Economía doméstica
Uno de cada cinco hogares valencianos retrasa el pago de suministros básicos como luz, agua o gas
La presión económica se concentra en las grandes ciudades, donde un 56 % de las familias tiene dificultad para llegar a final de mes

El pago de facturas de suministros como luz, agua o gas sufren retrasos en el 20 % de los hogares. / Alberto Ortega-Europa Press

La economía doméstica de las familias presenta fuertes desigualdades según el territorio en el que viven. Así lo refleja un reciente análisis territorial de Foro NESI, elaborado a partir de los datos del IX Informe Foessa (Cáritas) —con una muestra de más de 12.000 hogares en toda España—, que muestra que la vulnerabilidad económica aumenta a medida que crece el tamaño de la ciudad. El estudio compara resultados entre grandes ciudades (más de 500.000 habitantes), ciudades medias y pequeñas y municipios rurales (menos de 10.000 habitantes), identificando patrones claros de desigualdad económica entre territorios.
Así, entre los datos más relevantes, el informe indica que cerca del 20 % de los hogares de grandes ciudades, entre las que se encuentra València, ha retrasado el pago de los suministros básicos —luz, agua, gas o calefacción— al menos una vez durante el año, el doble que en los pequeños municipios, donde esta situación afecta al 7 % de los hogares.
Las cifras muestran, además, que el 56% de los hogares en las grandes ciudades llega a fin de mes con dificultad, una cifra que convierte a los entornos urbanos más poblados en los territorios donde la economía doméstica se encuentra más tensionada.
"Esta presión se traduce en una mayor acumulación de retrasos en pagos, recortes en gastos cotidianos y precariedad laboral, configurando un escenario que compromete el bienestar económico de una parte significativa de la población urbana", destaca el estudio.
Prioridad: pagar la vivienda
El informe indica que estos retrasos también se trasladan a los pagos de la vivienda: entre un 6 % y un 7 % de los hogares de València ha experimentado retrasos en el pago.
El análisis constata que, ante situaciones de estrés económico, los hogares tienden a priorizar el pago de la vivienda, desplazando parte de la presión financiera hacia otros gastos esenciales, como los suministros.

El 56 de los hogares en las grandes ciudades llega a fin de mes con dificultad. / L-EMV
"Esta presión sobre la economía del hogar termina teniendo consecuencias más severas", señala el documento. Precisamente, el estudio recoge que el 43 % de los hogares en las grandes ciudades se ha enfrentado a problemas relacionados con la vivienda —como avisos de corte de suministros, de desalojo o cambios forzados de vivienda—, el doble que en los pequeños municipios (22 %).
"Cuando la tensión financiera se mantiene, el impacto se extiende a otros ámbitos del presupuesto familiar: el 62 % de los hogares en grandes ciudades declara dificultades para afrontar otros gastos, como material escolar, gastos imprevistos o la necesidad de recurrir a ahorros para cubrir el día a día", recoge el informe.
Finalmente, el ajuste llega también al consumo y a la vida social: el 61 % de las familias urbanas ha tenido que reducir el gasto en ocio, casi 20 puntos más que en ciudades pequeñas y municipios rurales.
"La economía doméstica se resiente más en las grandes ciudades que en territorios pequeños. El sobrecoste de la vida urbana acelera retrasos en suministros y recortes del día a día, mientras que ciudades pequeñas y municipios rurales muestran más resiliencia", señala Diego Isabel La Moneda, director y cofundador de Foro NESI.
Empleo y precariedad, detrás de la inestabilidad
El informe señala que el empleo es uno de los factores clave para la estabilidad de la economía doméstica. En las grandes ciudades, el 27 % de la población trabaja de forma irregular o informal, mientras que en el resto de territorios esta cifra no supera el 6 %.
"Los datos desmontan la idea de que vivir en una gran ciudad garantice mayor bienestar económico. El sobrecoste de la vida urbana, unido a la precariedad laboral, está debilitando la economía doméstica de muchas familias", confirma Diego Isabel La Moneda.
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