Informe
La inmigración no es una solución estable al problema demográfico español, según Funcas
La Fundación de las Cajas de Ahorros asegura que el fenómeno ha tenido un efecto real sobre el envejecimiento pero de magnitud limitada, entre otros motivos porque "la población nacida en el extranjero no es ya una población joven"

Regularización de personas inmigrantes en València / Francisco Calabuig

"La inmigración no constituye una solución estable al problema demográfico español, sino que supone, en el mejor de los casos, un mecanismo de amortiguación temporal que opera con intensidad decreciente". Esta es una de las principales conclusiones del estudio 'Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España', elaborado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) y presentado esta semana. Es un punto de vista que puntualiza ideas clásicas sobre este fenómeno, como su gran contribución al crecimiento económico o a elevar la natalidad y paliar el envejecimiento.
No se trata, por parte de los investigadores de Funcas, de una enmienda a la totalidad. Como dice el documento, "no se puede negar que, sin inmigración, la población europea caería de forma significativa en las próximas décadas". Y es que este fenómeno "sigue siendo un factor clave para sostener la población en edad de trabajar, aunque con retornos decrecientes a medida que las sociedades receptoras envejecen y los países de origen completan su transición demográfica".
El informe añade que, en España, "la inmigración ha tenido un efecto real sobre el envejecimiento pero de magnitud limitada. Cuando se mide su impacto directo sobre el índice de envejecimiento, la reducción supone una diferencia estadísticamente detectable pero demográficamente modesta. La población nacida en el extranjero no es ya una población joven, sino simplemente menos envejecida que la autóctona, y esa brecha se reduce con el tiempo a medida que las cohortes llegadas entre 2000 y 2008 —hoy entre 40 y 55 años— avanzan hacia la jubilación".
Segunda generación
Funcas afirma que el efecto más importante sobre el envejecimiento se produce a través de la segunda generación, dado que, al ser incorporada al análisis, el índice de vejez se reduce casi en un tercio. Es más, "los hogares inmigrantes convergen rápidamente con los patrones reproductivos de la población autóctona. En consecuencia, el efecto rejuvenecedor que aporta la inmigración tiene una fecha de caducidad que los propios datos permiten anticipar".

Colas de inmigrantes en Castellón / GABRIEL UTIEL BLANCO
Los datos son elocuentes. El investigador de Funcas Héctor Cebolla indica que los migrantes no tienen más hijos que los españoles. En concreto, según el informe, el número de hijos por mujer de las inmigrantes residentes en España se redujo un 32% entre 2009 y 2024, en apenas 15 años, de modo que, a pesar del importante crecimiento en el número de mujeres en edad fértil, los nacimientos de madre migrante disminuyeron en un 10%. Por otra parte, entre 2021 y 2025, la población inmigrante de 55 años o más creció un 42%, frente al 25% del grupo de 20 a 54 años.
Despoblación
Además de lo anterior, el informe introduce un factor añadido y es el territorial. La inmigración "no se distribuye allí donde el envejecimiento es más intenso". Las autonomías del interior y el noroeste —Asturias, Castilla y León y Galicia— combinan los mayores niveles de envejecimiento con una presencia reducida de población de origen inmigrante. Por el contrario, los flujos se concentran en áreas dinámicas del litoral y grandes áreas metropolitanas. Este "desajuste no es accidental ni fácilmente corregible, puesto que responde a la lógica económica de la migración. El resultado es que la inmigración refuerza los territorios que ya crecen y deja sin corrección aquellos donde el envejecimiento es más severo", asegura el informe.
Funcas enfrenta sus reflexiones con "otros análisis". Por un lado, "el populismo antiinmigración, que atribuye a la inmigración únicamente efectos negativos generalizados que no se sostienen con la evidencia empírica. Por otro, una narrativa igualmente simplificadora que presenta la inmigración como una solución suficiente a los problemas demográficos".
Escenario complejo
La Fundación de las Cajas de Ahorros, por contra, afirma que "los datos muestran un escenario complejo en el que la inmigración puede aportar beneficios a la sociedad de acogida, pero desde luego no es suficiente para resolver el notable problema demográfico que tenemos por delante. Informes institucionales recientes han subrayado, no sin alguna razón, el papel de la inmigración como factor de compensación del envejecimiento. Nuestro análisis no contradice esa conclusión, pero sí la acota de manera sustantiva. El efecto existe, pero es más limitado, más condicionado y menos duradero de lo que suele desprenderse de muchos diagnósticos institucionales. En particular, la evidencia presentada aquí obliga a incorporar dimensiones que tienden a quedar fuera del foco, como la dependencia de flujos crecientes, la rápida convergencia de comportamientos reproductivos, el envejecimiento del propio stock inmigrante y la desigualdad territorial en la distribución de sus efectos".
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