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Los bares contienen el precio de los menús para evitar la fuga de clientes

Miles y miles de estas comidas se sirven cada día en la Comunitat, con un precio medio que alcanza los 15,2 euros, una ligera subida respecto al año pasado que resulta, eso sí, muy inferior al aumento del IPC de los alimentos

Las ofertas sin postre o los platos sueltos se consolidan como fórmulas alternativas, pero todavía no mayoritarias

Una trabajadora sirviendo varios menús del día en la cafetería restaurante Pitti, en València.

Una trabajadora sirviendo varios menús del día en la cafetería restaurante Pitti, en València. / Daniel Tortajada

Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

Son las dos de la tarde. El estómago, medidor mejor que ninguno del paso de las horas, comienza a rugir. Miras el reloj y decides que ya toca ir a comer. En esta ocasión, no has venido con el 'tupper' que cada vez más te acompaña al trabajo. Tampoco irás a comer a tu casa porque no te da tiempo. En tu horizonte, por el contrario, está un 'clásico' de la restauración española. Y ese no es otro que un menú del día que se resiste a desaparecer en tiempos de largas jornadas laborales, escasez de momentos para encender los fogones, proliferación de platos preparados y, sobre todo, de unas subidas en los precios de la electricidad o los alimentos que los negocios no están replicando en la misma medida en estas comidas para evitar la desbandada de clientes.

Como recordaba esta misma semana el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almedia, esta fórmula de consumo en bares y restaurantes "es una propuesta muy arraigada en nuestro país". Tanto es así que miles y miles de ellos salen de los negocios de la hostelería valenciana cada día. Una circunstancia que se da a pesar de que, según expresan desde la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV), esta oferta "ha perdido rentabilidad" para los hosteleros si se compara con el retorno económico que podía dejar "hace 15 o 20 años".

Subida inflacionaria

"Desde el sector seguimos impulsándolo y poniéndolo en valor", afirman desde la FEHV. Algo cada vez más complicado si se tiene en cuenta "que la materia prima es cada vez más cara y el cliente de hostelería es muy sensible a los cambios de precio, por lo que el empresario no puede repercutir directamente este aumento de costes en el ticket final". Así, pese a que los últimos registros inflacionarios del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que costes como los alimentos se han encarecido en la autonomía en lo que va de año de media un 2,5 %, en este último ejercicio la subida de los menús del día apenas ha sido de un 0,66 %, lo que equivale a diez céntimos. Un incremento que ha colocado su coste promedio en 2025 en los 15,2 euros.

Este precio, pese a su ligero aumento interanual, es el cuarto más alto de España -tras los de Baleares, País Vasco y Cataluña- y supone una subida considerable respecto a los 11,4 euros que se pagaban hace una década. Un importe medio que, además, tiene su repercursión en el consumo que tiene este producto en los propios negocios.

Una trabajadora sirve un menú en la cafetería restaurante Pitti, en València.

Una trabajadora sirve un menú en la cafetería restaurante Pitti, en València. / Daniel Tortajada

Lo sabe bien Alba Grancha, propietaria de cafetería-restaurante Pitti, ubicado frente al Tinglado 2 de La Marina de València y al que acuden a comer muchos de los que trabajan en las oficinas cercanas. Por ello, ve de primera mano cómo hoy se "siguen comiendo los menús, pero en menor volumen". "Antes se hacían 100 menús y 30 almuerzos y ahora es al revés, 100 almuerzos y 30 menús", asegura esta pequeña empresaria sobre una tendencia que tiene un denominador claro, el precio. La gente va buscando "un poquito lo económico cuando va a comer", relata Grancha, quien también reconoce que en su caso han tenido que "subir los precios" para "poder sostenernos", ya que "todo ha subido un montón, está súper caro".

Cambios de rutina y fórmulas alternativas

Sin embargo, la situación actual del menú del día también tiene aristas que van más allá del precio. En concreto, la patronal valenciana apunta al impacto que están teniendo "el cambio de hábitos de consumo de los clientes, que por el aumento de costes y la aceleración de los ritmos de vida" acaban apostando cada vez más por opciones como los platos preparados -la expansión de este tipo de productos se está dando en los supermercados o en unas casas de comida que han aumentado a nivel valenciano en más de 130 locales desde 2020- o traerse el 'tupper' desde casa "en vez de consumir" en los negocios hosteleros. Sin embargo, pese a estos cambios, desde la FEHV insisten en el valor del menú del día como "una opción casera y más saludable que además permite desconectar de manera más prolongada que la comida para llevar".

No obstante, en un nicho de negocio acuciado por el auge de los precios, consumidores y empresarios también optan por buscar fórmulas alternativas. Y es que, como explican desde la federación valenciana, en la autonomía proliferan fórmulas como la de no incluir en ese menú el postre o, directamente, ofrecer platos sueltos. Una vía esta última que "algún hostelero nos comenta que se está haciendo" o que también es reclamada más por el público.

"La gente sí se pide medio menú o no pide postre o café, o se pide la comida para llevar, que es más económica", destaca al respecto Grancha. No obstante, esta no es una vía única ni mayoritaria. "Depende mucho de la persona o el local. Cada uno tiene un caso y unas soluciones", concluyen desde la FEHV sobre unas apuestan para hacer que el menú del día no acabe de perder su sitio en la mesa en época de repunte inflacionario.

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