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Carlos Baño, el amigo de Mazón y enemigo de Salva Navarro

Aliado del jefe del Consell, fue uno de los impulsores de la salida del expresidente de la CEV

Carlos Baño, a la izquierda, en una imagen de archivo

Carlos Baño, a la izquierda, en una imagen de archivo / PILAR CORTES

Jordi Cuenca

Jordi Cuenca

La detención de Carlos Baño, presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, frena en seco la carrera de un dirigente empresarial conocido por su amistad con el exjefe del Consell, Carlos Mazón, y su enemistad con el anterior líder de la patronal autonómica CEV, Salvador Navarro. Es llamativo que el caso por el que ha sido detenido hoy por la Policía afecte a la gestión de unos fondos para comercio en Facpyme, la organización de este sector que también preside y que pertenece al mundo patronal y no al cameral.

Baño apenas lleva cuatro años al frente de la corporación cameral alicantina. Llegó a la presidencia en el anterior proceso electoral y ya había hecho pública su voluntad de presentarse a la renovación en el que tiene que terminar el próximo junio y que se puso en marcha a finales de 2025.

En esos cuatro años ha tenido tiempo de generar un gran ruido en la empresa y la política. También para postularse como presidente del Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunitat Valenciana, un cargo que ocupa desde hace 16 años el máximo dirigente de la corporación de Valencia, José Vicente Morata.

Carlos Baño, en la Cámara de Alicante

Carlos Baño, en la Cámara de Alicante / PILAR CORTES

En el mundo empresarial ha aspirado a casi todo, gracias a su entente con Mazón y a su voluntad de reverdecer el alicantinismo en ese colectivo, que había quedado anulado en 2017 cuando la patronal provincial Coepa se vio obligada a desaparecer -precisamente, por su mala gestión de fondos públicos- y tuvo que dejar la representación autonómica a la valenciana CEV.

Enfrentamiento

En buena medida, de ahí procede su enconado enfrentamiento con Salvador Navarro, una pelea en la que hasta ahora parecía que había triunfado. Y es que este último se vio forzado el pasado otoño a renunciar a un nuevo mandato en la CEV cuando comprobó que una alianza de varios dirigentes empresariales de las tres provincias -con un peso decisivo de Alicante, con federaciones que amenazaban con una ruptura interna- proponía, como sucedió, que fuera Vicente Lafuente el nuevo presidente de la CEV.

En su momento se entendió este movimiento como un éxito también de Carlos Mazón, que por aquel entonces aún seguía al frente de la Generalitat. Mazón, buen amigo de Baño, tenía a Navarro entre sus principales enemigos en Valencia desde que no quiso secundar una de las múltiples excusas que puso el expresidente de la Generalitat para tratar de justificar por qué no estuvo en su puesto el día de la dana.

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