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AGRICULTURA

El consumo de frutas y hortalizas no levanta cabeza al desplomarse tras la subida de precios

El sector hortofrutícola activa las alarmas porque solo el 63 % de los españoles consume frutas a diario, porcentaje que cae al 47% en las hortalizas, según la encuesta del INE

Una mujer hace acopio de frutas y hortalizas en un supermercado, en una imagen de archivo.

Una mujer hace acopio de frutas y hortalizas en un supermercado, en una imagen de archivo. / LEVANTE-EMV

José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

València

La inflación y los cambios de hábitos de alimentación de los consumidores están pasando factura, a la baja, al sector de frutas y hortalizas. Y es que la ingesta diaria de frutas y verduras en personas mayores de dieciséis años ha experimentado una reducción constante en los últimos años, y los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida, publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), solo han servido para confirmar esta tendencia. Si en 2017, el 77,2% de la población ingería fruta a diario y el 64,7%, verdura; hoy estas cifras han disminuido a un 63,2% y un 47,7%, respectivamente.

El sector hortofrutícola es un pilar fundamental en la Comunitat Valenciana, liderando la exportación de España con el 52,7 % del total de fruta enviada al exterior. Representa un motor económico clave con exportaciones que rozan los 4.790 millones de euros en 2025 (28% del total nacional) y lidera la producción citrícola nacional con casi el 60%. En este sector, el Gobierno activa un plan de 25 millones de euros para impulsar el consumo de cítricos -a través de planes de promoción y marketing- y frenar las plagas. El negocio naranjero español, a través de Intercitrus, vuelve a recibir ayudas tras veinte años de parálisis tras las aportaciones de productores y comercializadores.

Con todo, el consumo de frutas y hortalizas ha mostrado una tendencia a la baja o una estabilización muy ligera en los hogares, a pesar de los leves repuntes en categorías específicas a principios de 2026. El aumento continuo de los precios de los alimentos (alimentarse en 2026 cuesta un 3% más que el año anterior) presiona los presupuestos familiares, provocando que los consumidores busquen productos más económicos o reduzcan la compra de productos frescos, considerados a veces más caros. La pérdida de poder adquisitivo explica la reducción en la compra en la última década de productos frescos, especialmente entre las personas con menos ingresos.

Caída acumulada

A principios de 2026, el consumo de frutas y hortalizas en España enfrenta una crisis con una caída acumulada del 14%, impulsada por la subida de precios. Tal como constata el nivel de inflación alimentaria de febrero 2026, los alimentos y bebidas no alcohólicas mostraron una tasa del 0,6%, destacando el encarecimiento de frutas frescas y hortalizas.

El Gobierno de España ya advertía en 2024 de esta evolución negativa, que achacaba a una confluencia de factores: el encarecimiento en los precios, a causa de una mayor inflación por los efectos de la guerra en Ucrania, la creciente preocupación por el desperdicio alimentario, que ha llevado a los hogares a ajustar los volúmenes comprados, y la multiplicidad de ofertas de platos preparados, cuyo consumo ha aumentado ante la falta de tiempo y predisposición para cocinar.

Sobrepeso y obesidad

¿Salud o inflación? Los consumidores fuman y beben menos, pero también comen menos fruta y verdura que hace una década. Según el INE, la encuesta pone asimismo de manifiesto la relación entre nivel de ingresos y hábitos alimentarios a través de los indicadores de salud. Y es que el sobrepeso afecta al 36,9% de la población con menores ingresos frente al 33,3% de quienes disponen de mayor renta, mientras que la obesidad alcanza al 17,3% del primer grupo frente al 10,8% del quintil con mejor situación económica.

Tal como recuerda el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), estos datos "refuerzan la relación entre poder adquisitivo, acceso a alimentos frescos y calidad nutricional de la dieta, en un contexto marcado por el encarecimiento de los alimentos y la transformación de los patrones de consumo alimentario en España".

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