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Supermercados sin papel: el tique digital busca su lugar sin dejar a nadie atrás

El posible adiós al recibo tradicional enfrenta la sostenibilidad y eficiencia empresarial con la necesidad de garantizar la accesibilidad para toda la población

Una clienta hace su compra en Mercadona.

Una clienta hace su compra en Mercadona. / Levante-EMV

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Begoña Jorques

Begoña Jorques

València

"¿Tique impreso o digital?" Es una pregunta cada vez más frecuente en las cajas de los supermercados valencianos. Hay clientes que prefieren el formato digital porque es una manera de ahorrar papel (y de que el recibo no acabe perdido en cualquier cajón) y también hay quienes prefieren el pequeño papel de siempre.

Según los cálculos de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) —que agrupa a cadenas como Mercadona, Consum, Lidl, Aldi, Dia o Spar—, en España se imprimen cada año unos 5.000 millones de tiques, lo que supone consumir alrededor de 4.500 toneladas de papel y asumir cerca de diez millones de euros en costes de impresión. Además, la patronal asegura que una tercera parte de esos comprobantes termina abandonada en las propias líneas de caja o directamente en la basura.

De ahí que haya pedido al Gobierno central modificar la normativa para que el tique de compra deje de imprimirse por defecto y pase a ser digital, salvo que el cliente solicite expresamente el papel.

Aceptación de los clientes

Las dos cadenas de supermercados valencianas con mayor presencia analizan la adhesión al tique digital entre sus clientes. Mercadona ofrece desde finales de 2023 en todas sus tiendas la posibilidad de pedir la factura ‘online’. "Desde su implantación, alrededor de un 15-20 % de clientes nos lo piden", explican a Levante-EMV.

La previsión de la compañía "es seguir ofreciendo, cumpliendo siempre la ley, lo que añada valor a nuestros clientes", sostienen desde la empresa presidida por Juan Roig, que estima entre 90 y 100 toneladas de ahorro de papel lo que supondría solo para ellos el paso al digital.

Algo menor es el dato de clientes de Consum que piden tique digital. "Es muy poco representativo", dicen. "Solo el 10 % de los socios-clientes se han pasado a tique digital desde que implantamos esa posibilidad en 2020", informan desde la cooperativa valenciana.

A demanda

Pedro Reig, presidente de la Asociación de Supermercados de la Comunidad Valenciana (Asucova), sostiene que "esta medida permitiría que el tique continúe generándose electrónicamente a efectos de control, pero que su impresión se realice únicamente a demanda del consumidor. Creemos que esta medida beneficiaría a todo el sector del comercio minorista de alimentación de la Comunitat Valenciana".

La propuesta, que ya funciona en países como Francia, Reino Unido, Suiza o Países Bajos, abre un debate que va más allá del ahorro de papel. En la Comunitat Valenciana, donde la compra física sigue siendo dominante, el posible adiós al recibo tradicional enfrenta sostenibilidad, eficiencia empresarial y brecha digital.

Una persona realiza la compra en un supermercado, en una imagen de archivo

Una persona realiza la compra en un supermercado, en una imagen de archivo. / Levante-EMV

El argumento ecológico es uno de los principales pilares de la iniciativa. El papel térmico utilizado para los recibos suele contener compuestos que dificultan su reciclaje.

"Debemos tener en cuenta, además de la propia demanda del consumidor, el compromiso de avanzar hacia una economía circular basada en la reducción del consumo de recursos naturales", añade Reig.

Por su parte, la mirada de las organizaciones de consumidores introduce una cautela. Francisco Rodríguez, secretario de la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana (UCCV), considera que "el tique digital puede ser positivo, pero solo si es voluntario, accesible y no sustituye de forma obligatoria al papel, ya que podría perjudicar a algunos colectivos, como personas mayores o con dificultades para utilizar las aplicaciones móviles".

Ventajas y riesgos

Entre los beneficios que señala se encuentra que permitiría conservar los justificantes de compra, reducir el uso de papel térmico y reducir residuos, "pero siempre que no se convierta en una barrera para comprobar la compra, reclamar o devolver productos", matiza.

Así, expertos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) advierten de que una digitalización "por defecto" puede acabar generando nuevas brechas, especialmente entre las personas mayores. Según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, el uso de internet cae drásticamente a partir de los 75 años: solo el 49 % de las personas entre 75 y 84 años utiliza internet semanalmente y la cifra baja al 17,7 % entre los mayores de 85 años.

El profesor Daniel López, miembros del grupo de investigación en Transformaciones Sociales y Culturales CareNet de la UOC, compara el valor del tique físico con el de las antiguas libretas bancarias: objetos cotidianos que funcionan como "infraestructuras de confianza" para muchas personas mayores.

El secretario de la UCCV sostiene que "en supermercados, donde la compra suele ser más frecuente y con gran cantidad de productos, el tique digital puede aportar una mayor facilidad para poder consultar el histórico de compras, realizar devoluciones más sencillas y tener un mejor control doméstico del gasto. Además, siendo las compras en supermercados un servicio masivo, puede permitir reducir gran cantidad de residuos, pero debe diseñarse pensando en toda la población, evitando la brecha digital y facilitando una opción voluntaria que permita escoger entre el tique tradicional, el tique digital o, incluso, ambos, para facilitar una mejor adaptación".

A la hora de destacar derechos como consumidores, Rodríguez también señala ventajas del tique digital sobre el papel: "mejora la conservación de comprobantes, porque evita pérdidas o tiques ilegibles o que se borran al poco tiempo, y esto puede, precisamente, facilitar las devoluciones y el ejercicio de las garantías, ya que siendo la garantía legal de tres años, es fácil extraviar, perder o que se borre la información del papel térmico, que es el más utilizado".

Tienda de Consum, en una imagen reciente

Imagen reciente de una tienda Consum. / Levante-EMV

Pero la desaparición del papel también abre interrogantes sobre privacidad y autonomía. Rodríguez recuerda que con el tique digital presenta "el comercio pide datos personales que debemos facilitar".

Transformación del sector

El debate tampoco es ajeno a la estrategia económica de las grandes cadenas. Reducir costes operativos, eliminar consumibles y avanzar hacia procesos más automatizados encaja con la transformación tecnológica del 'retail'. El supermercado tradicional lleva años evolucionando hacia modelos cada vez más digitalizados con cajas de autocobro o aplicaciones de fidelización.

Mientras el debate sigue abierto, el tique tradicional sigue siendo dominante y el futuro del pequeño papel que acompaña cada compra cotidiana se ha convertido en un símbolo mucho mayor: el equilibrio entre modernización y accesibilidad en una sociedad cada vez más digitalizada.

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