿Cómo se define? ¿Progresista o conservador?
-Creo que soy centrista. Si tuviera que hacer una definición más exacta, diría que soy más progresista en lo social y más conservador en lo económico. Una cosa lleva a la otra y encontrar ese equilibrio es importante. El problema en nuestra sociedad es que estamos, como decía anteriormente, generando el discurso del miedo, no el de la confianza, y la izquierda cada vez está más a la izquierda y la derecha cada vez más a la derecha. Y los ciudadanos que estamos en el centro estamos preocupados por la situación.
-¿Tiene miedo a que el auge de las ultraderechas acabe con las democracias?
-Tengo miedo a perder la libertad de expresión y de opinión que tenemos. Y eso puede venir desde cualquier lado. Por eso creo que debemos de pelear, como estamos haciendo ahora desde la CEV y desde el empresariado, en defender la independencia, en poner a la sociedad por encima de la política. Necesitamos política de la buena. Hay políticos buenos que están padeciendo mucho más a lo mejor que nosotros porque ven lo que está pasando. Y creo que tenemos que eliminar el discurso del miedo y recuperar el discurso del diálogo. En la Transición nos fue muy bien, pero parece que nos estamos olvidando de eso.
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