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EL CAMPO

Abandono de campos e incendios

Rircardo Bayo (UPA-PV): «La Generalitat Valenciana sigue sin abordar el abandono agrario como una prioridad estratégica de su política forestal»

Ricardo Bayo, secretario general de UPA-PV

Ricardo Bayo, secretario general de UPA-PV / Miguel Ángel Montesinos / LEV

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RIRCADO BAYO | UPA-PV

València

Cada verano la Comunitat Valenciana vuelve a mirar al monte con preocupación. Esperamos que no llegue el próximo gran incendio, lamentamos las hectáreas quemadas y debatimos sobre medios de extinción. Pero seguimos ignorando la verdadera raíz del problema.

No es el monte el que se está llenando de combustible, es el campo el que se está vaciando de personas. La Comunitat Valenciana es la comunidad autónoma con mayor superficie agraria abandonada de España. Son cerca de 180.000 hectáreas que hace apenas unas décadas estaban cultivadas y que hoy acumulan maleza, conectan masas forestales y aumentan el riesgo de incendios cada vez más virulentos. Donde antes había agricultores y ganaderos gestionando el territorio, hoy hay abandono.

Un campo cultivado no solo produce alimentos. Actúa como cortafuegos natural, reduce la carga de combustible vegetal, mantiene caminos, fija población y genera actividad económica. Cada explotación que desaparece debilita nuestros pueblos y hace el territorio más vulnerable. La mejor política forestal no empieza cuando despega un helicóptero; empieza cuando un agricultor puede seguir viviendo dignamente de su trabajo. Sin embargo, la Generalitat Valenciana sigue sin abordar el abandono agrario como una prioridad estratégica de su política forestal. Se habla de prevención, pero se destinan muchos más esfuerzos a combatir las consecuencias que a resolver las causas. Mientras la agricultura pierde rentabilidad y el relevo generacional se desvanece, miles de hectáreas continúan abandonándose año tras año.

No podemos combatir los incendios únicamente desde el aire. La prevención se construye sobre el terreno, con agricultores, ganaderos y un medio rural vivo. Invertir en la rentabilidad de las explotaciones, apoyar la ganadería extensiva y facilitar que los jóvenes se incorporen al sector también es hacer política forestal. Probablemente, la más eficaz de todas.

Defender la agricultura valenciana no es solo defender un sector económico. Es proteger nuestros montes, preservar la biodiversidad, mantener vivos nuestros pueblos y reducir el riesgo de los grandes incendios del futuro. Porque los incendios no empiezan con una cerilla. Empiezan mucho antes, cuando dejamos que el campo se quede sin agricultores y sin ganaderos.

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