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Inmobiliario

Profesionales de todos los sectores rechazan empleos en Valencia por no poder pagar el alquiler

Las empresas empiezan a ofrecer ayudas al alojamiento para incentivar la captación de trabajadores

Vistas aéreas de Valencia desde la Torre de Francia.

Vistas aéreas de Valencia desde la Torre de Francia. / GERMAN CABALLERO

Ramón Ferrando

Ramón Ferrando

València

Las empresas de profesiones con salarios medios están teniendo cada vez más problemas para reclutar trabajadores de fuera. En los últimos meses, están aumentando los rechazos a trasladarse a València y su área metropolitana o a ciudades turísticas de la Comunitat Valenciana como Benidorm y Torrevieja de profesionales que no pueden hacer frente el alquiler.

Algunos empresarios ofrecen ayudas al alojamiento para incentivar la captación de talento o retener a sus trabajadores. Como ejemplo, un hostelero de València acaba de comprar un piso en Nazaret para no perder a su empleada más valiosa que no podía asumir la revisión de su alquiler. La trabajadora pagaba 400 euros de alquiler, su casero le pedía 700 euros en la revisión quinquenal del contrato y su jefe ha adquirido esa misma vivienda por 90.000 euros y se la va a arrendar por 500 euros al mes. Las inmobiliarias valencianas aseguran que es un problema que, sin llegar a lo que ocurre en Baleares, va a más por la escalada del precio de los arrendamientos.

Víctor Tatay, director en la Comunitat Valenciana y Baleares de la empresa de recursos humanos Adecco, subraya que es un problema que afecta sobre todo a los jóvenes. "Cuando cobras 1.400 euros es imposible hacer frente a un alquiler de mil euros. Esta situación es muy evidente en Baleares donde es casi imposible encontrar vivienda porque los precios están desorbitados. Aquí no estamos en ese punto, pero los jóvenes sí tienen problemas. No pueden destinar el 70 % de su salario a pagar el alquiler", advierte.

Manuel Ríos Arias, fundador de la consultora alicantina de recursos humanos Mohure, explica que las poblaciones de la Comunitat donde las empresas lo tienen más complicado para atraer talento de fuera son Benidorm y Torrevieja. Las empresas gestionan la búsqueda de alojamiento o, directamente, ofrecen la vivienda como parte de la oferta de trabajo. Ríos Arias explica que en Benidorm una empresa del sector del transporte proporciona habitaciones para retener a sus conductores.

Directivos comparten piso

El fundador de Mohure añade que en el caso del Cap i Casal hay directivos "de entre 50 y 60 años de edad" que tienen su casa en Alicante y que comparten piso entre semana. "Van a València a trabajar y comparten el gasto de la vivienda. No es normal compartir casa entre personas que pasan los cincuenta años", reconoce. Manuel Ríos Arias lamenta que es una situación que "va a ir a más".

Vista aérea de València.

Vista aérea de València. / Germán Caballero

El sector de la construcción es de los más perjudicados por este problema. Una constructora con sede en València está contratando a obreros en Albacete y se encarga de su alojamiento para que acepten el empleo. Un promotor valenciano reconoce que el alto coste del alquiler está detrás de los problemas que sufren para encontrar personal. "Podríamos traer a trabajadores de Ciudad Real, pero el alto coste de la vivienda es un freno. Estamos acostumbrados a que nuestros trabajadores se desplacen treinta o sesenta kilómetros al día porque van de obra en obra, pero el problema es que no vienen de otras comunidades autónomas y nos falta gente", lamenta.

Nora García, presidenta de la Asociación de Empresas Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (Asicval), confirma que algunos profesionales no pueden venir a trabajar a València. "Es un problema que estamos viendo. El otro día atendimos a un músico que iba a la Ciutat de les Arts y que no puede pagar más de 900 euros de alquiler. Ahora no hay nada, pero le estamos buscando una solución. Si te piden lo mismo de alquiler que lo que cobras no compensa", apunta.

Dispuestos a pagar 3.200 euros

La fundadora de Recasens Real Estate, Cristina Recasens, reconoce que está cambiando el perfil de los profesionales que se pueden trasladar al Cap i Casal. "Están llegando profesionales con un poder adquisitivo muy alto que se están quedando con las viviendas. Son ucranianos, suizos o británicos que teletrabajan. Yo tengo una pareja que vive en Londres, que trabaja en remoto porque tienen una empresa online y que está dispuesta a pagar un alquiler de 3.200 euros al mes", señala Recasens.

Habitaciones de estudiantes

El subidón de alquileres también ha impactado en el mercado de las habitaciones. Las inmobiliarias han comprobado que este curso una parte de los universitarios de fuera de València va y viene cada día a su casa familiar porque los padres no pueden pagar 400 euros al mes por la habitación. Vicente Díez, portavoz del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Valencia, señala que "las subidas han tocado techo en 400 euros. Los estudiantes directamente se van a dormir a sus pueblos porque es inasumible para la familia. Los propietarios que han pedido más de 400 euros se han quedado sin alquilarlo".

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