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AGRICULTURA

Las pérdidas por la fauna salvaje en el campo valenciano ya superan los 55 millones de euros anuales

La Unió exige a la Generalitat un plan integral de gestión de la fauna ante el aumento de los daños por la sobrepoblación de especies silvestres

Concentración de delegados de la Unió ante la sede de la conselleria.

Concentración de delegados de la Unió ante la sede de la conselleria. / Levante-EMV

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José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

València

La Unió Llauradora i Ramadera se ha concentrado hoy ante las consellerias de Agricultura y de Medio Ambiente en València para reclamar una actuación urgente de la Generalitat ante la grave problemática que genera la sobrepoblación de fauna silvestre sobre las explotaciones agrarias valencianas. En el acto de protesta, la organización ha denunciado que los daños provocados por especies como jabalíes, conejos, cabras montesas, arruís, ciervos, corzos, etc., suponen daños ya superiores a los 55 millones de euros anuales y se han convertido en un problema estructural que pone en riesgo la viabilidad económica de muchas explotaciones agrícolas y ganaderas.

Para la Unió, esta situación no es consecuencia de la existencia de fauna silvestre, sino de la falta de gestión pública del territorio. "La fauna no es el enemigo. Los agricultores hemos convivido con ella durante siglos y defendemos la biodiversidad. El problema es la sobrepoblación derivada de la inacción de las administraciones", señala la organización. La Unió recuerda que esta problemática transciende el ámbito agrario y afecta también la seguridad viaria, la prevención de incendios forestales, la sanidad vegetal, la conservación de los espacios naturales y el futuro del medio rural.

Abandono del campo

Para la organización agraria, la proliferación de fauna es una consecuencia directa del progresivo abandono del campo valenciano, motivado por la baja rentabilidad de las explotaciones, el envejecimiento de los agricultores, la falta de relevo generacional y las dificultades para movilizar las tierras abandonadas. Cada explotación que desaparece deja también de gestionar el territorio. Las parcelas abandonadas se transforman en refugios para la fauna silvestre, reservorios de plagas y enfermedades y zonas con un elevado riesgo de incendios forestales, una situación que la Unió ya ha trasladado en varias ocasiones en la Generalitat intermediando diferentes propuestas.

Por eso, la Unió considera que proteger la actividad agraria es también una política ambiental. “Sin agricultores profesionales no hay quién gestione el territorio ni quien mantenga el equilibrio entre la producción agraria, la biodiversidad y la conservación del paisaje”, señala el secretario general de la Unió, Carles Peris.

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