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Inmobiliario

El precio de los pisos de obra nueva rompe la barrera de los 4.500 euros en València

El Observatorio de la Vivienda de la UPV alerta de la situación límite en el área metropolitana por el subidón de precios

Construcción de viviendas de obra nueva en el PAI de Moreras.

Construcción de viviendas de obra nueva en el PAI de Moreras. / Miguel Ángel Montesinos / LEV

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Ramón Ferrando

Ramón Ferrando

València

El mercado de la vivienda en la ciudad de València ha entrado en una nueva aceleración: el precio medio de la obra nueva plurifamiliar supera ya los 4.500 euros el metro cuadrado (€/m²), tras una subida cercana al 10 % en apenas un trimestre. Así lo refleja el último informe correspondiente al segundo trimestre de 2026 de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politécnica de València (UPV), que constata un nuevo salto en los precio.

El Observatorio advierte de que el acceso a la vivienda se tensiona a un ritmo cada vez más difícil de absorber por el mercado. La situación límite ha saltado al área metropolitana por el subidón de precios.

“El dato es muy contundente”, señala Fernando Cos-Gayón, director de la Cátedra. “No estamos ante una oscilación coyuntural del mercado, sino ante la consolidación de una emergencia habitacional de fondo. València se está quedando sin vivienda asequible”, advierte.

Según la Cátedra, el problema ya no puede analizarse únicamente desde los límites administrativos de la ciudad. València funciona hoy, desde el punto de vista residencial, como una verdadera “ciudad metropolitana”. La presión se ha extendido hacia l’Horta Nord y l’Horta Sud, Sagunto y otros municipios de la corona urbana, que ya no actúan como alternativa asequible, sino como prolongación de un mercado tensionado.

Demanda en clave metropolitana

“El problema ya no cabe dentro del término municipal”, apunta Cos-Gayón. “La demanda se mueve en clave metropolitana, pero seguimos planificando, tramitando y produciendo vivienda como si pudiera resolverse municipio a municipio”, añade.

El informe subraya que esta tensión tiene una causa estructural: el crecimiento demográfico y la formación de nuevos hogares avanzan a un ritmo que la producción residencial no está siendo capaz de absorber. La Comunitat Valenciana ha pasado de 4,96 millones de habitantes en 2016 a 5.549.539 habitantes en abril de 2026, incorporando en apenas una década cerca de 590.000 nuevos residentes. Además, las proyecciones apuntan a que podría situarse en el entorno de los 6,3 millones de habitantes en 2039.

Faltan pisos

A esta presión se suma el déficit de vivienda advertido por el Banco de España. Entre 2021 y 2025, España habría acumulado un déficit cercano a 750.000 viviendas por la diferencia entre los nuevos hogares creados y las viviendas terminadas. Solo en 2025 se formaron alrededor de 240.000 nuevos hogares, frente a unas 92.000 viviendas finalizadas.

“Cuando la población crece, los hogares se multiplican y la vivienda no se produce al mismo ritmo, la consecuencia es inevitable: suben los precios, se tensiona el alquiler y se expulsa a jóvenes y rentas medias del mercado”, afirma Cos-Gayón.

El alquiler tampoco ofrece ya una salida. Según el informe, la renta media residencial en Valencia se sitúa en torno a los 1.780 euros mensuales, prácticamente el doble que en 2019. Además, el mercado temporal ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en una pieza relevante del sistema.

Cuando la compra queda fuera del alcance y el alquiler deja de ser una alternativa razonable, la vivienda se convierte en una frontera vital”, señala Cos-Gayón. “El problema ya no es elegir entre comprar o alquilar; es que una parte creciente de la sociedad no puede hacer ninguna de las dos cosas”, matiza.

En este contexto, la Cátedra considera especialmente grave la ausencia de vivienda protegida con escala suficiente. “La vivienda protegida no protege si no se construye”, afirma Cos-Gayón. “Una reserva de suelo no es una llave, una calificación urbanística no es un hogar y un módulo que no permite construir no genera vivienda asequible”, aclara.

El informe recuerda que una vivienda libre de 60 m² útiles en Valencia alcanza ya un precio estimado de 318.000 euros, claramente fuera de la capacidad razonable de compra de una pareja joven con dos salarios medios. Según las simulaciones de la Cátedra, ese mismo hogar tendría una capacidad de acceso sano de 161.917 euros, tomando como referencia un límite de 3,5 veces la renta bruta anual.

Activar suelo protegido

El informe concluye que la actualización del módulo de VPP es necesaria, pero no suficiente. La emergencia habitacional exige activar suelo protegido, reducir plazos administrativos, impulsar la colaboración público-privada, revisar la fiscalidad de la vivienda asequible, industrializar la producción residencial y reconocer una verdadera tipología de vivienda asequible en alquiler.

“Lo que falta no es diagnóstico. Falta ejecución”, concluye Fernando Cos-Gayón. “Valencia necesita una política de Ciudad Metropolitana, no una suma de respuestas municipales. Necesita VPP viable, no VPP meramente anunciada. Porque la vivienda protegida no protege si no se construye”, finaliza.

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