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El Foro Cañada Blanch señala el modelo de vivienda pública de Viena como referente para València

La exvicealcaldesa vienesa Maria Vassilakou apunta que el caso de éxito de la capital austriaca solo es replicable si se logra regular antes el precio del suelo

Vista aérea de la ciudad de València.

Vista aérea de la ciudad de València. / Levante-EMV

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Ramón Ferrando

Ramón Ferrando

València

Regular el precio del suelo; crear un parque público de alquiler asequible permanente que no revierta al mercado libre al cabo de unos años; sostener un gasto público suficiente y bien ejecutado, e impulsar un tercer sector de cooperativas de lucro limitado, hoy casi inexistentes en España. Estas son algunas de las medidas que podrían ayudar a València a acercarse al “modelo de Viena, llamado así debido a que la capital austriaca está considerada en los ránkings urbanos como una de las ciudades más habitables del planeta, con una tradición de más de cien años en sostenibilidad social y vivienda asequible.

Los expertos invitados por el Foro Cañada Blanch 2026, celebrado esta mañana en la sede de CaixaBank de València, han coincidido en apuntar que el problema de acceso a la vivienda es muy complejo y exige actuar con urgencia y de forma combinada, sin recetas únicas. El Foro, organizado por la Fundación Cañada Blanch junto al Cañada Blanch Centre de la London School of Economics, ha reunido cuatro conferencias y una mesa redonda que ha sido moderada por Andrés Rodríguez-Pose, catedrático Princesa de Asturias y director del Cañada Blanch Centre en la LSE.

Además de las políticas y decisiones ya expuestas, a lo largo de la jornada se ha subrayado también la importancia de garantizar seguridad jurídica y estabilidad regulatoria para movilizar la inversión privada, con una fiscalidad que no penalice el alquiler, así como la necesidad de simplificar y digitalizar las tramitaciones para reducir la burocracia.

Viena y el concepto de «beneficio limitado»

Durante su intervención, la exvicealcaldesa de Viena, Maria Vassilakou, ha explicado el modelo de Viena no se basa tanto en la “vivienda social” como en la “vivienda de beneficio limitado”: la ciudad posee unas 230.000 viviendas municipales y otras 250.000 en manos de cooperativas, de modo que el 62 % de los vieneses vive en vivienda municipal o asequible. “Es un tipo de vivienda sin estigma: una vivienda de clase media y de calidad”, ha apuntado. 

Preguntada por si el modelo es replicable, Vassilakou ha respondido que puede serlo “parcialmente”, adaptándolo a la realidad de cada territorio, y que la clave reside en la combinación de la subvención como préstamo a largo plazo y una renta de alquiler que refleje el coste real menos el beneficio. En otras palabras, en lugar de subvencionar con dinero público a fondo perdido a quien construye vivienda asequible, la administración se lo presta al promotor a largo plazo y a interés bajo. Como ese dinero se devuelve, vuelve a estar disponible para financiar más vivienda, de modo que esos fondos no se utilizan una sola vez, sino que revierten en el sistema.

Por otra parte, el alquiler que paga el inquilino en este tipo de viviendas se se calcula sumando lo que realmente ha costado el suelo y la construcción, y restando la parte de beneficio que en un alquiler normal se llevaría el propietario. Dado que las entidades que gestionan estas viviendas no pueden lucrarse, el alquiler resulta lógicamente más económico que en el mercado libre.

Vassilakou ha citado a Zúrich y Suiza, a la ciudad alemana de Tübingen y a varias urbes canadienses como ejemplos de adopción reciente de este modelo. Su principal advertencia para países como España fue, sin embargo, el suelo: Viena pudo regular su precio por ser ciudad y estado a la vez, de modo que en territorios más descentralizados la condición previa será la cooperación entre administraciones para regular el precio del suelo

Impulso a la vivienda

Por su parte, Helena Beunza, presidenta de ASVA, ex secretaria general de Vivienda y ex directora General en la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo, ha establecido paralelismos entre el caso de Austria y la Comunitat Valenciana; región que, según sus cálculos, necesitaría unas 40.300 viviendas al año para responder a su demanda demográfica e industrial (la que generará en los próximos años la gigafactoría de Sagunt, los polos de hidrógeno verde de Castellón o la industria aeroespacial de Alicante). 

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