"¿Sabes inglés?": la pregunta que la IA -casi- ha borrado en el trabajo
El 73 % de los profesionales ya utiliza herramientas de inteligencia artificial para desenvolverse en otros idiomas en su empleo, según un informe

La IA desdibuja las fronteras de saber idiomas en el trabajo. / Levante-EMV

En las oficinas ya no es extraño que un correo en polaco llegue, en cuestión de segundos, convertido en un castellano impecable. Tampoco que una respuesta redactada en español viaje de vuelta en italiano, francés o ucraniano sin que quien la escribe domine esos idiomas. La escena, que hace apenas unos años parecía propia de un departamento especializado, se ha normalizado en empresas de todo tamaño. La inteligencia artificial ha entrado en el mundo laboral -también- por la puerta de la traducción, y lo ha hecho con una velocidad que obliga a repensar qué significa hoy comunicarse en un entorno global.
Según el informe ‘Languages at Work 2026’, elaborado por la plataforma de formación de idiomas Twenix, "el 73 % de los profesionales ya utiliza herramientas de IA para desenvolverse en otros idiomas en su trabajo". La cifra refleja que la barrera lingüística, durante décadas un filtro de acceso al empleo y a la internacionalización, empieza a diluirse debido a aplicaciones que permiten redactar, traducir y adaptar mensajes en tiempo real.
En la práctica, empresas valencianas con actividad internacional como Geekmarket -‘marketplace’ de móviles reacondicionados-, han incorporado estos sistemas a su operativa diaria. Su cofundador, Luis Reig, describe un flujo de trabajo cada vez más habitual: "Nos llegan 'mails' y mensajes en francés, italiano, portugués, polaco y, cada vez más, ruso y ucraniano". A partir de ahí, explica, "aplicaciones de IA nos ayudan a que esos mensajes nos lleguen en español y nosotros poder responder también en español para que el sistema de IA lo devuelva al cliente en su lengua nativa". La traducción deja de ser una tarea especializada para convertirse en una capa invisible del trabajo cotidiano.
Detrás de esta transformación hay herramientas como OpenAI GPT, DeepL o Google Translate. Además, cada vez son más frecuentes soluciones integradas en plataformas corporativas, que forman parte del ecosistema digital de las empresas. A ellas se suman propuestas como Twenix, que combina formación en idiomas con inteligencia artificial. La tecnología no solo traduce, sino que corrige, sugiere y permite afinar mensajes con una precisión que hace unos años resultaba impensable.
Barreras más difusas
Desde el ámbito de los recursos humanos, Adrián Gómez, director nacional de Randstad Digital, explica a Levante-EMV que "la inteligencia artificial está eliminando gran parte de las barreras lingüísticas en el entorno laboral, permitiendo traducir y adaptar comunicaciones en tiempo real".
En su opinión, esto facilita la colaboración entre equipos internacionales y amplía el acceso al talento global, hasta el punto de que "el idioma deja de ser un obstáculo operativo y pasa a ser un elemento de valor añadido".
La IA ayuda a escribir mejor, pero no te enseña a defender una idea en una reunión ni a comunicar con confianza cuando realmente importa”
La rapidez, la escalabilidad y la eficiencia se convierten en ventajas competitivas evidentes. "La IA permite gestionar grandes volúmenes de comunicación multilingüe de forma inmediata y consistente, reduciendo costes y tiempos", añade Gómez. Más comunicación, en menos tiempo y con menor coste. "Facilita la integración en herramientas de trabajo habituales, lo que mejora la productividad y la experiencia tanto de empleados como de clientes", matiza.
Los sectores con más traducción con IA
En cuanto a los sectores que lideran la adopción de la IA en su papel traductor, desde Randstad, Gómez destaca ámbitos más internacionalizados, como tecnología, atención al cliente, comercio electrónico, turismo o servicios financieros. "En estos entornos, la comunicación multilingüe es constante y crítica para el negocio, por lo que la IA aporta un impacto directo en eficiencia, escalabilidad y calidad del servicio", relata Gómez.
Pero el cambio no implica la desaparición del valor del idioma, sino que lo redefine. "El conocimiento de idiomas sigue siendo relevante, pero su papel está evolucionando. Hay una transición hacia modelos centrados en habilidades, donde los idiomas se integran dentro de competencias más amplias como la comunicación, la adaptabilidad o la inteligencia cultural. La IA permite flexibilizar ciertos requisitos lingüísticos, pero al mismo tiempo aumenta la importancia de las habilidades humanas diferenciales", explica Gómez.
En esta línea, en palabras de Jorge Moreno, CEO y cofundador de Twenix, "la IA se ha integrado rápidamente en el entorno laboral y ya forma parte del día a día en la comunicación en otros idiomas. Ayuda a escribir mejor y a reducir errores, pero no te enseña a defender una idea en una reunión ni a comunicar con confianza cuando realmente importa".
Ahí aparece uno de los límites más citados por expertos y usuarios: la "comprensión fina". La traducción automática ha mejorado de forma notable, pero sigue dependiendo de quien recibe el mensaje para interpretar el contexto cultural o emocional. Como advierte el experto de Randstad, "la IA allana el camino del lenguaje, pero aún no resuelve del todo los desafíos de los equipos multiculturales".
"Es fundamental combinar el uso de IA con supervisión humana, formación específica y políticas claras de uso responsable"
Además, aunque el uso de herramientas de traducción se ha generalizado, el 80 % de los empleados considera que no pueden sustituir el aprendizaje con profesores, según el estudio de Twenix.
"La IA -sostiene Gómez- es muy eficaz en tareas operativas o repetitivas, pero los profesionales humanos siguen siendo imprescindibles en contextos que requieren precisión, interpretación cultural, negociación o comunicación estratégica. El modelo que estamos viendo es de colaboración, donde la tecnología amplifica el trabajo humano".
Un modelo híbrido
Este encuentro entre automatización y habilidad humana está dando lugar a un modelo híbrido. La IA actúa como acelerador: corrige errores, sugiere estructuras y facilita el día a día. Pero el desarrollo de competencias profundas —la capacidad de persuadir, negociar o conectar— sigue dependiendo de la experiencia humana. De hecho, desde Twenix destacan que "el 79 % de los responsables de Recursos Humanos considera que la IA será un complemento clave en la formación, no un reemplazo".
Sin embargo, más allá de la eficiencia, emergen también interrogantes. Los riesgos asociados al uso de estas herramientas no son menores: errores de traducción, pérdida de matices o problemas de confidencialidad si los datos no se gestionan adecuadamente, según los expertos. "Es fundamental combinar el uso de IA con supervisión humana, formación específica y políticas claras de uso responsable", advierte Gómez.
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