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Lafuente propondrá a la CEV cobrar una retribución como presidente

El nuevo dirigente patronal, que ya percibe una remuneración como líder de la organización del metal, sigue los pasos del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi

Vicente Lafuente, presidente de la CEV, en su despacho

Vicente Lafuente, presidente de la CEV, en su despacho / JM LOPEZ

València

Vicente Lafuente, elegido por aclamación presidente de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) el pasado 6 de noviembre, se propone que la organización apruebe para el año que viene el establecimiento de una retribución a su máximo dirigente, es decir a sí mismo. No es una decisión inusual, dado que cada vez más los dirigentes empresariales optan por una remuneración que les compense por su dedicación exclusiva.

El propio Lafuente ha confirmado a este diario su voluntad al respecto, que lo planterará para 2026 y que todavía desconoce cuál será la cantidad anual que podría percibir. A modo de orientación cabe mencionar que el nuevo presidente de la CEV, que todavía no ha dejado sus responsabilidades en la patronal del metal Femeval, percibe cada año de esta entidad una retribución de 50.000 euros.

Lafuente considera que ocupar cargos de forma honorífica y sin remuneración es una práctica del siglo XX que ahora debe ser corregida porque los dirigentes empresariales tienen una dedicación exclusiva y asumen responsabilidades personales derivadas de la acción en ese cargo, sobre todo las relacionadas con la contabilidad, que requieren sus firmas y, por tanto, los comprometen. Por tanto, "yo vivo de mi empresa, pero debo tener una retribución" como presidente de la CEV.

Otros casos

En realidad, que cobren los presidentes patronales por ejercer su cargo es algo que ya sucedió el siglo pasado en la organización empresarial española CEOE durante los años en que la dirigió José María Cuevas. Y ha sido una tentación de muchos dirigentes. El antecesor de Lafuente, Salvador Navarro, era partidario de esta medida, pero nunca dio el paso adelante para establecerla en la CEV. Quien sí lo hizo fue el actual máximo dirigente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien en 2024 percibió un sueldo anual de 391.000 euros.

Antonio Garamendi y Vicente Lafuente, este mes en València

Antonio Garamendi y Vicente Lafuente, este mes en València / Rober Solsona - Europa Press

Otras organizaciones también remuneran a sus presidentes. Es el caso, por ejemplo, de la Cámara de Comercio de Valencia. Su máximo dirigente, José Vicente Morata, percibe anualmente 51.168 euros, a los que hay que sumar el dinero que cobra como presidente del consejo autonómico de Cámaras, que se sitúa en los 20.033 euros, aunque en este caso el dato corresponde a 2022, último ejercicio del que la corporación da cifras.

Castellón y Alicante

Al margen de esta cuestión, Lafuente prosigue su labor 'evangilizadora' dentro de la CEV para limar las heridas abiertas con Alicante y Castellón en la etapa final de Navarro y que están detrás, en parte, de la retirada de este y del ascenso del líder del metal a la presidencia de la patronal autonómica. Un primer detalle importante es que el sector azulejero castellonense, molesto con la gestión de Navarro, redujo sus representantes en la CEV a la mínima expresión, es decir, pasaron de siete a uno. Tras la elección de Lafuente, han recuperado esas seis plazas. Cabe recordar que el presidente de la CEV en Castellón designado con el apoyo de los ceramistas y el rechazo de Navarro, Luis Martí, dejó el cargo en diciembre de 2024 tras casi tres años ocupándolo. Ahora formaba parte de la candidatura de Lafuente y ha recuperado la presidencia de la CEV en Castellón.

Baño

El nuevo máximo dirigente de la CEV considera también que van por el buen camino las relaciones con los empresarios alicantinos. Uno de los factores que ha llamado la atención fue la buena disposición hacia él en la Noche de la Economía Alicantina por parte del presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, Carlos Baño.Este último se había convertido en el principal oponente en el mundo empresarial de Salvador Navarro y la antipatía entre ambos era recíproca.

Baño presumía además de muy buena relación con el presidente de la Generalitat en funciones, Carlos Mazón, a su vez enemigo declarado de Navarro. Sea como fuere, la cuestión es que el dirigente cameral permitió que uno de los premios de la gala lo entregara Lafuente y destacó en su intervención que la elección de este último en la CEV había traído unidad al empresariado de la Comunitat.

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