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Indra y Escribano retoman las negociaciones para una posible integración

EM&E está dispuesta a retomar el proceso de unión pese al interés que también despierta en la alemana Rheinmetall

Archivo - El presidente no ejecutivo de Indra, Ángel Simón

Archivo - El presidente no ejecutivo de Indra, Ángel Simón / Alberto Ortega - Europa Press - Archivo

Pablo Gallén

Pablo Gallén

Madrid

Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) han retomado las negociaciones para una posible integración de la firma familiar de los hermanos Ángel y Javier Escribano en la compañía española de defensa y tecnología, según confirman a este periódico fuentes del sector. La valoración de EM&E se sitúa ya en hasta 2.500 millones de euros, según las últimas estimaciones que maneja el sector tras la presentación de sus cuentas y su auditoría, un factor que refuerza el interés estratégico de una operación que había quedado paralizada en los últimos meses y que ahora vuelve a explorarse con la vista puesta en el medio plazo.

El proceso quedó suspendido por las discrepancias surgidas en torno al posible conflicto de interés que el Gobierno apreciaba en la relación entre Indra y EM&E, segundo accionista de la tecnológica y de defensa con un 14,3% del capital. Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra desde finales de enero del año pasado y vinculado a la empresa familiar, ha abandonado el cargo en medio de ese enfrentamiento con Moncloa. En esa disputa han tenido un papel relevante Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20 del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, y Belén Gualda, presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), primer accionista de Indra con un 28%.

La tensión aumentó cuando Indra analizó la compra de EM&E. Ante la falta de acuerdo, la SEPI remitió un comunicado a la CNMV en el que planteaba la necesidad de un relevo en la presidencia para dar continuidad a la operación, mientras que EM&E optó por rechazar la integración. La confrontación entre los dos principales accionistas de Indra y la pérdida de confianza del Ejecutivo en Ángel Escribano acabaron precipitando el cambio en la cúpula de la compañía.

En la carta de renuncia remitida a la CNMV, Escribano reconoció el impacto de la crisis interna al afirmar que la situación generada en las últimas semanas amenazaba con comprometer los objetivos que se había marcado para el futuro de Indra y del sector. Su salida abre una nueva etapa en la empresa, que ahora debe redefinir sus equilibrios internos y encauzar su gobernanza en un momento especialmente relevante para el negocio de defensa.

La reactivación de los contactos con EM&E coincide además con un contexto de presión política e industrial. Moncloa ha advertido de que podría bloquear una eventual venta de la compañía a la alemana Rheinmetall, que ha mostrado interés por el grupo. Según fuentes del sector, el fabricante alemán busca reforzar sus capacidades industriales en el sur de Europa y contar con una cadena de producción integrada.

A este escenario se añade la presión de los fondos de inversión presentes en el capital de Indra, con Amber Capital al frente, que en las últimas semanas han reclamado que se retomen las conversaciones para despejar el futuro de la operación. Mientras tanto, el nuevo presidente no ejecutivo de la compañía, Ángel Simón, ya ha mantenido sus primeros encuentros con el equipo directivo en una fase inicial de toma de contacto. En las próximas semanas deberá definir sus siguientes pasos y concretar su papel en órganos como la comisión delegada ejecutiva y la de estrategia, antes de extender ese contacto al conjunto de la plantilla.

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