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El absentismo roza máximos y cuatro de cada diez empleados en España vinculan su malestar al trabajo

Diego Tomás Pérez, CEO y cofundador de Climind.

Diego Tomás Pérez, CEO y cofundador de Climind. / 'activos'

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Diego Tomás Pérez, CEO y cofundador de Climind

El clima laboral ha dejado de ser un asunto blando para convertirse en una variable crítica de negocio. Durante demasiado tiempo, muchas compañías lo han tratado como algo intangible, difícil de medir o secundario frente a indicadores más tradicionales. Sin embargo, los datos muestran que ignorarlo empieza a salir muy caro.

El absentismo cerró 2025 en el 7,1 % y afectó a casi 1,6 millones de personas de media cada día, según Randstad Research. A ello se suma que el 40 % de los trabajadores afirma que su empleo le ha provocado o agravado estrés, depresión o ansiedad, según la encuesta OSH Pulse 2025 de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Estos datos no hablan solo de bienestar. Hablan de productividad, rotación, compromiso y capacidad de las empresas.

Mi tesis es clara: las organizaciones que no midan y gestionen su clima laboral llegarán tarde a muchos de sus problemas. Cuando una persona se marcha, cuando aumenta el absentismo o cuando un equipo pierde rendimiento, existían señales previas. La cuestión es si la empresa tenía mecanismos para detectarlas, interpretarlas y actuar.

Durante años, la encuesta anual de clima ha sido la herramienta principal para escuchar a los equipos. Sigue siendo útil, pero no basta si se utiliza como una fotografía aislada. El clima cambia con los liderazgos, las cargas de trabajo, la comunicación interna, los conflictos, los procesos y la percepción de futuro. Medirlo una vez al año puede ayudar a entender qué ha pasado, pero no siempre permite anticiparse.

En este contexto, Climind, compañía impulsada desde Lanzadera, trabaja sobre una necesidad que considero evidente: transformar la percepción de los equipos en información útil para tomar decisiones con más criterio. Su propuesta combina encuestas de clima laboral a medida y medición continua en tiempo real, analizando 110 dimensiones mediante un modelo científico propio y convirtiendo los datos en planes de acción para RR. HH.

Lo relevante no es medir por medir, sino cerrar el círculo: escuchar, interpretar, actuar y validar si las acciones han generado impacto. Muchas empresas ya están midiendo su clima laboral con Climind, en una tendencia que apunta hacia una gestión menos basada en intuiciones y más apoyada en evidencia.

A ese avance se suma la certificación de empresas saludables, dirigida a organizaciones que no solo miden su clima laboral, sino que ejecutan planes de acción y demuestran un impacto positivo en sus equipos.

Esta será una de las grandes diferencias entre las empresas que reaccionan tarde y las que construyen culturas sanas, productivas y sostenibles. Medir el clima laboral no debería ser un trámite de RR. HH., sino una herramienta estratégica para dirigir mejor.

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