Energía nuclear
La hermana gemela de Cofrentes, al rescate de la central nuclear valenciana ante la posible prórroga
Iberdrola acaba de mandar a revisión una pieza clave para el futuro de la planta nuclear que almacenó durante más de 40 años tras el desmantelamiento de la central nuclear de Valdecaballeros, en Extremadura

Vista general de la planta de Valdecaballeros, en Extremadura / EFE Verde
Aunque todavía faltan algo más de tres años para que expire la autorización que permite operar a la central nuclear de Cofrentes, y el debate sobre la continuidad de la planta está más abierto que nunca —de momento, sin cambios en el Ministerio para la Transición Ecológica—, la propietaria de las instalaciones, Iberdrola, acaba de realizar un movimiento clave de cara a una posible prórroga.
El director de la central, Javier Sala, explicó la semana pasada en el Comité de Información Local —que celebra el ministerio anualmente para informar a los vecinos— que la compañía acababa de enviar para su revisión una pieza esencial, con el objetivo de tenerla lista en caso de extender la vida útil de la planta.
Lejos de buscar un recambio en el mercado, Iberdrola ha hecho uso de la hermana gemela de Cofrentes: la planta de Valdecaballeros. La central valenciana había entrado en funcionamiento en 1984 y, a 355 kilómetros en línea recta de este municipio valenciano, Iberdrola (entonces Hidroeléctrica Española) y Endesa (entonces Sevillana de Electricidad) estaban construyendo una planta idéntica en el municipio extremeño de Valdecaballeros. Ambas instalaciones compartían características y equipamientos; por ejemplo, un único reactor de agua en ebullición (BWR) que se refrigeraba con el agua procedente del Júcar y del río Guadalupejo, respectivamente.
En 1984, el Gobierno decidió paralizar las obras de las plantas en construcción (Lemóniz en Vizcaya, Sayago en Zamora y Valdecaballeros en Badajoz). Fue entonces cuando Iberdrola decidió aprovechar algunos de los equipamientos que ya habían sido instalados o encargados en las plantas que nunca llegarían a arrancar o a construirse. Uno de ellos fue el enorme rotor del generador eléctrico, encargado de transformar el vapor de agua del reactor en electricidad, en la planta extremeña. Era idéntico al instalado en Cofrentes, por lo que su propietaria decidió trasladarlo hasta la Comunitat Valenciana y almacenarlo con sumo cuidado a la espera de que pudiera servir en un futuro.
Ese momento ha llegado. El director de la central explicó que el enorme rotor, de 200 toneladas, ha sido enviado a Nueva York para que General Electric lo revise y repare si fuera necesario, garantizando así su uso en la planta valenciana.
Esta maniobra por parte de Iberdrola tiene una importancia clave en el contexto actual. La vida útil de la planta, según el calendario aprobado por el ministerio, está a poco más de tres años de llegar a su fin. En ese momento, y tal como detallan los planes de Transición Ecológica y los procedimientos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la planta se desconectaría de la red eléctrica, dejaría de producir energía y comenzaría el lento proceso de desmantelamiento. Sin embargo, la previsión de la propietaria de blindar el suministro de una pieza tan esencial apunta en una dirección clara: la petición de prórroga por parte de Iberdrola y la posible ampliación de la vida útil de la central.
Por el momento, el calendario fijado por el ministerio sigue adelante pero son muchas las voces, incluida la propia UE, empresarios y también los municipios que integram la AMAC, los que insisten en la necesidad de mantener operativas las plantas nucleares españoles como garantía de estabilidad de la red eléctrica tras lo sucedido en el apagón de 2025 y, especialmente, el repunte de los costes del petróleo derivados de la inestabilidad política en Oriente Medio.
La importancia de Cofrentes en el mix energético
La decisión de mantener operativos los 7 reactores nucleares que todavía funcionan en general, y el de Cofrentes en particular tiene su importancia en el papel que desempeñan en el mix energético nacional. En el caso de la planta valenciana, Cofrentes produjo 7.434 GWh, lo que supone un 48% de toda la energía generada en un año en la Comunitat Valenciana, incluida la generación combinada y las renovables.
En esta línea se ha manifestado el alcalde de Cofrentes. Durante su participación en el Comité Local, Salvador Honrubia insistió en la necesidad de abordar cuanto antes el futuro de la planta y apeló al ministerio de Transición Ecológica a tener en cuenta los problemas derivados el cierre de estas instalaciones para las comarcas en las que se ubican. "Debemos abordar cuanto antes el futuro de los municipios nucleares si se sigue adelante con el calendario previsto", defendió el alcalde. Al igual que hiciera hace unas semanas el presidente de la AMAC, Juan Pedro Sánchez, el responsable municipal hizo hincapié en que cualquier decisión debe tomarse bajo criterios técnicos: siempre hemos dicho que mientras haya una seguridad por qué tiene que cerrarse la planta.
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