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Inmobiliario

El uso como segunda residencia dispara la compra de fincas rústicas en la Comunitat Valenciana

Las operaciones cerradas en junio crecieron un 8,9 %, hasta superar las 2.200, mientras que las herencias subieron un 31,3 %

El uso como segunda residencia dispara la compra de fincas rústicas en la Comunitat Valenciana

Redacción Levante-EMV

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Jordi Cuenca

Jordi Cuenca

València

El uso como segunda residencia está disparando el interés de los inversores por comprar fincas rústicas. En este tipo de operaciones, la Comunitat Valenciana y Andalucía ocuparon las primeras posiciones el pasado junio en términos interanuales. Lo mismo sucedió en cuanto a las herencias, aunque en este caso Castilla y León superó a ambas, según un informe elaborado por CoCampo, una plataforma web especializada con anuncios para invertir en fincas rústicas, que cita datos de la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad del INE.

Los datos, como ha quedado dicho, son inequívocos. En el conjunto de España se formalizaron en el citado período 14.613 operaciones de compraventa, con un crecimiento del 7,1 %. La primera posición por número correspondió a Andalucía, con 2.276 y un incremento del 6,3 %, mientras que la segunda fue para la Comunitat Valenciana, con 2.219 y un alza del 8,9 %. La tercera plaza la ocupó Castilla y León con 2.141 y una subida del 24,2 %.

El fundador y CEO de Cocampo, Regino Coca, asegura en un comunicado que "una parte importante de la demanda ya no busca únicamente explotación agrícola o ganadera, sino fincas de recreo y segundas residencias". Y es que "el comprador informado ya no pregunta solo cuántas hectáreas tiene una finca, sino qué se puede hacer con ella, si tiene agua, qué se puede cultivar, qué renta deja y si se puede construir".

Construir

Como explica CoCampo en su página web, la legislación española, en principio, prohíbe el uso de estas fincas para edificaciones residenciales. No obstante, existen situaciones excepcionales contempladas en la normativa urbanística autonómica y municipal en las que sí se permite construir en suelo rústico. Algunas autonomías y ayuntamientos permiten la construcción de edificaciones vinculadas a la actividad agraria como, por ejemplo, invernaderos, almacenes agrícolas o establos. Pero en determinados territorios también se permite la construcción de viviendas en suelo rústico, siempre que estén vinculadas a la explotación. Al margen de todo ello, están las fincas que se venden con vivienda ya incluida en perfecto estado o que solo requiere una reforma.

Imágenes de diferentes construcciones levantadas sin licencia de obras junto a caminos de la zona de l’Horta, delimitadas por altas tapias. CASAS ILEGALES EN LA ZONA RURAL DE L'HORTA. VIVIENDAS. EDIFICIACIONES

Construcciones levantadas en zona agraria en l'Horta / JOSEP CARDA

A la hora de explicar la diversificación que se está produciendo en la compraventa de fincas rústicas, CoCampo apunta algunos datos que ponen en jaque precisamente las adquisiciones meramente agrícolas o ganaderas. Por un lado, junio de 2026 fue el segundo mes más cálido desde 1961 y el tercero más seco. Ambos factores incidieron en el rendimiento agrario, con el cereal de secano cayendo entre un 25 % y un 29 % y con el de regadío disminuyendo entre un 3 % y un 9 %. A ello hay que sumar cómo se han disparado los costes de producción: la energía se ha encarecido un 26,7 % y los fertilizantes, un 19,5 %.

Herencias

Por su parte, las transmisiones de fincas por herencias sumaron en España las 15.873 en junio pasado, con un aumento del 11,3 % respecto al ejercicio precedente, con lo que superaron un mes más a las compraventas. Los mayores aumentos se registraron en Canarias (47,7%), Illes Balears (45,8%), La Rioja (38,4%) y la Comunitat Valenciana (31,3%), donde se alcanzó la cifra de 2.069 operaciones, solo por detrás de las 2.086 de Andalucía y las 2.938 de Castilla y León.

Mercado

Los datos de junio "describen un mercado rústico activo y cada vez más heterogéneo, en el que el uso real y potencial de la tierra gana peso frente a las categorías tradicionales de uso". Según los expertos de Cocampo, esta evolución también se refleja en la valoración de las fincas, "en la que influyen factores muy diversos: la disponibilidad de agua, su ubicación por comarca y municipio, el entorno y el paisaje, la distancia a los grandes núcleos de población o las posibilidades de construcción que admita el planeamiento urbanístico. Esa combinación explica que fincas próximas y de superficie similar puedan alcanzar valoraciones muy distintas según su uso previsto, ya sea agrícola, ganadero, de recreo o residencial".

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