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TRANSPORTE

El caos ferroviario frena el transporte de mercancías en la Comunitat Valenciana

El mayor impacto por la situación de los trenes y los temporales retrasa las entregas de contenedores en los puertos de València y Barcelona

La automoción y el tráfico exterior hortofrutícola a través de la frontera con Francia son las actividades más perjudicadas

Rotonda próxima a la AP-7 en Castelló, con mayor actividad de tráfico de camiones estos días.

Rotonda próxima a la AP-7 en Castelló, con mayor actividad de tráfico de camiones estos días. / Toni Losas

José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

València

Tormenta perfecta en el ámbito del transporte de toda España. El caos ferroviario que azota a una parte de la red de infraestructuras desde el fatídico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba), unido al impacto de los sucesivos episodios de lluvia, nieve y viento, así como la próxima huelga de los sindicatos de maquinistas (9,10 y 11 de febrero), está afectando de lleno a recintos marítimos como Barcelona, Tarragona, València y Algeciras. Una parte de las mercancías que manejan los citados puertos, especialmente de contenedores, sufren considerables retrasos en los procesos de carga y descarga en los muelles. Además, se están generando atascos en los principales corredores ferroviarios de España, incluidos el mediterráneo y el atlántico.

La crisis del tren está perjudicando el tránsito de productos hortofrutícolas y vehículos, entre otros productos del comercio exterior, con lo que los operadores logísticos recurren al transporte por carretera para dar salida a los traslados más urgentes. Los problemas más graves se están registrando en Cataluña, así como en otros territorios del norte de España azotados estos días por los temporales. En la Comunitat Valenciana, según puntualizan desde la Federación de Transporte y Logística-Fvet, "los problemas son puntuales y están afectando más al movimiento de mercancías en ferrocarril que a los trasladados en camiones". El gestor estatal de infraestructuras Adif ha reabierto parcialmente el túnel ferroviario de Rubí (Barcelona), cortado tras haberse detectado grietas en su bóveda y que bloqueaba el tráfico internacional de mercancías a través de Cataluña.

El cierre del mencionado túnel ha frenado la actividad en los puertos de Barcelona y Tarragona, y ha llevado a acumular cerca de 24.000 toneladas de acero en almacenes de Portbou (Girona), que se dirigían en su mayor parte hacia la industria automovilística. Desde CSP Logitren, uno de los operadores privados de transporte de mercancías en ferrocarril, con base en València, reconocen que las plataformas logísticas de Zaragoza (tanto PlaZa como TMZ) "están tendiendo serios problemas para operar con los puertos del Mediterráneo". Sea como fuere, el corredor ferroviario Valencia-Madrid, que acapara la mayor parte de los tráficos de esta firma y del recinto del Grao, está operando con "cierta normalidad", destacan desde CSP Logitren.

Situación de los puertos

El puerto de València -cuyo movimiento de contenedores se ha visto alterado por el cierre de terminales tras el fuerte viento el pasado jueves- está sufriendo menos el caos ferroviario que otros territorios de España. Este viernes Valenciaport ha vuelto a abrir barreras a los camiones y se han reanudado las tareas de estiba y desestiba, con largas colas de camiones en las puertas de las terminales.

El citado bloqueo fronterizo en Portbou -la principal vía ferroviaria de paso de mercancías hacia Francia y otros países como Alemania, Polonia, Bélgica o Austria- ha aislado prácticamente al emplazamiento marítimo de Barcelona. Según informan fuentes del sector del transporte, las empresas se han visto obligadas a tomar medidas de emergencia. Algunas han tenido que retener producción o incluso detenerla, como es el caso de varias industrias químicas y logísticas valencianas y del resto de España que dependen directamente del ferrocarril para recibir materias primas esenciales: sin trenes, no pueden operar.

Estación de ferrocarril de Portbou, en una imagen del pasado jueves.

Estación de ferrocarril de Portbou, en una imagen del pasado jueves. / David Borrat

Factorías automovilísticas como Seat ha cancelado el turno de este sábado por la mañana en la planta de Martorell por falta de piezas, que no han podido llegar a causa del temporal. También la producción de la industria viguesa de Stellantis ha vuelto a verse afectada por la falta de suministros debido al temporal. Este viernes ha cancelado gran parte de su actividad. En Ford Almussafes no se han visto alterados, al menos por el momento, los planes de producción de cara a las próximas jornadas.

Según fuentes de la Federación Metalúrgica Valenciana (Femeval), la mayor parte de los proveedores del sector del automóvil asentados en la Comunitat Valenciana "han podido solucionar los problemas logísticos del caos ferroviario de España a través del transporte por camión". En ese sentido, aseguran estas mismas fuentes que, a la espera de lo que pase con la próxima huelga de maquinistas, los concesionarios de automóviles y los comercios del metal están trabajando con una "tranquilidad relativa".

La AP-7: congestiones

El transporte de mercancías en ferrocarril representa alrededor del 5% del total de mercancías que circulan por España, si bien está creciendo en el interior de los grandes puertos de España como el de València (8% de su tráfico de importaciones y exportaciones) y Barcelona (14-15%) por el impulso de la intermodalidad. Con todo, las alternativas por carreteras ya están al borde del colapso: como la AP‑7, que están cortadas o saturadas, y el desvío masivo de camiones hacia vías secundarias sigue generando graves congestiones y dispara los costes de explotación y los tiempos de tránsito.

El "deterioro" de la red viaria, más riesgos

La patronal valenciana Fvet ha denunciado que las carreteras valencianas sufren un déficit de inversión igual o superior al del ferrocarril. La falta de actuaciones estructurales sobre el estado de la red viaria está generando riesgos evidentes para la seguridad vial, costes operativos crecientes y un impacto directo sobre la salud física y mental de los conductores. Según afirma Carlos Prades, presidente de Fvet, “las carreteras son las grandes olvidadas. Sólo en la Comunitat Valenciana se deberían invertir 200 millones al año en mantenimiento y conservación y, según los últimos datos en el pasado ejercicio, no se ha llegado ni al 50% de esa inversión”. Las últimas inversiones anunciadas por el Estado para el mantenimiento de carreteras en la Comunitat Valenciana ascienden a 47,3 millones de euros, a dividir en un periodo de tres años de mantenimiento y destinado a vías clave como la AP-7 y N-332. “El Bypass o la V-30 se quedan fuera y son infraestructuras que ya han colapsado”, añade Prades. Además hay que tener en cuenta que nuestra provincia ha sufrido el agravante de la dana, que requiere ahora una inversión estimada en más de 2.600 millones de euros para la restauración de infraestructuras de transporte, incluyendo carreteras. A estas carencias se suma la escasa dotación de áreas de servicio y descanso específicas para vehículos pesados, una reivindicación histórica del sector. Esta ausencia dificulta el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso, reduce la seguridad de las operaciones nocturnas y afecta directamente al bienestar de los conductores.

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