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Problema creciente en el campo

La lucha contra las especies invasoras cuesta al menos 19 millones de euros anuales al regadío español

Los agricultores, que reclaman más ayuda institucional y unos criterios homogéneos para tratar el problema, asumen una parte importante del coste de los daños que los microanimales ocasionan en las infraestructuras hidráulicas

Regantes del Guadiana a su paso por Extremadura revisan los filtros de agua afectados por la almeja asiática, una especie invasora.

Regantes del Guadiana a su paso por Extremadura revisan los filtros de agua afectados por la almeja asiática, una especie invasora.

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Barcelona

Los agricultores de las áreas de Badajoz y de Mérida llevan más de una década luchando contra la plaga de la almeja asiática, una especie invasora que solo han podido llegar a controlar (y no del todo) "a base de invertir mucho dinero y muchas horas de ingenio y de trabajo", explica Paco Sánchez, presidente de esta comunidad de regantes que toma el agua de los canales de Lobón y de Montijo, en la vega baja del río Guadiana. "Empezamos a observar, hace algo más de una década, unas pequeñas conchitas que se acumulaban en los puntos en los que el canal sedimenta, pero al cabo de poco tiempo nos encontramos con que esas minúsculas cáscaras ya taponaban los filtros de las tuberías que llegan a las fincas", prosigue Sánchez. En la última década, los regantes de Mérida han puesto de sus bolsillos entre 800.000 y 850.000 euros para poder mantener los conductos limpios y continuar con su actividad.

La presencia de especies invasoras en el campo español está teniendo unos efectos nefastos sobre un sector que, ya de por sí, trabaja con unos márgenes muy estrechos. Según la Federación de Comunidades de Regantes de España (Fenacore), es difícil cuantificar cuál ha sido el coste económico de plagas como la de la almeja asiática o (peor aún) la del mejillón cebra, que fue detectado por primera vez en el Ebro en torno a 1997. Los datos aportados por algunas investigaciones, como la de la profesora Elena Angulo, de la Universidad de París-Saclay, apuntan a un importe que en 2021 no bajaba de los 19 millones de euros anuales, la mayoría de ellos asumido por las administraciones regionales o por las confederaciones hidrográficas, que gastaron 66% de esos fondos "en acciones de manejo después de la invasión, al contrario de lo recomendado en las guías internacionales, que es invertir más en prevención", señala el estudio, publicado en la revista 'NeoBiota'.

Población de mejillón cebra en el embalse de Ribarroja (Tarragona), en la cuenca del río Ebro, en una imagen de archivo.

Población de mejillón cebra en el embalse de Ribarroja (Tarragona), en la cuenca del río Ebro, en una imagen de archivo. / JOAN REVILLAS / Bcn

Esta investigación también fue recogida en la 'Estrategia para la prevención, control y posible erradicación de especies exóticas invasoras en medios acuáticos continentales en España', publicada en julio de 2024 por el Ministerio de Transición Ecológica. "No existe ninguna estimación oficial de la cuantía económica del problema, entre otras razones porque cada agricultor, a título individual, asume por su cuenta la reparación de los desperfectos, de manera que las especies invasoras han pasado a formar parte de la cuenta de explotación, junto con el coste del agua y de la energía", indica Yolanda Gimeno, técnica de la comunidad de regantes del Alto Aragón, en la cuenca del río Ebro, donde el mejillón cebra ha infestado más de la mitad del sistema principal, lo que suponen unos 2.500 kilómetros de canales, colectores y desagües.

En total, se calcula que entre todos los organismos implicados en esta lucha, en España se habían destinado hasta hace cinco años, más de 232 millones de euros, con la particularidad de que si en los primeros tiempos el gasto era de unos cuatro millones anuales, "a partir de 2000 se empezó a observar un incremento de otros millones más y, en 2017, ese aumento ascendió a 15 millones adicionales al año". Y todo ellos para que, en estos momentos, tal y como atestiguan los afectados, lejos de estar bajo control, las especies invasoras no dejan de expandirse. "En el caso de los riegos del Alto Aragón, por ejemplo, solo podemos conocer el coste de los tratamientos químicos, que superan el millón de euros desde que empezamos. Los métodos mecánicos, como el desecado temporal de las balsas de regulación o del propio pantano de La Sotonera, donde se detectó por primera vez la plaga, no son cuantificables", agrega Gimeno.

Tubería infestada con ejemplares de almeja asiática en la vega baja del Guadiana.

Tubería infestada con ejemplares de almeja asiática en la vega baja del Guadiana. / Regantex / Fenacore

Más apoyo de las administraciones

En la cuenca del Segura, el mejillón cebra es un recién llegado, pero no lo es la almeja asiática, contra la que llevan bregando también desde hace más de una década. "Solo para este año, está prevista una inversión de 400.000 euros para instalar equipos que ayuden a mitigar la plaga", cuenta Alba Fernández, directora técnica de la comunidad de regantes de Lorca. Allí, las invasoras han llegado tanto desde el norte como desde el sur como desde el trasvase que hace 11 años les conectó con el Tajo. y, aunque están en contacto con otras asociaciones, "el problema ha adquirido tal envergadura que la competencia la deberían de asumir ya los organismos superiores, es decir, las confederaciones y las comunidades autónomas". "Porque lo que está pasando ahora es que un asunto de carácter general y de origen público ha acabado siendo internalizado en las cuentas de explotación de los agricultores, es decir, lo están pagando los privados", agrega su homóloga en el Alto Aragón.

"Nunca ha habido en España, por ejemplo, una restricción de la navegación deportiva en embalses y aguas continentales para, de manera preventiva, controlar plagas", lamenta Gimeno. "Ni tampoco se han habilitado siquiera, por parte de muchas confederaciones, puntos de desinfección de barcas en los embarcaderos", agrega Pedro Parias, presidente de Feragua, la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía.

En el Guadalquivir, subraya Parias, el mayor problema lo representa en estos momentos el mejillón cebra. "Llevamos también muchos años con el problema, desde aproximadamente 2012. Y aunque la sequía de las últimas temporadas nos había ayudado a que la densidad de estos bivalvos se redujera, ahora han vuelto a reaparecer", explica. Entre la del Guadalquivir y las tres demarcaciones de las cuencas internas de Andalucía (la del Tinto-Odiel-Piedras, la del Guadalete-Barbate y la de las mediterráneas andaluzas) se encuentran en estos momentos con la presencia, además de la del mejillón cebra y la almeja asiática, con el briozoo, una especie autóctona similar al coral que también acaba obturando las tuberías de riego. "Estimamos que, entre todos, los tratamientos nos vienen a costar entre 40 y 70 euros anuales por hectárea", señala el presidente de Feragua. En el Duero, el problema lo concentra el briozoo, en cuya erradicación se han destinado en el último lustro casi 400.000 euros.

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Fuente: El Periódico

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