Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El campo

El vino ecológico valenciano se consolida en el podio nacional

La Comunitat Valenciana ocupa el tercer puesto con mayor superficie de viñedo orgánico con 19.129 hectáreas, que suponen el 12 % de toda España

Imagen de un viñedo ecológico.

Imagen de un viñedo ecológico. / Levante-EMV

Begoña Jorques

Begoña Jorques

Valencia

La viticultura ecológica ha dejado de ser una tendencia de nicho para asentarse como vector de transformación del campo valenciano. Al mismo tiempo, el consumidor busca, cada vez con más frecuencia, productos no solo de proximidad sino que también sean respetuosos con el medio ambiente y la propia materia prima.

La Comunitat Valenciana se ha consolidado como la tercera autonomía con mayor superficie de viñedo ecológico de España, solo por detrás de Castilla-La Mancha y Cataluña, con el 12 % del total nacional.

Según los últimos datos del Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (Caecv), la superficie de viñedo ecológico en la autonomía alcanza ya un total de 19.129 hectáreas, de las cuales 15.130 de ellas se localizan en el entorno de la Denominación de Origen Utiel-Requena.

Este territorio concentra, por tanto, el 79 % del viñedo ecológico de toda la Comunitat Valenciana y cerca del 9 % del total de España, lo que confirma el papel impulsor del interior de la provincia de Valencia en la transición hacia modelos de producción más sostenibles. De hecho, la zona ha vivido un incremento en el número de hectáreas respecto al año anterior con 530 más.

Respecto a las bodegas, se mantienen las cifras: 53 de las bodegas de Utiel-Requena cuentan con la certificación del Caecv para elaborar y/o envasar vinos ecológicos. En toda la Comunitat Valenciana, estas bodegas suman 60. Así, estas cifras reflejan la consolidación del sector más que un fenómeno coyuntural.

Campo ecológico en Moixent.

Campo ecológico en Moixent. / Levante-EMV

Según explica a este diario el presidente del Caecv, Vicente Faro, la situación del vino ecológico valenciano es, en general, «buena», al tiempo que reclama «sostenibilidad medioambiental, económica y social». Faro añade que «queremos que el sector pueda vivir de este producto, mejorando el medio ambiente e incorporando nuevas generaciones, para garantizar la rentabilidad».

La etiqueta ecológica

Para certificarlo como ecológico, un proceso que puede durar tres años, el vino debe proceder de uvas cultivadas sin herbicidas ni pesticidas de síntesis química, con abonos orgánicos y técnicas que priorizan la biodiversidad del viñedo y la salud del suelo. En bodega, la normativa europea limita el uso de sulfitos, restringe prácticas enológicas agresivas y exige trazabilidad certificada. La regulación está fijada por la Comisión Europea y se aplica en todos los Estados miembros bajo el sello ecológico comunitario. En la Comunitat Valenciana, el organismo de control y certificación es el Caecv.

A escala estatal, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sitúa a España como líder europeo en superficie ecológica, con el viñedo como uno de los cultivos estratégicos por su peso exportador, según recoge en su último informe ‘Análisis de la Caracterización y Proyección de la Producción Ecológica en España’.

Faro detalla que los vinos ecológicos valencianos encuentran un importante cliente exterior en países fuera de la Unión Europea como como Suiza, Reino Unido y Emiratos Árabes, mientras que Estados europeos como Alemania, Austria o países bálticos concentran buena parte de la demanda extranjera de nuestros vinos ecológicos.

Para las bodegas valencianas, la apuesta por el ecológico también es una estrategia de diferenciación frente a la competencia de grandes volúmenes de otras regiones. En Utiel-Requena, donde conviven cooperativas y proyectos familiares, el ecológico se ha integrado como palanca de relato territorial con variedades autóctonas y una narrativa ligada al paisaje interior. «Cada día ganamos adeptos porque hay diferenciación y calidad», señala el presidente del comité.

Una de las botellas de vino ecológico que se producen en la Comunitat Valenciana.

Una de las botellas de vino ecológico que se producen en la Comunitat Valenciana. / Levante-EMV

Sin embargo, Faro reconoce que aunque el vino ecológico crece hay obstáculos a salvar, como el precio. «Si los consumidores realmente apreciaran cuánta labor hay detrás para que un producto se certifique, yo creo que realmente verían que el precio es barato», señala.

El relevo generacional

El crecimiento no está exento de retos. La producción ecológica exige más mano de obra y una gestión técnica más compleja. A ello se suma el relevo generacional. Faro asegura que, «afortunadamente, la mayoría de los agricultores que se incorporan hoy en día opta por hacer agricultura ecológica porque tiene una diferenciación respecto a la tradicional, porque tiene calidad y porque busca sostenibilidad, tanto con el medio ambiente como económica». Según Faro, «el 30 % de nuestros operadores son mujeres y la edad media de nuestros operadores son 15 años menos que la agricultura tradicional».

Pese a los retos y obstáculos, los datos del Caecv confirman que el vino ecológico ha dejado de ser una excepción para convertirse en un pilar estructural del modelo vitivinícola valenciano, con Utiel-Requena como laboratorio de la transición. La combinación de certificación, mercado exterior y el necesario apoyo institucional sitúa al ecológico como una de las vías más claras para sostener renta agraria, fijar población en el interior y reposicionar la marca de los vinos valencianos en el exterior.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents