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Cristina Aristoy, joyas que conquistaron a la reina Letizia

La valenciana Cristina Aristoy, ingeniera, emprendedora y madre de tres niños, es la mente creativa y estratégica detrás de Singularu, firma de joyas que fundó hace 12 años. Se formó en diseño y joyería, y tras una experiencia en el extranjero que le llevó a Londres o Seúl, lanzó su compañía que ha recibido reconocimientos y que apuesta por el crecimiento tanto nacional como internacional. Singularu cuenta hoy con más de 80 tiendas en toda España, más de 350 empleados y factura 40 millones de euros al año

Cristina Aristoy, en la primera tienda que la firma abrió en la calle Conde Salvatierra de València.

Cristina Aristoy, en la primera tienda que la firma abrió en la calle Conde Salvatierra de València. / Miguel Ángel Montesinos

Begoña Jorques

Begoña Jorques

València

Hace doce años Cristina Aristoy (València, 1988) puso en marcha —junto a Francisco Tormo— una de las firmas de joyería que enamora a clientas de toda España y de todas las edades y estilos. Incluida una reina. CEO y fundadora de Singularu, Aristoy combina la visión técnica con la creativa y ha logrado revolucionar el mercado de la joyería con diseños actuales y precios competitivos a golpe de visión, intuición y, sobre todo, mucho trabajo.

Licenciada en Organización Industrial por la Universitat Politècnica de València (UPV), en la que también estudió Diseño Industrial, es, además, 'operations manager' por la Sungkyunkwan University (Seúl, Corea del Sur). También estudió joyería artística en la Escola d'Art i Superior de Disseny de València (AEASD) y diseño industrial y de producto en la Middlesex University (Londres). Fruto de su inquietud profesional, en 2014 fundó Singularu, un proyecto que, junto a su socio, tenía como objetivo poner en contacto a artesanos con sus potenciales clientes, y que fue apoyado por diferentes aceleradoras como Demium Startups, Conector Spain o Lanzadera.

Recuerda que comenzó su trayectoria profesional "muy joven", con 24 años. Previamente, se había formado en diseño y después orientó sus estudios hacia la joyería, complementándolos con la visión que otorgan los estudios en el campo de la ingeniería. Además, dice, "tuve la oportunidad de completar mi formación en el extranjero, experiencia que me ayudó a ampliar mi visión profesional y personal. A mi regreso, entré en el ecosistema emprendedor y di el salto a Singularu", empresa que hoy factura 40 millones de euros al año, tiene más de 80 tiendas repartidas por toda España y 350 empleados.

Mirando atrás, explica, "creo que aprovechar los años de formación es clave. Si tienes la oportunidad de estudiar y formarte cuando eres joven, hay que hacerlo. Es cierto que hoy existen otras formas de aprender y que mi momento vital es distinto, pero sigo defendiendo que la formación es fundamental a todos los niveles. No solo por los conocimientos técnicos, sino por la mentalidad que te aporta", defiende.

La reina Letizia luce los pendientes de Singularu con forma de estrella en señal de apoyo tras la dana.

La reina Letizia luce los pendientes de Singularu con forma de estrella en señal de apoyo tras la dana. / Levante-EMV

Su trabajo al frente de Singularu le ha valido no pocos reconocimientos, como el Premio Joven Talento 2021 otorgado por la Asociación de Empresarias y Profesionales de Valencia (EVAP), el premio emprendimiento e innovación de Forinvest 2022, el premio Joven Empresaria del año en 2023 de la Asociación Jóvenes Empresarios de Valencia o el Premio Nacional Joven Empresario 2025, que concede la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios. Y aunque los premios están bien, Aristoy prefiere hablar de "vender alegría", un concepto que atraviesa el diseño y packaging de las piezas de Singularu y de crear comunidad a través de eventos, sorteos o acciones privadas.

Compatibiliza su vida profesional y privada —es madre de tres niños pequeños, le encanta hacer deporte al aire libre y disfrutar de la costa valenciana— rodeada de "un equipo muy cualificado, del que aprendo constantemente". "En Singularu contamos con perfiles muy especializados en cada área: desde la dirección de retail, que ha estructurado un canal que al principio abordábamos con buena voluntad pero sin conocimiento experto, hasta responsables de eventos y comunicación. Cada persona tiene su 'trocito de pastel' bien definido. Quizá ya no me siente en un aula como antes, pero aprendo cada día de la gente que me rodea, y eso es una de las cosas que más valoro de mi trabajo ahora".

El 'efecto Letizia'

Aristoy se muestra orgullosa de la firma que ha creado, sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. El fango marcó un episodio señalado en la trayectoria de la compañía. La dana que afectó a la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024 dañó gravemente el almacén de Singularu en la localidad de Picanya. El trabajo, sin embargo, no se detuvo: la red de proveedores y fábricas permitió reanudar servicio a las tiendas en tiempo récord, recuerda Aristoy agradecida.

Clientes en una de las tiendas de Singularu en València.

Clientes en una de las tiendas de Singularu en València. / Miguel Ángel Montesinos

Además, un gesto simbólico multiplicó la visibilidad: la reina Letizia lució unos pendientes de Singularu —hoy conocidos como "los pendientes de la Reina"— con un precio inferior a 20 euros. El ‘efecto Letizia’ fue tangible en notoriedad y ventas, explica, pero también en algo menos cuantificable: el apoyo público a una marca afectada por una catástrofe. La visibilidad actuó como impulso al tejido empresarial local cuando no era posible ayudar de otra forma.

Retos y visión de futuro

Como emprendedora reconoce también ciertos momentos duros, que prefiere convertir en "retos": la "incertidumbre" inherente al crecimiento y la "responsabilidad de que todo funcione". Un pensamiento que se traslada a la visión de futuro que tiene de la compañía: crecer dentro y fuera de España.

Así, en su hoja de ruta, Singularu mantiene un crecimiento orgánico con 20 nuevas aperturas en España este año y una internacionalización selectiva, de la que Aristoy todavía se muestra cauta, pero con un claro criterio operativo: no comprometer el estándar de servicio ni la fiabilidad de la cadena de suministro. Abrir un país exige músculo en logística, atención al cliente y control de calidad, un panorama en el que Aristoy prioriza "hacerlo bien antes que hacerlo rápido" y sin perder el pulso con la comunidad que le dio sentido al primer pedido.

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