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EL CAMPO

La empresa que revoluciona el futuro de los cultivos

Madeinplant, Anecoop, Universidad de Alicante y UPV recuperan a Francis Mojica, experto en biotecnología que aplica técnicas moleculares que mejoran tomates y cítricos

Un collidor, en una explotación de naranjas de Alicante, en una imagen reciente.

Un collidor, en una explotación de naranjas de Alicante, en una imagen reciente. / ÁXEL ÁLVAREZ

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José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

València

La UE afronta la última etapa del lento proceso legislativo, los llamados ‘trílogos’, para aprobar una regulación específica para las NGT (New Genomic Techniques, por su terminología en inglés). Si el pleno de Estrasburgo -como está previsto- aprueba en abril el texto consensuado, el ansiado reglamento podría ser publicado en el DOUE en el segundo semestre de este año y su entrada en vigor darse en 2027 o algo más tarde, dependiendo de las disposiciones transitorias.

Hablamos de revolucionarias tecnologías que permiten modificar el ADN de las plantas para mejorar sus características de forma más rápida, barata, precisa y dirigida. Y de un descubrimiento, el CRISPR, que originariamente fue español, pero cuya herramienta más empleada para aplicarse hoy (la enzima CRISPR-Cas9) está controlada por un gigante norteamericano, Corteva, que ostenta la patente para su explotación comercial. Un proyecto con empresas (Anecoop y Madeinplant) y centros de investigación valencianos (la Universidad de Alicante-UA- y la Politécnica de Valencia -UPV-) con la participación de la plataforma biotecnológica de ciencia-empresa, Biovegen, ha recuperado para la causa al propio científico que puso nombre al CRISPR -el alicantino Francis J. Martínez Mojica-.

Francis Mojica, en una imagen de archivo.

Francis Mojica, en una imagen de archivo. / LEVANTE-EMV

Los descubrimientos de este investigador, que figura en las quinielas como candidato el premio Nobel, están siendo claves para detectar el funcionamiento de secuencias repetidas de ADN, las cuales han permitido el desarrollo de la tecnología CRISPR-Cas, un hallazgo que ha provocado una revolución de la biotecnología moderna. Las investigaciones de Mojica han permitido que el uso de CRISPR-cas9 se haya convertido en algo común en los laboratorios de química y biología molecular. Esta técnica podría llegar a aplicarse en el tratamiento de enfermedades como el cáncer o de enfermedades genéticas, algo que se está estudiando actualmente. Su aportación ha supuesto uno de los mayores avances en la historia reciente de la biología.

Alternativas

La investigación dará alternativas a las ofrecidas por la referida multinacional y espera lanzar a medio plazo nuevas enzimas tipo ‘Cas’ más «adaptadas y optimizadas para su uso en plantas y eficaces a la hora de lograr mejoras» en dos cultivos estratégicos para la Comunitat Valenciana: el tomate primero y los cítricos, después. Así lo describe Federico Grau, CEO de la citada Madeinplant, una floreciente ‘spin off’ biotecnológica surgida del CSIC y de la UPV que, en su corta vida - y fue constituida en 2021-, ya ha participado en la práctica totalidad de los ensayos de campo que se han realizado en España para los pocos cultivos editados genéticamente que han llegado a esa fase.

«Con la próxima regulación se espera una auténtica eclosión de plantas editadas mediante CRISPR-Cas. Llevamos más de una década esperando una regulación diferente a la actual, la de los transgénicos, que hay que decir que son otra cosa bien distinta a las plantas obtenidas con NGT. El actual marco legal ha sido un freno, haciendo casi inviable esta tecnología en Europa mientras en el resto del mundo ha cogido un impulso tremendo», explica Grau.

Origen español

El CEO de Madeinplant y coordinador de este proyecto reconoce que las expectativas creadas con la nueva normativa han cambiado y ahora son positivas. Sin embargo, en este ‘despertar’ se ha dado una sorpresa desagradable: «En muchos casos los centros de investigación europeos están comprobando que la herramienta que usaron estos años para editar plantas está protegida por patentes internacionales y que, para proteger el nuevo material vegetal obtenido, pueden tener antes que asumir los derechos que les reclaman», explica.

Federico Grau, CEO de Madenplant

Federico Grau, CEO de Madenplant / LEVANTE-EMV

El origen de la técnica más disruptiva y eficaz de la biología molecular del momento presente, el CRISPR, fue descubierto en Alicante, en las Salinas de Santa Pola. Aquel hallazgo del hoy catedrático de Fisiología, Genética y Microbiología de la UA, se produjo en 2002 y por ello se especuló con su posible candidatura al Nobel de Quimica que se concedió en 2020. Pero el más insigne galardón sueco, finalmente, no recayó en Mojica sino en la estadounidense Jennifer Doudna y la francesa Emmanuelle Charpentier, quienes convirtieron aquel hallazgo en la potente herramienta de edición genética hoy tan popular: el referido CRISPR-Cas. En realidad, su autoría se la reparten con un tercer biólogo chino-estadounidense, Feng Zhang.

Esta es la ‘tijera molecular’ más usada durante todo este tiempo por la comunidad científica internacional. Primero se patentó la CRISPR-Cas 9 y posteriormente se lanzó una segunda proteina, CRISPR-Cas12, también muy empleada. La pugna por los derechos de estas herramientas ha derivado estos años en una contienda judicial internacional que ha enfrentado a varios de los centros biotecnológicos más relevantes del mundo, que son para los que trabajaban Doudna/Charpentier y Zhang: de un lado, la University of California-Berkeley, la University of Vienna -Austria- y el CNRS -de Francia- y el Broad Institute (MIT-Harvard), del otro. Pero, en el sector agrario y con independencia de estos litigios, es la multinacional norteamericana de fitosanitario, pero también biotecnológica, Corteva, la que fundaentalmente ha cerrado acuerdos con estos centros y está en disposición de requerir el pago de royalties o cuotas de licencia por el uso del CRISPR-Cas9 y/o el CRISPR-Cas12.

Alternativas eficaces

En este contexto debe situarse la importancia de este proyecto estratégico valenciano, que está financiado por la Agencia Valenciana de la Innovación Innovación (IVACE+i) y fondos de la UE. “Queremos ofrecer herramientas (enzimas) alternativas eficaces, que permitan procesar de manera ajustada y ‘limpia’ el ADN de las plantas y ya se ha avanzado con el tomate y sabemos y así está planificado que tiene un gran potencial también en cítricos”, señala el responsable de Madeinplant, en cuyos laboratorios -ubicados en el Parc Científic de la Universitat de València - ya se trabaja con una de estas enzimas, bautizada como ‘Al-Cas12a’.

«Es más flexible, compacta, versátil y con nuevas funciones, entre ellas, tiene una doble actividad de ‘corte’, lo que a su vez permite abordar un número mayor de secuencias diana y aumentar las posibilidades de éxito de las técnicas CRISPR hasta ahora conocidas», señala a este respecto Grau

De hecho, más allá de su aplicación en tales cultivos, en el propio documento de presentación de la UPV de este proyecto se deja claro que los objetivos a medio plazo podrían trascender incluso a la mejora concreta de tomates o cítricos: «Estas nuevas endonucleasas podrán ser la base para desarrollar herramientas biotecnológicas, no sólo para mejora vegetal, sino también animal y para aplicaciones médicas o de diagnóstico, con gran potencial para tratar enfermedades como ciertos tipos de cáncer, VIH, distrofia muscular o fibrosis quística, y combatir enfermedades infecciosas como la malaria, dengue o la fiebre amarilla».

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