La CNMC estudia imponer condiciones a la compra de Armas por Baleària
Ve posibles riesgos para la competencia por monopolio de la valenciana en Alborán, el Estrecho y Canarias e inicia la segunda fase de análisis

Adolf Utor es presidente de Baleària / Fernando Bustamante
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha iniciado la segunda fase del análisis de las tres operaciones por las que la naviera valenciana Baleària adquiere el control exclusivo de determinados activos de la también naviera Armas en Alborán, el Estrecho y Canarias, lo que abre la puerta a la imposición de condiciones.
Según informó la CNMC este viernes en un comunicado, ambas empresas están presentes en el mercado de transporte marítimo regular de carga rodada y pasajeros en los ámbitos geográficos Sur Península-Alborán, Sur Península-Estrecho y Península-Canarias.
En la primera fase del análisis, la CNMC ha detectado "posibles riesgos para la competencia en los tres mercados, consecuencia de la elevada concentración que se produciría. Una vez completadas las operaciones, Baleària se quedaría como la única naviera en varias de las rutas, dando lugar a un monopolio".
Alborán
En la zona de Alborán, la operación permitiría a Baleària reforzar su posición como principal operador. Tendría "una escasa presión competitiva y, en la mayoría de los mercados afectados, quedaría como único prestador". Asimismo, en el ámbito de las rutas Península-Canarias, la operación supondría la consolidación de Baleària como única naviera en esos mercados.
Por último, en el caso del Estrecho, existe además una operación notificada por la empresa danesa DFDS, actualmente en análisis, que afecta al mismo ámbito geográfico que la operación de Baleària en la zona Sur Península-Estrecho. Con ello, en la ruta Algeciras-Tánger Med, ambas operaciones se solapan. En caso de ser autorizadas, Armas dejaría de prestar servicio y el número de navieras se reduciría de cuatro a tres.

Uno de los buques de Baleària / Levante-EMV
Los riesgos identificados se concretan, tras el análisis en primera fase, "en riesgos de incremento de precios, pérdida de calidad y/o reducción de frecuencias en Sur Península-Alborán (al menos en las rutas Sur Península-Melilla y Almería-Nador), así como en Península-Canarias. Este riesgo es "especialmente preocupante en las rutas donde no existen Obligaciones de Servicio Público (OSP), ya que no se establecen tarifas máximas".
OSP
No obstante, este riesgo también se genera en las rutas que sí que cuentan con dichas obligaciones, donde hay determinadas rutas de los mercados Península-Canarias y Sur Península-Melilla. Adicionalmente, en estas zonas bajo OSP, "existirían riesgos para las licitaciones, al reducirse de dos a uno las navieras que han participado en concursos públicos en los últimos años".
La CNMC explica en su nota que Baleària ha presentado compromisos para la zona Península-Canarias, así como su renuncia a la licencia en la ruta Nador-Almería. Sin embargo, la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia considera que "los riesgos identificados no permiten autorizar estas operaciones sin compromisos y que las medidas presentadas requieren de un análisis en mayor profundidad en segunda fase".
En el caso del Estrecho, la CNMC "estima necesario analizar la modificación completa que se produciría en la estructura del mercado por ambas operaciones". El paso a segunda fase no prejuzga las conclusiones de la operación. La CNMC podrá requerir más información a los operadores. La notificante y terceros interesados podrán presentar alegaciones para la defensa de sus legítimos intereses.La resolución final podrá autorizar, acordar compromisos, subordinar la operación a condiciones o prohibir la operación de concentración.
Buques
Baleària dio a conocer el cierre de la operación el pasado agosto. Aunque el importe de la misma no se hizo público, diversas fuentes apuntaban a que estaría en torno a los 209 millones de euros. La danesa DFDS había ofertado 300 millones de euros por las rutas del Estrecho operadas por Armas, la división más rentable del grupo (60 % de los ingresos). El acuerdo final implicó que DFDS se quedaba con la parte mayoritaria de las rutas del Estrecho y Baleària obtenía la gestión de 15 buques y la explotación del resto de líneas marítimas, así como la integración de 1.500 empleados de tierra y flota.
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