Infraestructuras
El aeropuerto pulveriza récords y convierte en urgente su ampliación
Aena ultima los estudios previos a la licitación de la redacción del proyecto, que comenzará tras la aprobación del nuevo DORA
El plan incluye ampliar puertas de embarque, el área comercial o actuar en accesos y párking

Viajeros en el aeropuerto de Valencia / Levante-EMV

El aeropuerto de Valencia ha cerrado 2025 con cifras históricas: 11,8 millones de pasajeros, una cifra que supone un crecimiento del 9,6 % respecto al año anterior, y más de 93.000 movimientos de aeronaves operados. Estos datos consolidan el aeródromo de Manises como uno de los motores económicos de la Comunitat Valenciana. Sin embargo, estas cifras que celebran récords se traducen en una infraestructura saturada en su capacidad anual (tiene un máximo de 10,5 millones de pasajeros al año) y proyectos de expansión que siguen sin arrancar a pesar de la urgencia.
Un informe de Cámara Valencia alertaba recientemente de que el aeropuerto opera por encima de su capacidad nominal, con picos de saturación que superarían el 130 %, y que de no acometerse ampliaciones, esa presión podría intensificarse hasta un 165 % en 2030. Así, entre los retos principales del aeródromo está la gestión de la demanda, mejoras operativas y atención al pasajero, que pueden verse comprometidos sobre todo en fechas de temporada alta, como verano.
El gran desafío de cara a 2027-2031 -periodo que contempla el nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III)- es que la ampliación del aeropuerto no ha logrado despegar con la velocidad requerida, a pesar del crecimiento continuado del tráfico aéreo. En el plan de inversiones aeroportuarias del Estado para ese periodo se contemplan recursos para Manises, pero la concreción de proyectos -y su financiación efectiva- sigue sin definirse completamente.
Nuevo DORA
Desde Aena avanzan a Levante-EMV que «el récord de tráfico de 2025 reafirma los planes para la reforma y ampliación de la terminal valenciana que ya han sido incluidos en la propuesta del documento». Dada la «envergadura» del proyecto de reforma y ampliación de la terminal valenciana, «en estos momentos se están ultimando todos los estudios previos, lo que denominamos el diseño funcional, a la licitación de la redacción del proyecto constructivo», asegura Aena.
Las actuaciones en la terminal de Manises, informan desde Aena, no solo corresponden a su ampliación (más cintas de equipaje y mostradores), sino también al incremento de puertas de embarque conectadas por pasarela o a una mayor superficie comercial. También se actuará en los aparcamientos y los accesos. Será en el quinquenio 2027-2031 (DORA III) cuando arrancarán las actuaciones «más significativas», aseguran.
Aeropuerto de "tercera"
Eva Blasco, presidenta de CEV Valencia y empresaria del sector de la agencia de viajes, lamenta que «València, la tercera ciudad de España, tenga un aeropuerto de tercera división».
Blasco asegura que la ampliación de las instalaciones deben apuntar tanto a mejorar la experiencia de los usuarios como a considerarlo un factor de dinamismo empresarial. «La ampliación se tenía que haber planificado porque la saturación no se da un día para otro. El crecimiento del aeropuerto de Valencia en los últimos años ha sido brutal. Y quiero insistir: no es solo turismo, es también actividad económica». En términos de empleo, turismo y exportaciones, el aeropuerto es un activo estratégico para Valencia, pero sin una infraestructura que acompañe ese crecimiento, la región arriesga perder peso en favor de hubs vecinos.
La desestacionalización
Desde Aena defienden que el aeropuerto de Valencia tiene capacidad para absorber la demanda de los próximos años debido a aspectos como «la desestacionalización del tráfico, una gestión más eficiente de las instalaciones y a las actuaciones realizadas en algunos procesos aeroportuarios críticos, como la obra de ampliación de los controles de seguridad llevada a cabo en el año 2023».
Sobre la desestacionalización, Aena asegura que el tráfico de 2025 ha tenido un «reparto más homogéneo tanto por meses (con meses de invierno más similares a los de verano) como por franjas horarias». Por ello, consideran que «el correcto dimensionamiento de las infraestructuras se realiza con valores horarios de diseño y, por tanto, son las variables horarias y no el volumen de tráfico anual las que permiten evaluar las necesidades de capacidad».
Al respecto, defienden que «la actual terminal del aeropuerto de Valencia puede experimentar aumentos de capacidad mediante la mejora de procesos y actuaciones concretas sobre subsistemas aeroportuarios que pueden ser limitantes en el cómputo global». «El aeropuerto de Valencia -concluyen- realiza continuas mejoras en los procesos de seguridad y embarque, tanto para dar respuesta a nuevos requerimientos normativos, como para potenciar la experiencia del pasajero y la fluidez de los procesos».
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