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AGRICULTURA

Las importaciones de patatas de Francia, Egipto e Israel paralizan las compras en el campo valenciano

Los precios en origen de entre 0,30 y 0,40 euros/kg se mantienen en niveles de hace tres décadas, pese al aumento de los costes de explotación

Recogida de patatas en un campo de l'horta Nord, en una imagen de la campaña de 2025.

Recogida de patatas en un campo de l'horta Nord, en una imagen de la campaña de 2025. / Fernando Bustamante

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José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

València

Los precios de la cesta de la compra sufren una sacudida a raíz de la guerra en Irán. Entre los productos que más suben destacan la ensalada de bolsa, un 22,44%, las cebollas (10,48%), los pimientos, los tomates de ensalada y las manzanas. Pero no así las patatas, cuyos agricultores valencianos ya están empezando a recolectar las primeras variedades de la temporada aunque se encuentran con graves problemas para venderlas porque el mercado está saturado de patatas viejas francesas y de países terceros como Egipto e Israel.

Además, los precios en origen se mantienen entre 0,30 y 0,40 euros/kg, al igual que en las últimas tres décadas, pese al aumento de los costes de explotación. En España hay 49.288 hectáreas de cultivos de este tubérculo, de las que 711 están en la Comunitat Valenciana. Hace diez años, había 53.613 ha.en España y 1.135, en la Comunitat Valenciana. La superficie de patata ha bajado un 8% en España en la última década, mientras en la citada autonomía ese retroceso se ha ampliado a un 37%.

A la vista de la situación, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) insta a los operadores comerciales, las fruterías de barrio y las cadenas de la gran distribución a que “den preferencia a las patatas nuevas valencianas que garantizan al consumidor una mayor frescura y una mejor calidad, seguridad alimentaria y sostenibilidad medioambiental, con el valor añadido de contribuir a preservar el paisaje de un territorio protegido como l'horta de València”.

Rosa Gil, que cultiva y confecciona patatas en Picanya, es una afectada por esta situación: “Sembramos pronto, antes de que empezaran las lluvias en invierno, y ya hemos comenzado a llevar palets y cajas de patatas a los mayoristas. Sin embargo -lamenta esta productora- nos hemos llevado una desagradable sorpresa al comprobar que casi todos los operadores prefieren comprar patatas de Francia, aunque estén guardadas en cámara durante meses, o patatas de fuera de Europa, antes que las de casa".

Recolección de patatas en l'Horta Nord, en una imagen de archivo.

Recolección de patatas en l'Horta Nord, en una imagen de archivo. / Fernando Bustamante

Países competidores

Francia es el principal proveedor con gran diferencia, alcanzando volúmenes de 941.379 toneladas en 2025, según datos del departamento de Aduanas procesados por la patronal de empresas exportadoras de frutas y hortalizas Fepex. En los últimos años, ha destacado especialmente el crecimiento de la importación de países terceros como Egipto, con 38.998 importadas en 2025. En cuanto a superficie y producción, en conjunto el sector de patata en España ha experimentado una fuerte contracción histórica, cayendo la superficie de cultivo más del 70% desde 1990. No obstante, en los últimos años ha registrado una ligera mejoría, pasando de 59.219 hectáreas en 2023 a 60.947 hectáreas en 2024 y alcanzando 66.660 hectáreas en 2025. Por su parte, la producción se mantiene relativamente estable, con 1.921.848 toneladas en 2023, 1.971.171 toneladas en 2024 y 1.947.962 toneladas en 2025.

Recolectores de patatas, en una imagen de archivo.

Recolectores de patatas, en una imagen de archivo. / Levante-EMV

Soluciones fitosanitarias

El responsable de la sectorial de hortalizas de AVA-Asaja, Vicent José Sebastià, que produce patatas en Poble Nou, afirma que “el sector lo está pasando mal. Este año -explica este agricultor- hay menos producción debido a las precipitaciones y a la falta de soluciones fitosanitarias. A la hora de la recolección, tenemos problemas para encontrar mano de obra y los costes no paran de aumentar. Pero los precios que cobramos son los mismos de hace treinta años, y si los cobramos porque muchas veces, como está ocurriendo con la nueva patata valenciana, ni siquiera las están queriendo como debería ser. Así no podemos continuar”, concluye.

Las organizaciones agrarias valencianas ya dieron la voz de alarma sobre los bajos precios en origen de la mayoría de las hortalizas valencianas. Además de la tendencia a la baja de las cotizaciones de la alcachofa o la lechuga, la asociación denuncia una “desastrosa” campaña de la cebolla. Según Sebastià, “ha habido poca cosecha de cebolla, a causa del 'mildiu', y aun así los precios se han hundido por debajo de los costes de producción.

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