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Entrevista

Diego Puga: "A veces se regulan los precios de compra o alquiler y eso empeora la situación de la vivienda"

"El trabajo a distancia no es efectivo porque muchas de las tareas que hacemos son complejas e interactivas", asegura el premio Jaume I de Economía de 2020

Diego Puga, ayer, en València

Diego Puga, ayer, en València / M.A.Montesinos

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Jordi Cuenca

Jordi Cuenca

València

Diego Puga (Madrid, 58 años) recibió en 2020 el premio Jaume I de Economía por su trabajo en economía espacial que incluye la economía urbana, la geografía económica y el comercio internacional. Doctorado en Economía por la London School of Economics (LSE) en 1997, Puga es profesor investigador en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI) asociado a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

La guerra contra Irán ha cortocircuitado una de las vías claves en las cadenas de suministro internacionales como es el estrecho de Ormuz. Sin embargo, las consecuencias, al menos por lo que vemos ahora, no están siendo tan negativas como, por ejemplo, la invasión rusa de Ucrania. ¿Por qué? ¿Cabe pensar que se verán más a medio plazo?

El volumen de petróleo es muy alto, pero no así el de otros componentes. Ormuz es una vía clave del comercio mundial y no tiene rutas alternativas, pero no es como si se corta el canal de Suez, por donde pasan componentes de cadenas productivas muy fragmentadas. Ahí puede haber complementos clave como los chip y eso afecta a una multitud de industrias, mientras que en el petróleo hay alternativas.

Tras la covid, usted vaticinó que no habrían cambios de relieve en el modelo laboral y parece que el tiempo le ha dado la razón.

Sí. Esperaba que la tecnología como las videoconferencias se extenderían pero el trabajo a distancia no es efectivo porque muchas de las tareas que hacemos son complejas e interactivas y requieren del contacto con otras personas.

Inteligencia artificial

Ahora es el tiempo de la inteligencia artificial. Todos estamos empezando a ver su potencial y la verdad es que, a priori, da cierto miedo hacia dónde nos llevará. ¿Cómo lo ve usted?

El impacto es muy desigual porque hay tareas y profesiones, como la programación, que han cambiado radicalmente. Otras, no tan mecánicas, son difíciles de reemplazar. ¿Hacia dónde nos lleva? Depende de nosotros y de cómo la diseñemos, si para reemplazar tareas humanas o para complementar. Si es para complementar, es una vía potencial de aumento de productividad, pero, si es para reemplazar, puede generar grandes aumentos de desigualdad.

Diego Puga, ayer, en el hotel Las Arenas de València

Diego Puga, ayer, en el hotel Las Arenas de València / M.A.Montesinos

Usted defiende que trabajar en una gran ciudad como Madrid aporta mayores ingresos a un trabajador tanto en el presente como en el futuro porque adquiere una experiencia más valiosa. ¿Está definitivamente condenado el mundo rural?

No. La vida y la producción es cada vez más urbana, pero no producimos, recibimos y consumimos necesariamente en el mismo sitio. Podemos producir en un espacio urbano denso, residir en las afueras con menos densidad y consumir el fin de semana relajándonos en una zona rural, pero sí que las tareas en las que se centra nuestra economía son cada vez más urbanas.

Uno de los grandes problemas de las ciudades de mayor tamaño es la falta de vivienda asequible. ¿Ve solución?

Es uno de los problemas más grandes que tenemos y no hay fórmula mágica, pero sí se pueden tomar medidas de menor tamaño que pueden ayudar a paliar el problema. Lo que pasa es que muchas veces medidas bienintencionadas son inefectivas. Por ejemplo, a veces se quieren regular los precios de compra o alquiler y eso empeora la situación en lugar de mejorarla. Medidas esenciales son la disponibilidad de un parque público de alquiler a precios razonables y medidas para dinamizar la oferta, como mano de obra cualificada.

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