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Los empresarios valencianos ven la guerra en Irán como una situación todavía "manejable"

La CEV advierte de que el impacto sobre la economía valenciana llegará por el encarecimiento de la energía, las materias primas y la logística, aunque apunta a la duración del conflicto como factor clave

Pérez Llorca se ha reunido este martes con la patronal azulejera.

Pérez Llorca se ha reunido este martes con la patronal azulejera. / Levante-EMV

Begoña Jorques

Begoña Jorques

València

La escalada bélica en torno a Irán preocupa al tejido empresarial valenciano, pero no ha activado todavía una señal de alarma máxima. El diagnóstico dominante es de "prudencia", no de pánico. Las empresas asumen que el conflicto ya introduce más costes y más incertidumbre, pero consideran que la situación sigue siendo "manejable" mientras no desemboque en una crisis más larga, más intensa o con efectos más severos sobre la energía, el transporte y la inflación.

Los empresarios valencianos siguen con atención la evolución de la guerra en Irán, aunque por ahora evitan hablar de un escenario de descontrol económico. En la Comunitat Valenciana prevalece la idea de que el impacto puede ser importante, pero todavía asumible, siempre que la tensión no dé un salto adicional y no acabe trasladándose con más fuerza a los mercados energéticos y a las cadenas internacionales de suministro.

Ese matiz es, precisamente, el que define la posición del empresariado: "El contexto actual es complicado, pero todavía manejable siempre que no se intensifique o se prolongue en exceso", señalan desde la CEV.

La lectura de las empresas valencianas es que el problema no está hoy en un golpe directo e inmediato sobre sus ventas, sino en el efecto indirecto que el conflicto puede tener sobre la economía real. "El principal temor no es un único factor, sino una combinación de costes al alza más la incertidumbre", explican desde la confederación.

Cuatro puntos críticos

El encarecimiento del gas y de los carburantes, la subida de materias primas ligadas al petróleo, la tensión en el transporte internacional y el repunte de la inflación son los factores que concentran la atención de un tejido productivo muy sensible a la evolución de la energía y de la demanda.

En esta línea, desde la CEV concretan cuatro puntos críticos: "El encarecimiento energético, especialmente gas y carburantes, con impacto directo en márgenes; aumento de costes de materias primas e insumos industriales, muchos vinculados al petróleo; incremento de costes logísticos y disrupciones en transporte internacional, por rutas más largas; así como el retraso de inversiones por el clima de incertidumbre y el posible debilitamiento de la demanda, por la subida de la inflación".

En conjunto, añaden, "el clima es de prudencia con el temor de que, si el conflicto se prolonga, el impacto termine siendo más estructural que coyuntural para la economía valenciana".

Así, la frontera que hoy marca el discurso empresarial en la Comunitat Valenciana va ligada al factor del tiempo. Si la guerra se alarga, si la presión sobre la energía aumenta o si los problemas logísticos se consolidan, la actual capacidad de resistencia puede convertirse en una vulnerabilidad más profunda para la economía valenciana.

Reunión con Ascer

Sectores como la cerámica, la química, el transporte, el metal o parte del agroalimentario saben que una subida prolongada del petróleo y del gas puede erosionar su competitividad. De ahí que el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, se haya reunido este martes con representantes de la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer), para tratar la situación actual del sector.

En el encuentro, además del jefe del Consell, han estado presentes la consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marian Cano; la presidenta de la Diputació de Castelló, Marta Barrachina, y el presidente de Ascer, Ismael García, entre otros representantes de la patronal azulejera.

Ascer ha trasladado a Llorca los "principales retos a los que se enfrenta el sector en un contexto especialmente complejo. Entre los asuntos abordados destacan la revisión de los parámetros para la asignación gratuita de derechos de emisión (benchmarks), cuya publicación es inminente y que, de mantenerse en los términos previstos, podría suponer un duro impacto para el sector", según un comunicado de la organización sectorial.

Asimismo, "se han analizado las implicaciones del contexto geopolítico internacional, en particular la guerra de Irán y su efecto en los costes energéticos y de materias primas, así como en los ámbitos comercial y logístico que también están viéndose afectados negativamente".

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