Siderurgia, metal y químicos: los sectores valencianos más afectados por el cierre del estrecho de Ormuz
Las restricciones de paso por el canal pérsico provocan retrasos en las entregas y un aumento de los costes logísticos

Imagen reciente de contenedores de mercancías en el puerto de València. / Miguel Ángel Montesinos

El cierre del estrecho de Ormuz se deja notar en las empresas valencianas y no solo por su vinculación directa al petróleo y al gas, sino por la entrada insumos básicos para decenas de actividades industriales y agrarias. Sectores como la siderurgia, el metal o los productos químicos, entre los que se encuentran los fertilizantes, son algunos de los más afectados por los sobrecostes derivados de las restricciones de paso en el Golfo Pérsico y que mantiene en vilo a la economía global desde el pasado 28 de febrero, pese al anuncio de una tregua en el conflicto.
Así, el problema no es solo lo que entra por Ormuz, sino todo lo que se encarece cuando esa arteria deja de funcionar con normalidad.
"Esta situación está provocando retrasos en las entregas, especialmente en el caso de los buques procedentes de la zona afectada. Asimismo, está generando un incremento significativo de los costes logísticos y de aprovisionamiento para las empresas valencianas", alertan desde la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV).
En 2025 se importaron a través del puerto de València un total de 195.536 toneladas de productos procedentes de los países del Golfo Arábigo. Esta cantidad supone un 1 % del total de importaciones vía marítima.
Por sectores, los productos siderúrgicos supusieron 53.366 toneladas, seguidos de los metalúrgicos (52.095 toneladas) y químicos (51.288 toneladas), datos que los convierten en los más vulnerables de los vaivenes geopolíticos y conflictos como el actual.
Energía, materias primas y logística más caras
Desde la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (Femeval) destacan, entre los efectos de la guerra, "el impacto sobre las materias primas, tanto por el encarecimiento de los costes logísticos como por las dificultades de acceso y aprovisionamiento".
"Esto ya se está observando en productos como el aluminio y el acero —el 22,9 % de las importaciones españolas de aluminio primario proceden de nodos logísticos en el Golfo Pérsico: Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Catar y Arabia Saudí—, y también tiene una especial afectación en las empresas instaladoras (servicios del metal) por los desplazamientos continuos que realizan a diario", responden desde la patronal metalúrgica valenciana.
"Muchas empresas —continúan— están soportando simultáneamente el encarecimiento de la energía, las materias primas y los costes logísticos, lo que puede generar tensiones de liquidez", lamentan.
Las relaciones comerciales metalúrgicas con la zona en conflicto, recuerda Femeval, incluyen productos vinculados al ámbito industrial y metalmecánico —especialmente bienes de equipo— como maquinaria y aparatos mecánicos, aparatos y material eléctrico, manufacturas de hierro y acero y vehículos automóviles y tractores, "partidas sensibles a cualquier tensión en costes energéticos, logística o disponibilidad de suministros".
Femeval añade que para las empresas del sector "el mayor temor es un incremento de la inflación, especialmente de los costes operativos energéticos, y su impacto en la producción y el transporte, así como un posible endurecimiento de las condiciones de financiación en el entorno europeo".
Además, el sector apela al que es, quizás, el sentimiento más generalizado desde el comienzo de la guerra: "la incertidumbre". "Llevamos años instalados en una dinámica en la que la incertidumbre, tanto en el ámbito geopolítico como económico, forma parte del día a día de la agenda empresarial del sector metal. A conflictos como la guerra en Ucrania, la crisis del Mar Rojo, la política arancelaria de Trump, se suma ahora en el conflicto en Oriente Medio. Si bien no es tan cuantificable, tiene un gran impacto en la actividad, ya que condiciona y pospone muchas de las decisiones empresariales como inversiones o empleo", dicen desde Femeval.
Efectos en el campo
El campo también es otro de los sectores que está sufriendo los sobrecostes derivados de la guerra y el cierre del estrecho pérsico. Desde AVA han lamentado desde el inicio del conflicto que "los incrementos de precios de los carburantes y los fertilizantes, sobre todo los nitrogenados cuya producción y comercialización dependen en buena parte de esta zona del planeta, ya son extraordinarios y los agricultores no podremos soportar una escalada así por mucho tiempo".
El presidente de la organización agraria, Cristóbal Aguado, cuantificó recientemente esos sobrecostes: "Cuatro millones de sobrecostes a la semana son muchos millones en una situación de rentabilidad que ya era precaria. Necesitamos que la guerra acabe cuanto antes y que la economía vuelva a la senda de la estabilidad y para ello es necesario más diálogo", dijo.
Países de procedencia
Por procedencia Emiratos Árabes copó la mayoría de productos que se recibieron de la zona del conflicto en el puerto de València (66.122 toneladas) en todo 2025; por delante de Baréin (43.173 toneladas), Omán (30.811 toneladas), Catar (28.373 toneladas) y Arabia Saudí (25.222 toneladas).
"Cabe señalar que en todo 2025, el total de las importaciones [vía marítima] procedentes de Oriente Medio suponen el 1 % del total de las importaciones; esto es un porcentaje muy reducido. A parte, estarían las del resto de Asia, pero no deberían pasar por el estrecho de Ormuz; aunque sí que les afectaría", matizan desde la confederación empresarial.
Para José Vicente Morata, presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, "el conflicto ha disparado la inestabilidad internacional, generado una elevada volatilidad y elevando los precios energéticos de nuevo a máximos, sobre todo el petróleo. Las empresas se enfrentan al aumento de los costes derivados no sólo del consumo energético, sino también de los costes logísticos, primas de seguro o la paralización de envíos, de suministros e incluso de inversiones".
"Este impacto será distinto en función del peso que estos costes tengan en su estructura de producción y en sus márgenes empresariales", matiza Morata.
"Serán las empresas quienes analicen sus puntos críticos, gestionen riesgos y establezcan una estrategia a medio y largo plazo que les permita afrontar un escenario geopolítico más incierto, con costes más elevados y menor crecimiento económico", lamenta el presidente de la institución cameral.
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