Emprender no es difícil, ni siquiera en España

Martina Monreal, fundadora y CEO de SmartCookie. / 'activos'
Martina Monrea/fundadora y CEO de SmartCookie
Una idea puede cambiar el mundo. Prueba de ello son ideas como usar la penicilina para curar enfermedades, el carbón como combustible o la supercomputación para entrenar modelos de IA que responden amablemente a todas tus consultas. Todo lo que hoy usamos (y damos por hecho) un día fue el sueño de alguien que decidió emprender.
Cuando emprendes, no tienes muy claro por qué lo haces ni qué tienes que hacer. Sin embargo, el cuándo sí que está claro: ahora. El cómo también: como haga falta. Es frecuente oír que «emprender es difícil» o que «emprender no compensa» en las charlas que inundan las terrazas de los bares españoles. Sea primavera, verano, otoño o invierno, las terrazas siempre están llenas mientras que la culpa de todos los problemas (incluido el clima) siempre es de alguien ajeno. Nunca llueve a gusto de todos.
Emprender no es difícil, ni siquiera en España. Lo que es difícil, en la era de TikTok, es prestar atención a un mismo tema durante más de cinco segundos. Lo que es difícil es renunciar a esas vacaciones en Bali que, según tu influencer de cabecera, son exactamente lo que necesitas para ser feliz. Lo que es difícil es tolerar la incertidumbre, resistir y perseverar a pesar de no saber qué pasará mañana y agradecer todo lo que va sucediendo, porque cualquier suceso (incluso el más trágico) es una oportunidad para aprender.
Emprender no es difícil, ni siquiera en España; lo difícil es querer emprender. Querer emprender significa querer saciar la curiosidad, tener iniciativa, crear un criterio propio y ponerlo en duda al escuchar a otras personas cuyo criterio es distinto, ser humilde en silencio y priorizar la autenticidad por encima de cualquier moda. Querer emprender significa dedicar todo tu tiempo a intentar cambiar el mundo y, en consecuencia, nunca tener tiempo para quejarte de que el mundo no es exactamente como te gustaría.
Los seres humanos nos esforzamos mucho por pensar que somos innovadores, modernos y vanguardistas. Olvidamos que nuestras dudas, anhelos y miedos no han cambiado ni un ápice desde los albores de la humanidad. Buscamos soluciones cada vez más rápidas y cada vez más cómodas a los mismos problemas, y al ir tan deprisa perdemos de vista cuáles son realmente los problemas que estamos intentando resolver.
El ser humano es capaz de superarse, de imaginar lo imposible y de convertirlo en realidad. Hace unos 2400 años, Aristóteles dijo que la valentía era el punto medio perfecto entre dos extremos. A un lado, la imprudencia y la insensatez. Al otro, la cobardía y la pusilanimidad.
El ser humano es valiente por definición. Aunque, para emprender, no es necesario ser valiente, solo ser consciente de cuándo eres demasiado imprudente y cuándo demasiado pusilánime. Emprender no es difícil, ni siquiera en España. Lo difícil es esforzarse en buscar respuestas distintas a las preguntas de siempre sin consultarlo antes con ChatGPT.
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