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El truco para viajar más barato en Semana Santa: intercambiar tu casa

La permuta de viviendas, que permite ahorrar alrededor de un 35 % del presupuesto para vacaciones, ha crecido un 28 % en la Comunitat Valenciana

Una pareja consulta las viviendas disponibles en una plataforma de intercambio de viviendas.

Una pareja consulta las viviendas disponibles en una plataforma de intercambio de viviendas. / Eva Bellido

Begoña Jorques

Begoña Jorques

València

A poco más de una semana del inicio de la Semana Santa, uno de los periodos vacacionales más esperados del año, miles de familias valencianas ultiman sus planes de viaje. Sin embargo, frente a opciones de alojamiento turístico más habituales, cada vez más ciudadanos optan por una fórmula que, aunque no es nueva, vive ahora cierto auge: el intercambio de viviendas particulares.

La tendencia no es anecdótica. Solo la plataforma de intercambio de viviendas HomeExchange -una de las más grandes del sector- cuenta en España con más de 42.700 usuarios. Cerca de 4.700 proceden de la Comunitat Valenciana. En 2025 la compañía registró más de 120.000 intercambios en todo el país, mientras que en lo que va de año ya se superan los 34.900, un 29 % más que en el mismo periodo del año anterior. En el ámbito de la Comunitat Valenciana, el crecimiento es muy similar, con un incremento del 28 %, lo que se traduce en 2.081 intercambios.

Detrás de este fenómeno hay varios factores. Pilar Manrique, portavoz de HomeExchange en España, explica que "la búsqueda de fórmulas de viaje más responsables, el ahorro económico y las ventajas propias de esta forma de viajar" están impulsando el interés por este modelo. No se trata únicamente de reducir costes, sino de cambiar la forma de entender las vacaciones.

Ahorro en tiempos de inflación

El componente económico es clave para quienes eligen este modelo de turismo. Según datos de la propia plataforma, el intercambio de casas permite ahorrar alrededor de un 35 % del presupuesto total del viaje. El sistema funciona mediante una suscripción anual que da acceso ilimitado a intercambios sin transacciones económicas entre los usuarios.

En un contexto marcado por el aumento de precios, esta alternativa se presenta como una vía para mantener las vacaciones sin disparar el gasto. "Hace accesible viajar a muchas familias que, de otra forma, no podrían hacerlo", señala Manrique.

Este ahorro tiene además un efecto indirecto en el destino: al no destinar grandes cantidades al alojamiento, los viajeros tienden a gastar más en actividades, restauración o estancias más largas, lo que genera un impacto económico diferente al del turismo tradicional.

Una comunidad que se consolida

Lejos de ser una moda pasajera, el intercambio de viviendas se apoya en una comunidad sólida. El 60 % de los nuevos usuarios llega por recomendación y la tasa de renovación supera el 90 %, lo que evidencia un alto grado de satisfacción. Además, el 99,7 % de los intercambios se realiza sin incidencias, un dato que refuerza la confianza en este sistema, explica Manrique.

El perfil del usuario también rompe algunos estereotipos. Aunque el 44 % son familias, destaca que el 61 % de los miembros en España tiene más de 46 años y un 22 % supera los 60 . Es decir, no solo jóvenes viajeros se suman a esta fórmula, sino también perfiles más maduros que buscan comodidad y autenticidad.

Semana Santa, antesala del verano

Aunque los meses de verano siguen concentrando la mayor actividad —especialmente julio y agosto—, abril se sitúa entre los periodos con más intercambios en la Comunitat Valenciana, coincidiendo precisamente con la Semana Santa. Este calendario refleja cómo esta práctica se adapta también a escapadas de corta duración.

València, Alicante, Dénia, Santa Pola, Benidorm y Peñíscola lideran el ranking preferido de destinos dentro de la Comunitat Valenciana, mientras que los propios valencianos optan mayoritariamente por viajar a Andalucía, Cataluña, Madrid o el País Vasco. En cuanto a destinos internacionales, países como Francia, Reino Unido o Estados Unidos figuran entre los más demandados.

Más que alojamiento: una experiencia

Más allá del ahorro, quienes practican el intercambio destacan la experiencia, dice Manrique. No se trata solo de alojarse en una casa, sino de vivir como un residente más. Desde recomendaciones personalizadas hasta el préstamo de bicicletas o el acceso a barrios alejados del turismo masivo, el modelo apuesta por "una inmersión en la cultura local e, incluso, en el vecindario".

"Se intercambia mucho más que una vivienda", apunta Manrique. Esa dimensión humana —basada en la "confianza" y la reciprocidad— es uno de los pilares del sistema y explica en gran parte su crecimiento.

Además, este tipo de turismo evita algunos de los "efectos perversos" asociados a otros modelos, como la presión sobre el mercado inmobiliario o la masificación de determinadas zonas. "Al no existir transacción económica entre particulares, se reduce la especulación y el encarecimiento de los precios de las viviendas", dice Manrique.

Una tendencia al alza

España se ha consolidado como el segundo mercado mundial de esta modalidad, solo por detrás de Francia. El crecimiento del 43 % registrado en 2025 confirma que el intercambio de viviendas ha dejado de ser una opción minoritaria para convertirse en una alternativa real dentro del sector turístico.

Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina y el verano en el horizonte, todo apunta a que esta forma de viajar seguirá ganando adeptos. En un momento en el que el bolsillo aprieta y la búsqueda de experiencias auténticas cobra fuerza, abrir las puertas de casa —y entrar en la de otros— se perfila como una de las claves del nuevo turismo.

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