Cuando el talento empieza antes del primer día: La Plana reinventa la bienvenida a sus trabajadores
Ibaia Piquer y Mar Simarro destacan la apuesta decidida del grupo por las áreas de Comunicación, Personas y Talento

Mar Simarro, del equipo de Comunicación, Personas y Talento de Grupo La Plana; e Ibaia Piquer, responsable de Comunicación, Cultura y Marca Empleadora del Grupo La Plana. / Daniel Tortajada
El foro «Valencia, Tierra de Talento», organizado por Levante-EMV y Prensa Ibérica, contó con un formato nuevo: un ‘Cara a cara’ que permitió adentrarse en el interior de una empresa industrial que, contra lo que podría parecer, ha situado la experiencia del empleado en el centro de su estrategia. Ibaia Piquer y Mar Simarro son dos de las voces que han pilotado el cambio cultural en Grupo La Plana, una compañía nacional con 700 trabajadores repartidos en seis ubicaciones, dedicada a la fabricación de embalaje de cartón. La suya es una historia de expansión, pero también de los desafíos silenciosos que trae consigo crecer sin perder alma.
Piquer tomó la palabra con honestidad: «Somos un grupo en crecimiento, y aunque estemos todos en España, estamos en seis puntos geográficos distintos. Hemos crecido inorgánicamente, a base de adquisiciones, y necesitamos crear una cultura de grupo que se respire en todas partes». Ese diagnóstico llevó a la compañía a revisar su propuesta de valor al empleado: qué ofrecen, cómo lo ofrecen y si eso coincide con lo que creen ser. «Tenía sentido preguntarnos si los beneficios que dábamos eran realmente lo que queríamos. Algunas cosas nos las hemos quedado, otras las hemos cambiado. Así nació nuestra nueva propuesta: Personas que construyen lo que somos, con tres pilares: seguridad, talento y bienestar».
Una bienvenida que inicia en el móvil
Pero hablar de cultura es hablar también de aterrizaje. De cómo se recibe a alguien cuando llega. De cómo se le abre la puerta. De cómo se le acompaña mientras aún no sabe dónde está la máquina de café. Hace unos años, cuando una persona firmaba su contrato con La Plana, su llegada se resolvía «como se podía», admitió Piquer. Cada centro, cada responsable, cada situación generaba su propia dinámica, lo que hacía difícil que todos vivieran una experiencia homogénea.

Mar Simarro, Comunicación, Personas y Talento de Grupo La Plana. / Daniel Tortajada
La transformación empezó con un gesto aparentemente pequeño: preguntarse qué vive alguien antes de llegar. Y ahí surgió la necesidad de un preonboarding: un anticipo de la cultura de la empresa que no se limite a un correo de confirmación. «Decidimos digitalizarlo, porque tenemos una app interna muy potente», explicó Piquer. «Creamos un módulo específico de onboarding. Desde el minuto uno, esas personas reciben vídeos, incluida la carta del CEO, que ya no es una carta: es un vídeo. Van conociendo la empresa antes incluso de venir a su primer día».
«El Welcome Pack lo diseñamos nosotros mismos, implicando a producción, marketing y a las personas en prácticas»
Ese acercamiento digital no pretende sustituir lo humano; pretende prepararlo. Es una forma de que los nuevos sientan que ya hay un hilo de comunicación, un espacio que les pertenece, una voz que les acompaña mientras esperan el día de incorporarse. «Hay que mirar más allá, y si las nuevas generaciones están en el móvil, pues empecemos por ahí», apuntó Piquer.
El primer día y el ritual del café
Si el preonboarding es el puente, el onboarding es la plaza de entrada. Ahí es donde interviene Mar Simarro, que ha trabajado en la parte más sensible y cotidiana del proceso: la primera mañana, las primeras preguntas, la sensación de no saber dónde ir. «Queríamos analizar cómo viven los días previos y su primer día», explicó. «Y empezamos por lo más básico: el Welcome Pack. Lo diseñamos nosotros mismos, implicando a producción, a marketing y a las personas en prácticas. Queríamos que fuese útil, bonito y reutilizable».
El Welcome Pack, sin embargo, es solo el envoltorio. El contenido de la acogida está en el acompañamiento. «El primer día siempre es presencial», insistió Simarro. «Es muy importante que haya alguien con ellos, que no se sientan solos. Les acompañas paso a paso. Les enseñas dónde está cada cosa, a quién dirigirse, cómo funcionan los espacios. Y sí, hasta cuál es el mejor café que te puedes pedir. Porque eso también es importante», añadió.
Ese detalle del café, que provocó risas en el auditorio, resume la filosofía que impregna la nueva etapa del grupo: la bienvenida no es protocolo, es experiencia humana. No es un trámite, es un gesto de comunidad. En 2026, ese acompañamiento se reforzará con un sistema formalizado de tutores internos: «Personas que llevan muchos años en la casa y que pueden hacer de referencia para quienes llegan. Tener a alguien que te diga: ‘Ven, te explico esto’, marca la diferencia. Cambia la forma en la que empiezas», explicó Simarro.
Una experiencia homogénea
La digitalización permite unificar procesos en todos los centros, sí, pero también algo más valioso: escuchar a los recién llegados. «Ya no es un proceso unidireccional», dijo Simarro. «Ellos pueden darnos feedback, contarnos cómo se sienten, qué les ha gustado y qué no. Y eso nos permite mejorar. El onboarding es una experiencia viva».
La Plana sabe que quienes llegan hoy lo hacen con expectativas diferentes a las de hace diez años. Quieren claridad, acompañamiento y una sensación de pertenencia desde el minuto uno. El reto, en un grupo con plantas dispersas por toda España, es ofrecer la misma experiencia allá donde estén.
Marketing al servicio del talento
El trabajo no se queda en el interior. Uno de los aprendizajes recientes ha sido que la puerta de entrada también está en la web. Y ahí, según reconoció Piquer, había mucho por hacer. «Las páginas de talento de empresas industriales daban pena», afirmó sin rodeos. «Eran un sitio donde dejabas el currículo y ya está. Era una experiencia muy pobre», dijo.
Con el rebranding, decidieron mirar ese espacio con ojos nuevos. «Hemos aplicado todo lo que funciona en marketing al mundo de personas. Si en ventas se analiza el recorrido del usuario, ¿por qué no hacerlo con quien viene a trabajar con nosotros?» matizó. La nueva página incorpora un vídeo específico sobre talento, testimonios y un diseño más limpio y cercano, que pone en valor la experiencia del empleado y no solo la actividad industrial.
La Plana Conecta
Otro de los pilares que sostienen esta estrategia es la formación. La compañía ha creado La Plana Conecta, una plataforma formativa que Simarro comparó con «un aula virtual propia, como si fuera una universidad, pero dentro de la empresa». La plataforma ofrece contenido propio, cursos de competencias digitales y un catálogo adaptable a las necesidades de cada departamento. «Es algo que las personas valoran muchísimo, y tenerlo centralizado y accesible desde casa ha sido un paso importante», indicó.

Ibaia Piquer, responsable de Comunicación, Cultura y Marca Empleadora del Grupo La Plana. / Daniel Tortajada
El esfuerzo por mostrar hacia fuera lo que ocurre dentro se completa con un programa de embajadores en redes sociales, especialmente en LinkedIn. «Hemos detectado a personas que ya tienen cierta gracia para comunicar, gente que disfruta contando qué hace, a qué eventos va, en qué proyectos está trabajando», explicó Piquer. La idea es sencilla: ofrecerles formación y herramientas para convertirse en altavoces creíbles de la cultura de la empresa. «Si hacemos cosas bien, ¿por qué no vamos a contarlo? Y si lo cuentan ellos en primera persona, es mucho más directo y más real que cualquier contenido corporativo», defendió.
«Estamos cada vez más al lado del talento, escuchando qué necesitan para estar a gusto, creando buenos lugares para trabajar»
La mirada hacia el talento joven se refleja en su participación en el programa Quédate de la Universitat Politècnica de València (UPV), donde trabajan con los cien mejores expedientes de la universidad. «Estamos cada vez más al lado del talento, escuchando qué piden, qué necesitan para estar a gusto, creando buenos lugares para trabajar», explicó Piquer.
Mirar, remirar y no dar nada por hecho
La conversación terminó con una idea que parece condensar la filosofía del grupo. «Antes de arrancar proyectos, hay que parar y mirar», reflexionó Simarro. «Las empresas cambian muchísimo y muy rápido. Hay que observarlas desde diferentes perspectivas». Ese ejercicio de pausa y mirada amplia parece ser, precisamente, lo que ha permitido a La Plana reinventar una de las fases más olvidadas —pero más decisivas— en la vida laboral de una persona: su primer día, y todo lo que ocurre antes y después.
Porque a veces, como explica el propio equipo, la diferencia entre quedarse y marcharse empieza en algo tan sencillo como que alguien te acompañe, te pregunte cómo estás y te diga dónde está la máquina del café.
- Juan Roig: 'Tenemos una demanda de 60.000 corredores pero no va a poder ser
- Supersábado en València: El puente desborda la ciudad y obliga a cortar los accesos al centro
- Cuando una foto cambió la historia de un Maratón que había tocado fondo
- Directo | Sigue el Maratón de Valencia 2025
- Muere el piloto valenciano Enzo Badenas en un entrenamiento en Castellón
- Apuñalado en el antiguo cauce en València
- València se corta la lengua
- Maratón Valencia: Todas las calles, puentes y túneles cortados