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Plagas y pestes

Cristóbal Aguado (AVA-Asaja): «Llevamos mucho tiempo advirtiendo de la necesidad de controlar la superpoblación de la fauna salvaje»

Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja.

Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja. / Perales Iborra

Cristóbal Aguado | Presidente de AVA-Asaja

València

Treinta años después, la peste porcina africana (PPA) ha vuelto a España. De momento, sólo en la plaga de jabalíes. Si el virus saltara a las granjas tendríamos una tragedia sanitaria y económica en nuestra principal cabaña ganadera. De hecho, en la Comunitat Valenciana están en riesgo unas 900 explotaciones, más de un millón de cerdos y 40 millones de euros en ventas a 130 mercados exteriores. Los consumidores pueden estar tranquilos: la PPA no afecta al ser humano y, por tanto, podemos seguir disfrutando de la carne sin problemas. No obstante, sí es un aviso a navegantes: llevamos mucho tiempo advirtiendo de la necesidad de controlar la superpoblación de la fauna salvaje, entre otras cosas porque transmite enfermedades como la PPA, y no se nos ha hecho caso. Según la Generalitat, ya hay 154.000 jabalíes en la Comunitat, cuando no deberían haber más de 50.000. Sin control poblacional, todo el sistema de sanidad animal hace aguas. No puede haber un jabalí fuera de su hábitat, que es el monte. Además de los cazadores, debemos dedicar todas las fuerzas del Estado para evitar que los jabalíes causen perjuicios económicos, ambientales y sanitarios en las granjas, los campos de cultivo, las carreteras, las urbanizaciones o las playas. Los jabalíes no leen el BOE; llevan virus, bacterias y arácnidos peligrosos, destrozan las cosechas, provocan gran número de accidentes, incluso mortales, y atacan a personas. Ahora pagamos las consecuencias del abandono por parte de la Administración. La gestión de la fauna salvaje no debe improvisarse ni someterse al discurso del ecologismo radical que -a las pruebas me remito- está equivocado y es un verdadero peligro. Hay que conseguir una población que haga compatible la presencia de animales silvestres con la actividad económica y la convivencia social. Y para ello urge un consenso, que tenga en cuenta a los agricultores y ganaderos como guardianes del territorio, y esté basado en la ciencia, no en la ideología ‘progre’ que no pisa tierra. En el caso de la PPA, la alternativa no es una postal bucólica de jabalíes felices al atardecer. Es un virus circulando, animales sufriendo y un sector entero en vilo. La naturaleza no entiende de filosofías, entiende de equilibrios. Y ese equilibrio, nos guste o no, cuando hay superpoblación se llama control.

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