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Agricultura

Sudáfrica dispara un 117 % sus exportaciones de pequeños cítricos a la UE: el campo valenciano pide activar la cláusula de salvaguardia

La Unió recuerda que la Comunitat Valenciana ha perdido 16.334 hectáreas de mandarinos

Imagen de archivo de un campo de cítricos en Sagunt.

Imagen de archivo de un campo de cítricos en Sagunt. / Daniel Tortajada

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Begoña Jorques

Begoña Jorques

València

Las importaciones comunitarias de pequeños cítricos procedentes de Sudáfrica se han disparado un 117 % en apenas cinco campañas, según los últimos datos oficiales del Ministerio de Agricultura. Ante el "progresivo debilitamiento de la citricultura valenciana", La Unió Llauradora reclama al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y al conseller de Agricultura, Miguel Barrachina, que activen la cláusula de salvaguardia prevista en el Acuerdo de Asociación Económica UE-SADC.

La organización agraria pide que España solicite formalmente a la Comisión Europea una evaluación de la situación y, si concurren las condiciones previstas, la puesta en marcha de ese mecanismo de defensa comercial. Reclama además revisar las concesiones arancelarias vigentes cuando el alza de las importaciones amenace con provocar perturbaciones graves en el mercado comunitario.

Tendencia sostenida

Los datos reflejan una tendencia sostenida: las importaciones de pequeños cítricos sudafricanos han pasado de 78.170 toneladas en la campaña 2020/21 a 169.904 toneladas en la actual 2025/26 (datos hasta julio), un volumen un 55,2 % superior a la media del último quinquenio. El crecimiento ha sido prácticamente continuo campaña tras campaña, con 93.020 toneladas en 2021/22, 106.668 en 2022/23, 120.920 en 2023/24 y 148.497 en 2024/25.

En naranja, los envíos sudafricanos bajan un 3,5 % respecto a la campaña anterior pero se mantienen en 324.983 toneladas, un 6,3 % por encima de la media de los cinco años previos. Sudáfrica concentra ya en torno al 38 % de las importaciones extracomunitarias de naranja de la UE.

La organización agraria contrapone estas cifras a la erosión del sector citrícola valenciano, que ha perdido 16.334 hectáreas de mandarino desde 2015, según datos de la Generalitat.

La organización admite que el retroceso obedece a varios factores y no solo a las importaciones, pero considera que ambas tendencias "evidencian una realidad que las administraciones no pueden ignorar, mientras la producción valenciana afronta graves problemas estructurales de rentabilidad y abandono, la presencia de pequeños cítricos sudafricanos en el mercado europeo se ha más que duplicado en cinco campañas", lamentan.

Riesgo fitosanitario

A la presión comercial se suma el riesgo fitosanitario. Entre enero y julio se han contabilizado 15 interceptaciones de Phyllosticta citricarpa, hongo de la mancha negra de los cítricos, en envíos sudafricanos, un 87,5 % más que en 2025.

La Unió recuerda que la UE sí endureció los controles frente a la falsa polilla (Thaumatotibia leucotreta) cuando decidió actuar, y reclama el mismo rigor con la mancha negra, denunciando la incoherencia de exigir más a los productores europeos mientras se relajan los controles sobre lo importado.

"Europa ha demostrado con la falsa polilla que cuando existe voluntad de proteger la producción comunitaria se pueden imponer mayores garantías. No entendemos por qué ante la reiteración de interceptaciones de mancha negra no se actúa con la misma determinación", señala La Unió.

La organización considera "especialmente incoherente que los agricultores europeos tengan que producir con cada vez menos herramientas fitosanitarias y afrontar mayores exigencias ambientales y burocráticas mientras, simultáneamente, aumenta la entrada de productos procedentes de países donde están presentes organismos de cuarentena que Europa trata precisamente de mantener fuera de su territorio".

El secretario general de La Unió, Carles Peris, indica que "Europa tiene instrumentos comerciales y fitosanitarios. España tiene capacidad para exigir que se utilicen y la Generalitat tiene la obligación de defender ante Madrid y Bruselas a la principal citricultura del Estado. Mientras unos y otros se pasan la responsabilidad, quienes desaparecen son los productores. Y una explotación que cierra difícilmente vuelve a abrir".

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