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RESERVA FEDERAL

Un halcón entre dudas sobre su independencia: comienza la era de Kevin Warsh en la Fed

El nuevo presidente del banco central más influyente del mundo ha tenido que superar varios obstáculos para ser ratificado, entre los escrutinios del Senado, la coexistencia con Powell y las dudas sobre su independencia

Kevin Warsh, candidato de Donald Trump para dirigir la Reserva Federal de Estados Unidos

Kevin Warsh, candidato de Donald Trump para dirigir la Reserva Federal de Estados Unidos / Europa Press/Contacto/Andrew Thomas

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Jaime Mejías

Jaime Mejías

El nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal (Fed) ha venido lleno de controversia. El veterano abogado y financiero ha sido ratificado por el Senado como nuevo primer espada de la Fed este miércoles, en una votación que han contado con los 54 'síes' de la mayoría republicana y el de un demócrata, John Fetterman, y los 45 'noes' de los demás. Este saldo representa el margen más estrecho por el que ha sido elegido nunca el gobernador de la Fed.

Para alcanzar el puesto de máxima responsabilidad en la política monetaria de EEUU, Warsh ha tenido que superar un proceso enrevesado, con un intenso escrutinio de senadores díscolos y una decisión sin precedentes de su predecesor, Jerome Powell, de por medio.

El juicio de los senadores

Warsh se presentó ante el Comité de Asuntos Bancarios del Senado el pasado 21 de abril para exponerse al examen de 24 senadores. Trece de ellos republicanos, que no deberían haber presentado ningún problema, y once demócratas, dispuestos a someterle a un interrogatorio sobre sus presuntos lazos con el presidente Donald Trump.

Una de las demócratas más influyentes en EEUU, Elizabeth Warren, justificó su voto en contra a Warsh porque su confirmación supondría “que el presidente —Donald Trump— controlase la institución”. En una entrevista, Warren resumió su opinión sobre los planes de Trump. “Su gran plan consiste en hacerse con el control de la Reserva Federal”, dijo.

Los republicanos plantean problemas

Sin embargo, Warsh tuvo que enfrentarse también a los cuestionamientos de los republicanos, que son mayoría en el comité. El senador John Kennedy hizo al banquero una pregunta incómoda. “¿Va a ser usted un títere de trapo del presidente?”. Warsh lo negó inmediatamente. “El Presidente me ha nominado para el cargo y actuaré de manera independiente si soy confirmado como Presidente de la Reserva Federal”­.

Pese a ello, el mayor obstáculo fue el senador Thom Tillis. Tillis afirmó en la primera audiencia que no votaría a favor del nuevo presidente hasta que la Fiscalía retirase la investigación contra Jerome Powell, el presidente saliente, por los supuestos sobrecostes asumidos por la Fed en la renovación de su sede.

Días después de este bloqueo, la fiscal Jeanine Pirro anunció el cierre de la investigación, y Tillis cedió. “La investigación sobre el presidente Powell suponía una grave amenaza para la independencia de la Fed, y era necesario que concluyera antes de apoyar la confirmación de Kevin Warsh”, afirmó en un comunicado.

Powell se queda

Así, la nominación de Warsh salió adelante con los 13 votos republicanos a su favor, y los 11 demócratas en contra. Superado este escollo, llegó el turno de la última rueda de prensa de Powell. En el plano monetario se avecinaba una cumbre tranquila: el mercado daba por hecho que la Fed mantendría los tipos entre el 3,5% y el 3,75%, pese a la amenaza inflacionaria de la guerra de Irán.

Sin embargo, en el plano político, la reunión terminó dando de qué hablar. Powell desveló que permanecería como gobernador durante un periodo de tiempo «aún por determinar», a la espera de que la actual investigación del Departamento de Justicia concluyera «de forma definitiva y transparente». Su mandato oficial como gobernador se extiende hasta enero de 2028, pero la práctica habitual es que los miembros dimitan cuando finaliza su mandato como presidente.

“Me preocupa que estos ataques estén socavando la institución y poniendo en peligro lo que realmente importa al público, que es la capacidad de aplicar la política monetaria sin tener en cuenta factores políticos”, afirmó Powell, que con su permanencia negará a Trump la posibilidad de colocar a un afín en la junta, buscando influenciar la decisión de los tipos, tal y como ya hizo con Stephen Miran.

División de pdoer

Algunos analistas han apuntado a que la permanencia de Powell en el comité podría dar lugar a una división de poder. Será la primera vez que un presidente se queda en la junta desde 1948, con Marriner S. Eccles, por lo que se trata de un escenario casi inédito. Aún es pronto para pronosticar si algunos miembros se inclinarán hacia Warsh y otros hacia Powell, pero el caldo de cultivo está ahí.

Por tanto, la era de Warsh a la Fed comienza con sobresaltos en dos frentes: los cuestionamientos del Senado sobre su independencia y la permanencia de su predecesor en el cargo en la junta por un tiempo indefinido, algo que no había sucedido en décadas.

Los analistas dudan de Warsh

En cuanto a los detalles técnicos de la nueva era de Warsh, los analistas pronostican un ciclo de flexibilización en los tipos de interés, tal y como busca Trump, que no ha dudado en atacar en innumerables ocasiones a Powell por su normativa a rebajarlos.

Ashok Bhatia, director de inversiones y responsable global de renta fija en Neuberger, considera que el mercado está exagerando la fama de halcón de Warsh. En política monetaria, este término hace referencia a los banqueros que prefieren un enfoque restrictivo, con subidas de tipos, en caso de que la inflación repunte.

“Nuestra hipótesis base es que la Fed se mantendrá en un ciclo de flexibilización, con recortes adicionales que situarán el tipo de interés oficial entre el 2,75% y el 3,25%, respaldado por un comité más moderado bajo el liderazgo de Warsh”, apunta el analista. Warsh siempre ha evitado pronunciarse sobre si comparte la opinión de Trump sobre que los tipos deben situarse en el rango entre el 0 y el 1%.

Eiko Sievert, director ejecutivo, Sector Público y Soberano de Scope Ratings, pone el foco sobre las futuras decisiones de Warsh y la reacción del público. “Cualquier recorte que no esté respaldado por datos que indiquen una moderación de las presiones inflacionistas podría interpretarse como una señal de debilitamiento de la independencia de la Fed”, alerta.

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