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¡Hasta aquí hemos llegado!

Gonzalo Belenguer, director general de Redit.

Gonzalo Belenguer, director general de Redit. / Fernando Bustamante

Gonzalo Belenguer/Director general de Redit

València

El título de esta tribuna podría evocar al libro autobiográfico del gran Enrique Meneses, maestro de corresponsables y testigo de excepción de los principales acontecimientos internacionales del siglo XX. Sin embargo, sólo pretende ser un pequeño reconocimiento a los hitos de nuestras empresas, nuestras heroicas y maltratadas pymes.

Más allá de ideas y datos manidos, el 99% de empresas de la UE son pymes -32 millones de empresas-; una realidad bastante pareja a la de España y la Comunitat; eso sí, con algunas diferencias con respecto a la nuestra: según datos de CEPYME, la plantilla media de una empresa española es de apenas seis empleados, mientras que en Europa el porcentaje es de casi diez trabajadores por negocio. Además, el número de medianas empresas en España, 19.280, en 2024, debería aumentar un 36% para equipararse con la media europea.

Pese a las permanentes ‘quejas’ sobre el tamaño de nuestras empresas, presentes en todos los debates, públicos y privados, propongo un cambio de paradigma: reconozcamos el valor de nuestro tejido industrial, pese al complejo entorno en el que deben lidiar diariamente (excesiva burocracia y la carga fiscal y laboral, la falta de acceso a financiación, adaptación tecnológica…), y, sobre todo, actuemos, de verdad, para contribuir a mejorar su competitividad.

Atendiendo a otras realidades industriales, no se trata de que todas las empresas sean grandes. Lo, realmente, prioritario es equiparar el tamaño medio de nuestras pymes al de las europeas. Logrando este importante hito, se calcula que se podrían crear un millón de puestos de trabajo, incrementar el Producto Interior Bruto (PIB) en un 5,6% y reducir el déficit fiscal en un punto y medio.

¿Qué tal si, identificado el reto, nos centramos, todos, en lograrlo y así, de paso, contribuimos, realmente, a tener un mejor país, comunidad o ‘terruño’? Como decían los clásicos y cita habitualmente un gran inspirador, ‘de las musas al teatro’…

Desde su publicación, hemos asistido al mal uso de los informes Draghi, Letta y tantos otros. Asumiendo las buenas costumbres de analizar los documentos, es evidente cuáles deberían ser algunas de las prioridades a abordar: impulsar la innovación, reducir dependencias estratégicas (incluida la seguridad y la defensa), abaratar la energía, sin renunciar a la descarbonización; así como impulsar una política exterior común, una mayor integración del mercado único y reformas para agilizar la toma de decisiones y reducir la burocracia. 

Pese a los evidentes incumplimientos en la materia, disponemos de auténticos héroes que, embestida tras embestida, garantizan el 70% del empleo de este país y, sobre todo, son el auténtico motor económico y social que nos ha permitido evolucionar hasta nuestros días.

Es necesario, como sociedad, descubrir los tesoros ocultos que habitan en nuestras industrias, a pocos kilómetros de donde nos encontramos: esa pequeña empresa por cuya puerta hemos pasado miles de veces y, sin saberlo, es líder mundial, silente y humilde, de la impresión aditiva en cobre; el fabricante de un componente que utiliza La NASA o de aquella otra que, en la soledad de una vieja fábrica de pueblo, obra el milagro del sonido de la batería de los Guns&Roses.

Ésa es la auténtica realidad y dimensión de nuestras pymes. Personas en torno a un propósito común que, pese a las dificultades, sueñan con los pies en la tierra y son capaces de brillar globalmente.

Como diría el maestro de nuestros corresponsales, ¡Hasta aquí hemos llegado! Y desde aquí, desde el reconocimiento a nuestras heroicas pymes es preciso abordar, sin demora y alejándonos del confort de los ‘grandes’ planes estratégicos, las oportunidades que nos ofrece la realidad geopolítica y económica para convertir a nuestros sectores, mal llamados tradicionales, en esenciales; a partir del conocimiento, innovación y la tecnología, así como a partir de su interacción con los nuevos retos industriales.

Las principales historias del siglo XXI están por contar. Sólo necesitan auténticos protagonistas y lugares que obren el milagro…

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