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Vicente Peris transforma subproductos de piña en bromelina de alta calidad

La firma valenciana aprovecha los corazones de este producto para generar esa enzima con propiedades antifinflamatorias

Extracción de corazones de piña en Vicente Peris

Extracción de corazones de piña en Vicente Peris / Levante-EMV

Jordi Cuenca

Jordi Cuenca

València

La firma valenciana Vicente Peris ha dado otro paso en su estrategia de reducción del desperdicio alimentario y valorización de subproductos con el desarrollo de un proyecto para la obtención de bromelina de alta calidad a partir de los corazones de piña generados en su línea de cuarta gama. La bromelina, una enzima extraída de la piña, es conocida por sus propiedades antiinflamatorias cuando se consume en forma de suplementos dietéticos. La iniciativa permite transformar un residuo habitual del procesado de fruta «en un complemento alimenticio y funcional, destinado a aplicaciones en el ámbito farmacéutico de la nutrición y la salud», según explica la compañía en un comunicado.

En el procesado de piña para cuarta gama, el corazón del fruto queda fuera del producto final listo para consumir. Tradicionalmente, este subproducto ha tenido usos de bajo valor o ha sido destinado a otras aplicaciones secundarias, como la industria del zumo o la ganadería. Peris genera al año cerca de 20.000 kilos de corazones de piña.

Avance

Este avance se enmarca en la línea de trabajo que «la compañía viene desarrollando en los últimos años, basada en el aprovechamiento integral del producto y la colaboración con entidades tecnológicas y universidades para reducir el impacto de su actividad».

Un tarro de bromelina en polvo

Un tarro de bromelina en polvo / Levante-EMV

Uno de los principales retos del proyecto «ha sido preservar la actividad de la bromelina desde el momento en que se procesa la fruta. Se trata de una enzima especialmente sensible, cuya degradación comienza inmediatamente tras el corte si no se actúa con rapidez y control».

Para ello, se ha diseñado una «compleja estandarización de trabajo que combina distintas fases y que comienza con la estabilización del corazón de la piña en la propia sala blanca de Peris, para frenar su oxidación». El siguiente proceso, el de extracción de la bromelina, se lleva a cabo mediante liofilización farmacéutica, para eliminar el agua y obtener una mayor concentración. Posteriormente, se realiza la extracción en un laboratorio certificado, mediante procesos que mantienen la integridad del principio activo y garantiza su pureza final, según la empresa.

Extracto

El resultado es un extracto con 500 GDU, «un valor que certifica la alta actividad enzimática y estabilidad real como mínimo durante cinco años, obtenido bajo estándares controlados y con trazabilidad completa, lo que permite diferenciarlo frente a otros productos del mercado procedentes de orígenes menos controlados y auditados».

«Nuestro objetivo a corto, medio y largo plazo es aprovechar al máximo cada materia prima que entra en nuestras instalaciones por una cuestión de responsabilidad. Este tipo de proyectos nos permite avanzar hacia un modelo más eficiente y sostenible, sin perder de vista la calidad y el rigor que aplicamos en todos nuestros procesos y que nos distingue tanto en la industria como en el mercado», afirma Alberto Montaña, director general de Vicente Peris.

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