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El hortelano que enseña agricultura a escolares y turistas

Toni Sinisterra ha convertido las tierras de su familia en un espacio donde, además de producir naranjas, muestra cómo se cultiva la tierra

La experiencia incluye la elaboración de una paella o una ‘torrà’

Un grupo de colegiales atiende las explicaciones en el Huerto

Un grupo de colegiales atiende las explicaciones en el Huerto / Levante-EMV

Jordi Cuenca

Jordi Cuenca

València

Toni Sinisterra cambió la oficina por el campo. Fue con la crisis de 2008. Trabajaba en el departamento de recursos humanos del grupo Betoret desde hacía 15 años y decidió que era hora de volver a los orígenes. Entonces se hizo cargo de las tierras de su familia, una superficie de casi tres hectáreas que su padre había agrandado en Calicanto a partir de unapequeña parcela familiar. El progenitor regentaba al mismo tiempo el bar Favero de La Punta. Sinisterra regresó al negocio familiar agrario e introdujo dos cambios: suprimir los intermediarios -a partir de ese momento, vendería directamente del árbol al consumidor- y abrir el huerto a colegios, familias y turistas. En ello está. Con éxito.

El también afiliado a la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) explica que su iniciativa, además de una forma de complementar su modo de vida, supone un acercamiento a la sociedad y una forma de educar.

Escolares

Cada curso recibe entre siete y ocho visitas de colegios. Son 70 o 80 alumnos que acuden el huerto junto a 4 profesores. Están desde las diez de la mañana hasta las tres de la tarde. Los niños se llevan la comida de casa y cada uno de ellos paga cuatro euros a cambio también de una malla de un kilo de naranjas. Los profesores comen de la paella que prepara Sinisterra. Los colegiales se reparten en tres grupos que acaban pasando por las tres actividades que se realizan en el huerto. Así que unos van a recoger naranjas, les explican cómo se cultiva este cítrico y finalmente se hacen un zumo con los frutos que han cogido. A otros los llevan a una zona donde hay calabazas: las abren, plantan pepitas y las riegan. Al tercer grupo se le enseña a producir ambientadores realizados con arroz y romero. En el caso de los turistas y las familias que acuden a esta ‘aventura’, «les explicamos el proceso del cultivo de la naranjas y las herramientas que utilizamos y, por último, hacemos una paella o una ‘torrà’», explica Toni Sinisterra.

Escolares plantando semillas

Escolares plantando semillas / Levante-EMV

El agricultor precisa que cada año suelen pasar por su huerto siete u ocho grupos de turistas. La semana pasada, a modo de ejemplo, llegó uno integrado por treinta personas que pagaron cada uno de ellos 17 euros por la experiencia. La mitad de ellos eran estudiantes franceses de catorce años que participaban en un programa de intercambio con un grupo de escolares de Torrent.

Página web

¿Cómo llegan todas esas personas al huerto de Sinisterra?, pues en unos casos por la página web o el boca a boca, según explica el agricultor, mientras que los colegios suelen acercarse a través de una empresa, denominada Eureka, que está especializada en la organización de este tipo de eventos para centros formativos. De hecho, es a esta firma a la que Sinisterra le factura los citados cuatro euros que les cuesta a cada niño la visita.

Grupo americano en el huerto Sinisterra

Grupo americano en el huerto Sinisterra / Levante-EMV

Una última precisión. Las paellas que se degustan en el huerto las hace el propio Sinisterra. Cuando se trata de ‘torràs’, es necesario que se incorporen más manos. En este caso, entran en acción el padre, la hermana y la sobrina de este agricultor de 51 años.

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