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Energía

La prórroga de Almaraz abre la vía para alargar la vida de la central nuclear de Cofrentes

La infraestructura valenciana tiene previsto su cierre para 2030 y la patronal pide que se le aplique el mismo criterio que a la extremeña

La prórroga de Almaraz abre la vía para alargar la vida de la central nuclear de Cofrentes

Fernando Bustamante

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Jordi Cuenca

Jordi Cuenca

València

Buenas noticias para los defensores de la prórroga de la nuclear de Cofrentes. La decisión del Gobierno de alargar la vida de la central de Almaraz supone en la práctica abrir la veda para que suceda lo mismo con la infraestructura valenciana, tal como vienen reclamando incesantemente los empresarios de la autonomía y el propio Consell de la Generalitat, que temen que el cierre de dicha instalación en 2030 tendría consecuencias muy negativas para la generación eléctrica en la autonomía.

A mediados de julio, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), a propuesta de las eléctricas propietarias de la nuclear extremeña ya dio su visto bueno a esta prórroga y dejó la resolución final al Ejecutivo, que hoy ha optado por situar en 2030 la fecha de cierre de esta central. La previsión inicial es que la clausura del primer reactor se realizara en 2027 y la del segundo, en 2028. En consecuencia, la instalación podrá continuar funcionando entre dos y tres años más.

Si esta secuencia temporal se aplicara a Cofrentes, la nuclear valenciana podría alargar su vida, al menos, hasta 2033, dado que lo establecido en este momento es que deje de funcionar en noviembre de 2030, un mes después de que lo haga la tarraconense Ascó I. Claro que uno de los argumentos utilizados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez para alargar la vida de Almaraz es la crisis de Oriente Medio y ahora mismo es imposible saber qué sucederá en esa región dentro de tres años, singularmente en la zona del Estrecho de Ormuz. En este sentido, no hay que olvidar que el Gobierno de coalición PSOE-Sumar es partidario del cierre nuclear aunque no es menos cierto que habrá elecciones generales en 2027.

Reacción

El empresariado valenciano y el Consell vienen alertando desde octubre de 2024 de que sería un error mantener el calendario de cierre de Cofrentes fijado en 2019, porque las circunstancias han cambiado. Las crisis energéticas por las guerras de Ucrania e Irán han demostrado la dependencia que todavía tiene España del gas para producir electricidad.

Torres de refrigeración de la central nuclear de Cofrentes

Torres de refrigeración de la central nuclear de Cofrentes / Levante-EMV

El presidente de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV), Vicente Lafuente, ha asegurado hoy que "es una decisión que aporta seguridad y estabilidad a nuestro sistema energético y que responde a una realidad: hoy seguimos necesitando la energía nuclear para garantizar un suministro suficiente, fiable y competitivo. La apuesta por las energías renovables debe continuar, pero la transición energética tiene que hacerse con realismo y sin poner en riesgo la competitividad de nuestras empresas. Mientras no dispongamos de alternativas que puedan garantizar el suministro en las mismas condiciones, creemos que lo razonable es mantener en funcionamiento aquellas centrales que cumplen todos los requisitos técnicos y de seguridad".

En consecuencia, Lafuente ha expresado que "esperamos que este mismo criterio se aplique en su momento a Cofrentes. Si cumple con todas las garantías exigidas, su continuidad será importante para nuestra industria, para nuestras empresas y para la seguridad energética de la Comunitat Valenciana".

Cámara

Para el presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Vicente Morata, la decisión del Gobierno sobre Almaraz "refuerza la necesidad de replantear el calendario de cierre de las centrales nucleares en España. Creemos que esa misma reflexión debe aplicarse a Cofrentes. Mantener un mix energético equilibrado es fundamental para garantizar el suministro eléctrico, preservar la competitividad de nuestras empresas y acompañar con garantías la transición hacia un modelo energético cada vez más sostenible".

La propia presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, pidió el pasado mes de marzo a los países miembros que no cierren las centrales nucleares porque pueden producir electricidad fiable y de bajo coste. Además, no hay que olvidar cuál es la contribución de este tipo de energía al conjunto de generación eléctrica. Tal como publicó este diario, Cofrentes generó el año pasado el 52 % de la energía producida en la Comunitat Valenciana.

El pasado abril, como consecuencia de la guerra en Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y la disrupción en los mercados internacionales de los combustibles fósiles, los analistas de Grupo ASE concluyeron que la producción de energía en la central nuclear de Cofrentes y las renovables amortiguaron el impacto del conflicto en el recibo de la luz. Advirtieron de que, sin las centrales nucleares y la energía verde, el coste de la luz en el mercado mayorista (pool) habría subido un 143 % por la utilización del gas para producir electricidad.

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