El comercio valenciano, invisibilizado en los presupuestos
Confecomerç lanza la campaña ‘A grandes males, pequeños comercios’ para poner en valor los negocios que generan cohesión y actividad local

El comercio genera el 15 % del empleo y aporta el 11,4 % del PIB en la C. Valenciana. / David Revenga
El comercio de la Comunitat Valenciana no es solo una actividad empresarial más. Es uno de los pilares sobre los que se sostiene el tejido productivo: genera el 15 % del empleo, concentra el 20 % de las empresas y aporta el 11,4 % del PIB autonómico. A ello se suma su contribución fiscal, clave para financiar servicios públicos esenciales.
Su impacto va mucho más allá de su propia actividad. Cada venta mueve una cadena de valor que beneficia a sectores como la logística, el transporte, la industria, los servicios profesionales o la hostelería. El comercio no solo genera riqueza directa, sino que multiplica la actividad empresarial a su alrededor, funcionando como un motor que irradia dinamismo al conjunto del sistema productivo.
A esta relevancia económica se añade un factor determinante: su capilaridad: el pequeño comercio está presente en todos los municipios, vertebrando el territorio y contribuyendo a la cohesión social. Allí donde hay comercio hay actividad económica, vida y comunidad.
Sin embargo, esta relevancia del sector no se refleja en los presupuestos de la Generalitat. El comercio es el que menos dinero recibe del presupuesto de la Conselleria, alejado de su peso real en la economía valenciana. Como ejemplo, en el 2025, Agricultura que supone el 3 % del PIB contaba con 457 millones en ayudas; Industria (15 % del PIB), 366 millones; Turismo (15-17 % del PIB), 91 millones; mientras que Comercio, con un 11,4 % del PIB, recibió únicamente 50 millones.
Esta desconexión entre aportación y apoyo no es una cuestión puntual. Se repite cada año, consolidando una situación en la que el comercio queda sistemáticamente relegado en la planificación económica. El problema no es solo de reconocimiento, sino de capacidad de futuro. El comercio se enfrenta a una transformación profunda que exige recursos: digitalización, relevo generacional, atracción de talento y apoyo al emprendimiento. Sin inversión, estos procesos no avanzan y el comercio se queda atrás, se estanca.
Las asociaciones de comerciantes miembros de Confecomerç son una prioridad estructural del sistema comercial valenciano. No solo representan al comercio local, sino que actúan como agentes vertebradores, capaces de coordinar intereses, impulsar proyectos colectivos y garantizar que las políticas públicas se traduzcan en resultados tangibles en el territorio.
Las organizaciones locales permiten que el sector avance con coherencia estratégica, generando sinergias entre empresas, administraciones y otros actores socioeconómicos. Gracias a su capacidad se desarrollan iniciativas que, de manera individual, resultarían inviables, pero que en conjunto fortalecen la red comercial de los municipios. Y para que este papel pueda ejercerse, es necesario contar con estructuras profesionales estables, dotadas de técnicos especializados que aporten planificación, gestión y evaluación.
Desde Confecomerç lo decimos con claridad: mantener una situación de infrafinanciación en el comercio tiene sus consecuencias. Limita la capacidad del sector para adaptarse, reduce su competitividad y pone en riesgo la aportación económica y social. Pero, además, supone desaprovechar una verdadera palanca de crecimiento económico para la Comunitat Valenciana.
‘A grandes males, pequeños comercios’
Por eso, reclamamos un cambio de enfoque en los presupuestos públicos. No se trata únicamente de incrementar una partida, sino de situar al comercio en el lugar que le corresponde dentro de una estrategia económica, lo que exige dotarle de recursos suficientes, para consolidar programas de apoyo estables y garantizar una planificación a medio y largo plazo que aporte certidumbre.
Apostar por el comercio no es una medida sectorial, es una decisión estratégica para el crecimiento global de la Comunitat Valenciana. Es una cuestión de voluntad política, de querer seguir apostando por el desarrollo, de promover el empleo, dinamizar el territorio, apoyar a miles de pequeñas y medianas empresas, de consolidar un modelo económico. En este contexto, la campaña de Confecomerç ‘A grandes males, pequeños comercios’ refleja una realidad que no podemos obviar: ante los grandes desafíos económicos, las soluciones pasan por fortalecer aquello que genera cohesión social, actividad local y estabilidad a largo plazo.
La Comunitat no puede permitirse dar la espalda a uno de sus principales motores económicos. La pregunta ya no es cuánto más puede esperar el sector. La pregunta es cuánto más puede arriesgar la economía valenciana si no se actúa ahora.
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