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Energía

Generadores diésel y dos plantas hidroeléctricas: Así vivió el apagón la Central Nuclear de Cofrentes

La planta necesitó electricidad externa para mantener operativos sus sistemas esenciales durante el apagón masivo de la península

Vista general de la central nuclear de Cofrentes con sus dos torres de refrigeración al frente

Vista general de la central nuclear de Cofrentes con sus dos torres de refrigeración al frente / Fernando Bustamante / LEV

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Íñigo Roy

Íñigo Roy

12:33 horas del 28 de abril de 2025. Un día normal, de no ser porque en apenas unos segundos se iría la luz en toda la península ibérica. Oficinas, empresas, semáforos y hogares... todo desconectado. Sin electricidad. Lo que muchos pensamos que había sido un problema de suministro en nuestra calle o en el polígono, resultó ser el mayor apagón de la historia del país. En apenas 5 segundos —un suspiro para nosotros pero una eternidad para la red eléctrica— se esfumaron de manera repentina unos 15.000 megavatios (MW) de electricidad, aproximadamente el 60% de la que se estaba consumiendo en todo el territorio nacional. El resultado: blackout total.

En algunos puntos el suministro se mantuvo unos minutos; quien tuviera sistemas de baterías, motores de emergencia o grupos electrógenos (como los hospitales) consiguió mantener un servicio mínimo. Quien no, se quedó sin ordenadores, sin televisión, sin cocinas eléctricas y sin semáforos: una vuelta a la Edad Media durante horas.

Sin suministro y sin una estimación clara para recuperarlo, la prioridad se centró en los servicios esenciales. En los hogares se buscaron alternativas como las baterías portátiles para "aguantar" con linternas. Pero, con el paso de las horas, la urgencia pasó a ser la salvaguarda de frigoríficos y congeladores. Sin electricidad, el frío residual era lo único que impediría que la comida almacenada se echara a perder. Ahora imagínense esta situación pero a escala industrial, con enormes cámaras frigoríficas desconectadas o, por qué no, a escala atómica. ¿Cómo vivió el apagón la Central Nuclear de Cofrentes? Sin electricidad y con un reactor nuclear que necesita refrigeración constante para mantener estable la fisión.

Vista superior del reactor de la planta, en una foto de archivo

Vista superior del reactor de la planta, en una foto de archivo / Iberdrola

Aunque pueda parecer paradójico, las centrales nucleares, que generan millones de vatios al día, necesitan electricidad para mantener operativos sus sistemas esenciales. Para ello no utilizan la que ellas mismas producen, sino que hacen uso de redes externas como cualquier otra industria (pero de gran potencia y por duplicado para garantizar la seguridad). Uno de los sistemas fundamentales en la planta es el de refrigeración, que garantiza el intercambio de agua en los circuitos de la central para enfriar el núcleo. Esa agua se bombea y se enfría en las torres para aliviar las enormes temperaturas que se alcanzan en el interior de la vasija que alberga el núcleo.

Cuando el apagón dejó sin tensión la red de todo el país, también dejó sin electricidad a Cofrentes. La central estaba operativa, su reactor en marcha, y de golpe perdió el suministro. Fue entonces cuando se activaron los protocolos de emergencia de la planta, tal y como explicó el director de la central, Javier Salas, durante el Comité de Información Local celebrado en Cofrentes hace unas semanas.

Inmediatamente, arrancaron los motores de gasoil de la central para suministrar electricidad a los servicios básicos de la planta y, además, Iberdrola (propietaria y operadora de Cofrentes) echó mano de dos recursos energéticos de emergencia. Apenas hora y media después del blackout, la enorme central hidroeléctrica de Cortes y La Muela arrancó para suministrar electricidad a la central nuclear a través de una línea directa. Junto a ella, a las 14:26, Iberdrola también activó el salto y la central hidroeléctrica de Cofrentes para disponer de una segunda línea de respaldo con la que blindar la planta nuclear.

El depósito y el embalse, dentro del complejo de Cortes-La Muela.

El depósito y el embalse, dentro del complejo de Cortes-La Muela. / L-EMV

Una 'pila' esencial para arrancar desde cero

Con las turbinas de Cortes y Cofrentes funcionando, la central nuclear dispuso en todo momento de la energía necesaria. Estas tres infraestructuras energéticas fueron claves para ir recuperando poco a poco la red eléctrica, no solo en la Comunitat Valenciana, sino en todo el país. Con la caída a cero de la red, el gigantesco embalse de La Muela se convirtió en una batería decisiva con la que generar energía no solo para la planta nuclear, sino para todo el sistema.

Con todo, desde la Central Nuclear de Cofrentes, su director hizo hincapié en la "robustez" del sistema eléctrico que rodea a la instalación y en la importancia del ecosistema que forma la planta atómica junto con las presas hidráulicas instaladas a lo largo de los ríos Júcar y Cabriel. De hecho, el hub energético del Valle de Ayora-Cofrentes formado por estas tres plantas (en especial la central nuclear y la central de la Muela) fue decisivo a la hora de recuperar la estabilidad de la red eléctrica durante las horas posteriores al apagón y garantizar el suministro en toda el área mediterránea.

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