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AGRICULTURA

Unió y AVA celebran el nuevo bloqueo del acuerdo comercial UE-Mercosur tras la presión del campo

Las organizaciones agrarias valencianas destacan la inclusión finalmente del cultivo de los cítricos como producto sensible en las medidas de salvaguardia

Protesta de las organizaciones agrarias en Bruselas.

Protesta de las organizaciones agrarias en Bruselas. / Chema Moya/Efe

José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

València

Las organizaciones agrarias valencianas AVA-Asaja y Unió Llauradora celebran el nuevo bloqueo a la firma del acuerdo comercial de la Unión Europea con Mercosur, que se produce tras las jornadas de protesta en varias ciudades europeas, entre estas Bruselas y València. La Unió Llauradora i Ramadera indica que la presión y reivindicación continua tanto en los despachos como en la calle, con protestas como la protagonizada ayer en València y hoy en Madrid, ha logrado retrasar un mes la firma del lesivo Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) previsto para mañana sábado en Brasil, así como algunos logros relevantes también.

Entre esas consecuciones destaca la inclusión finalmente del cultivo de los cítricos como producto sensible en las medidas de salvaguardia, que se unen a las aves de corral, la carne de vacuno, el arroz, la miel, los huevos, el ajo, el etanol y el azúcar. El texto final aprobado rebaja el umbral para iniciar una investigación que podría dar lugar a medidas de salvaguardia del 10% propuesto por la Comisión Europea a un aumento del 8% en los volúmenes de importación en comparación con la media de tres años. Una disminución de los precios superior al 8% respecto a la media de tres años también será motivo para iniciar una investigación. En el caso de estos productos mencionados, existirá la posibilidad de adoptar medidas provisionales mientras dure la investigación en un plazo de 21 días tras una notificación.

"Pequeña victoria"

Carles Peris, secretario general de la Unió, indica que “incluir los cítricos como producto sensible es una pequeña victoria, aunque somos conscientes que las cláusulas de salvaguardia para productos en fresco no son demasiado eficientes porque cuando se detecta un aumento de las importaciones o una bajada de precios superior al establecido, el daño ya está hecho, pero bueno ya es un avance”.

En parecidos términos, el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, se congratula de que la Comisión Europea haya propuesto a los países del Mercosur retrasar la firma del tratado comercial, ante los recelos mostrados por Francia e Italia tras la manifestación convocada ayer por el sector agrario en Bruselas. Efectivamente, la decisión del ejecutivo comunitario se hizo pública cuando aún permanecían en Bruselas cerca de 20.000 agricultores que participaron en esta histórica protesta que reunió, por primera vez, a representantes de las 40 organizaciones agrarias más importantes (Asaja, COAG y UPA en el caso de España), integradas en la asociación Copa-Cogeca y pertenecientes a los 27 Estados miembros de la Unión Europea.

Garantías

AVA-Asaja exige al Gobierno español que actúe como Francia e Italia, de manera que rechace el acuerdo con Mercosur mientras no se introduzcan suficientes garantías de que los países americanos exportarán sus productos agrarios en condiciones de reciprocidad respecto a los productos europeos, se endurezcan los controles a fin de prevenir la llegada de nuevas plagas y se adopten cláusulas de salvaguardia verdaderamente útiles que se activen de modo ágil y eficaz para evitar el hundimiento de los precios en origen en Europa.

Aguado, afirma que “ya va siendo hora de que nuestro gobierno central se entere de que debe defender a los agricultores españoles y no a los de fuera. El tratado con Mercosur, tal como está redactado, sin un estudio de impacto real y objetivo, añadirá más competencia desleal como ya han hecho anteriormente los acuerdos de Sudáfrica, Marruecos o Egipto. No queremos que entre a la Unión Europea, por ejemplo, carne con hormonas que aquí tenemos prohibidas. Porque al principio nos arruinaremos los productores europeos, pero al final los que lo vamos a pagar somos todos los consumidores europeos: en precio, en calidad y en seguridad alimentaria”.

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