Green Forum
Economía circular: del discurso técnico al reto ciudadano
Los participantes en el Green Forum impulsado por Ecolec coinciden en la necesidad de mejorar la separación de los residuos en origen y reforzar la concienciación ciudadana

Fernando Bustamante

GREENFORUM cintillo simple PROCESADO page 0001 / L-EMV
La economía circular ha dejado de ser una aspiración formulada en futuro para convertirse en una exigencia del presente, con plazos concretos, objetivos medibles y una presión normativa creciente desde Europa. Esa urgencia, unida a la distancia entre el conocimiento técnico y su aplicación real, ha capitalizado el Green Forum ‘Economía Circular para el Desarrollo Sostenible de la Comunitat Valenciana’, impulsado por Ecolec Waste Hub y organizado por Levante-EMV. El diagnóstico fue compartido: el modelo está definido; el reto es hacerlo funcionar.
La mesa, moderada por la periodista y jefa de producción de Levante TV, Bea Carrascosa, reunió a representantes de la administración, la industria y el ámbito técnico. Desde el inicio, el debate se situó en un contexto marcado por la emergencia climática, el agotamiento de recursos y la creciente exigencia regulatoria del marco europeo. La economía circular dejó de ser solo una cuestión ambiental para consolidarse como un eje estratégico que afecta a la planificación, la actividad industrial y la organización social.
«El mejor residuo es el que no se genera», resumió Jorge Blanco, director general de Calidad y Educación Ambiental de la Generalitat Valenciana
El primer consenso surgió sin fricción: la prevención sigue siendo el pilar fundamental. «El mejor residuo es el que no se genera», resumió Jorge Blanco, director general de Calidad y Educación Ambiental de la Generalitat Valenciana, quien señaló una paradoja clave: aunque cada ciudadano genera menos residuos, el aumento de la población y del consumo mantiene al alza el volumen total. A partir de ahí, la reutilización aparece como segundo escalón, con inversiones en nuevas infraestructuras para tratar residuos voluminosos y avanzar en la jerarquía de gestión.
La valorización energética
Uno de los debates más sensibles fue la valorización energética. Aunque asumida como necesaria, su encaje generó matices. Blanco defendió su uso como práctica extendida en otros territorios, mientras que Adrián Morales, técnico de Economía Circular en Aimplas, insistió en que debe ser la última opción, tras agotar la reutilización y el reciclaje. Ángel Rodríguez, gerente del Consorci Ribera i Valldigna, advirtió de que, sin esta herramienta, será difícil cumplir el objetivo europeo de reducir al 10 % los residuos en vertedero en 2035. Desde la industria, Javier Adail, gerente de Eco Alum Valencia, añadió una preocupación recurrente: la politización del debate y la necesidad de estabilidad normativa para que las decisiones estratégicas no dependan de los ciclos electorales.

Celebración del Green Forum en Levante-EMV. / Fernando Bustamante
Más allá del plano conceptual, emergió un problema estructural: la falta de infraestructuras. Algunos residuos, incluidos peligrosos, deben tratarse fuera de la Comunitat Valenciana, lo que incrementa costes y limita el desarrollo de nuevas actividades económicas. La economía circular se vincula así con la competitividad del territorio y su capacidad para atraer inversión.
El foro encontró un ejemplo concreto en la gestión de residuos tras la dana, que funcionó como prueba de estrés del sistema. Frente a la opción de enviar todo a vertedero, se optó por recuperar materiales. Blanco destacó la coordinación institucional y la movilización de recursos, mientras que Adail subrayó la complejidad técnica de trabajar con residuos altamente contaminados, como vehículos cubiertos de barro, en condiciones muy alejadas de los procesos habituales. Aun así, se logró una valorización significativa, evidenciando tanto el potencial como las limitaciones del modelo.
La incentivación, un tema delicado
La separación en origen fue otro punto central, aunque desde la autocrítica. «No estamos poniendo suficiente foco en la prevención», señaló Adail, quien también apuntó a incoherencias en los incentivos al ciudadano y a la necesidad de que las administraciones ejerzan un papel ejemplarizante. El debate se abrió entonces al público con la cuestión de los sistemas de retorno de envases. Las posiciones fueron diversas: desde quienes relativizan su impacto hasta quienes defienden experimentar con incentivos para modificar hábitos. La discusión evidenció una tensión de fondo: cómo intervenir en el comportamiento ciudadano sin generar efectos indeseados.
Cambios aparentemente menores, como el rediseño de envases, pueden tener un impacto significativo en la eficiencia del sistema
El foco se desplazó también hacia el origen del problema. Morales insistió en el papel del ecodiseño, en la necesidad de concebir los productos pensando en su final de vida. El director general de Ecolec, Luis Moreno, explicó cómo la normativa ya impulsa avances en esta dirección, especialmente en los aparatos eléctricos y electrónicos, promoviendo su durabilidad, reparabilidad y reciclabilidad. Cambios aparentemente menores, como el rediseño de envases, pueden tener un impacto significativo en la eficiencia del sistema.

Green Forum en Levante-EMV. / Fernando Bustamante / Fernando Bustamante
Los datos reflejan avances en la recogida separada, con incrementos sostenidos y buenos niveles de cumplimiento en determinados flujos. Sin embargo, persisten dificultades, especialmente en los pequeños residuos que escapan al circuito formal y acaban en el contenedor gris, lo que evidencia los límites del sistema actual.
El "elefante en la habitación"
En paralelo, Ángel Rodríguez, gerente del Consorci Ribera i Valldigna, definió la materia orgánica como «el elefante en la habitación»: representa cerca del 40 % del total de residuos y es clave para cumplir los objetivos europeos. Para abordarlo, planteó soluciones basadas en la trazabilidad y en la identificación de los usuarios, lo que implica replantear el anonimato en la recogida y abre debates sobre su viabilidad social y económica.
En este punto, varios participantes coincidieron en que la tecnología por sí sola no resolverá el problema si no va acompañada de cambios culturales profundos. La digitalización de los sistemas de recogida o la mejora en las plantas de tratamiento pueden optimizar procesos, pero siguen dependiendo de decisiones individuales en el consumo y la gestión doméstica de los residuos. La transición, por tanto, no es solo técnica, sino también social.
Los residuos contaminados
En el ámbito industrial, el aluminio se presentó como un ejemplo de eficiencia dentro del modelo circular. Según explicó Adail, alcanza tasas de reciclaje cercanas al 95 %, aunque esa eficacia depende en gran medida de la calidad del residuo en origen. Cuando los materiales llegan mezclados o contaminados, el proceso pierde eficiencia, lo que vuelve a situar el foco en la fase previa.

Parte del público en el Green Forum de Levante-EMV impulsado por Ecolec. / Fernando Bustamante / Fernando Bustamante
A medida que avanzaba el debate, se consolidaba una idea central: la economía circular no se resolverá únicamente con tecnología o normativa. «El ciudadano es clave», resumió Moreno, tanto en la separación de residuos como en la forma de consumir, reparar y alargar la vida útil de los productos. Desde el ámbito empresarial, Elisa del Río advirtió del riesgo de generar confusión con mensajes poco claros y reclamó una comunicación más sencilla, coherente y estable para evitar el rechazo ciudadano.
El cierre dejó una sensación compartida: el consenso técnico es amplio, las herramientas existen y los objetivos están definidos, pero la dificultad reside en la ejecución
En esta línea, también se puso sobre la mesa la necesidad de mejorar la educación ambiental desde edades tempranas, integrándola de forma transversal en el sistema educativo. No se trata solo de transmitir normas, sino de construir una cultura del residuo que permita entender el impacto de cada decisión cotidiana. Sin ese aprendizaje previo, coincidieron varios ponentes, cualquier sistema estará condenado a funcionar por debajo de su potencial.
Las pymes aparecen como un eslabón especialmente tensionado ante un marco regulatorio cada vez más exigente. Morales destacó el impacto de las inversiones necesarias, mientras que Moreno subrayó la importancia de acompañarlas para evitar desigualdades en la transición.
El cierre dejó una sensación compartida: el consenso técnico es amplio, las herramientas existen y los objetivos están definidos, pero la dificultad reside en la ejecución. «Está lo ideal y lo real. Nuestro trabajo es acercar lo real a lo ideal», concluyó Jorge Blanco.
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