TRANSPORTE
Sólo un tercio de los transportistas valencianos sube precios por el aumento del gasóleo
La guerra en Oriente Medio recorta las cuentas de resultados mientras las ayudas del Estado siguen sin llegar
El 68 % de las empresas advierten de la falta de chóferes y la dificultad para encontrar empleados

Juan Ortega, Carlos Prades y Carlos García, dirigentes de FVET / Levante-EMV

Sólo un tercio de los transportistas de la Comunitat Valenciana ha conseguido repercutir a sus clientes el aumento del precio del gasoil, el resto no lo ha hecho, desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, hace ya cuatro meses. Y es que el valor de este carburante ha experimentado un fuerte repunte en España desde el estallido del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, registrando subidas interanuales de entre el 25% y el 40% según diferentes organismos y asociaciones. En términos absolutos, esto ha supuesto un incremento medio de 0,36 € a 0,50 € por litro en los surtidores.
Ante esta situación y con vistas a analizar la situación del sector, la Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) ha presentado los resultados de su encuesta anual sobre la coyuntura, un estudio elaborado entre las empresas asociadas que alerta del impacto directo que está teniendo la subida del precio del combustible sobre la rentabilidad y la actividad diaria de las empresas y analiza cómo afrontan sus empresas los desafíos generales del sector. El tejido empresarial del transporte en la autonomía es bastante amplio, existiendo un total de 14.800 empresas de transporte censadas en el territorio valenciano.
Según Carlos Prades, presidente de FVET, 2026 no está siendo un año de crecimiento para el sector: “un tercio de las empresas ha disminuido su actividad, una quinta parte piensa que la situación es mala y el 59,7% ha mermado su cuenta de resultados”. En ese sentido, “muchas pequeñas empresas están al límite tras cuatro meses de guerra en Oriente Medio, pero no por falta de trabajo. Por eso celebramos que Europa haya dado luz verde a las ayudas promovidas por el Gobierno al transporte y confiamos en que cuando lleguen servirán para paliar la subida del precio del gasoil y que la situación se estabilice”.
Renegociar contratos
La principal consecuencia del encarecimiento del combustible es la reducción del margen de beneficio: consecuencia señalada por 7 de cada 10 empresas que no han podido repercutir a sus clientes el incremento del precio. A ello, se suman otros efectos directos sobre la actividad: el 34,7% asegura que ha tenido que renegociar contratos, el 29,2% declara pérdidas en determinados servicios, el 27,8% advierte de dificultades de tesorería, el 18,1% apunta a un incremento de la presión financiera y el 11,1% afirma que ha tenido que paralizar inversiones.

Varios camiones esperan para pasar por el peaje de acceso a un mercado mayroista. / Jesús Hellín
La encuesta constata que solo el citado 35% puede repercutir todo el incremento del combustible. Esto se traduce en que la mayor parte de las empresas del transporte por carretera está asumiendo el sobrecoste del precio. Según ha afirmado Prades, “en concreto el 58% de las empresas encuestadas afirma que solo puede trasladar una parte del sobrecoste y el 7% nada, asumiendo este sobrecoste en su totalidad”.
“El combustible es un factor determinante para la viabilidad de las empresas. La clave está en repercutirlo en el mismo momento, de forma que el sobrecoste se reparta de manera equilibrada en la cadena”, ha señalado Prades.
Falta de conductores
Junto al combustible, la falta de conductores continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para el sector. El 68,1% de las empresas identifica la falta de chóferes y la dificultad para encontrar empleados como uno de sus principales problemas. El 93% de las empresas reconoce problemas para cubrir sus necesidades de personal conductor. Las consecuencias ya se están trasladando a la operativa diaria: el 58,3% de las empresas asegura que se ve obligado a dejar de atender servicios, el 37,5% recurre a la subcontratación y el 13,9% afirma que ha tenido que vender vehículos.
La encuesta también refleja una preocupación unánime por la falta de relevo generacional: el 100% de las empresas considera que no existe relevo suficiente en el sector. A ello se suma el absentismo, que ha afectado al 70,8% de las compañías encuestadas durante este año. Respecto a las infraestructuras, las deficiencias viarias no solo provocan retenciones, sino que elevan el consumo, aumentan los costes de mantenimiento, reducen la eficiencia logística y perjudican la competitividad del conjunto de la economía valenciana. En este sentido, los transportistas valencianos señalan el bypass y la V-30 como las infraestructuras que requieren más urgencia de actuación y el acceso norte al puerto de València como la vía más urgente pendiente de planificación.
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