Una campaña citrícola con cara y cruz

La temporada concluye con desplomes de precios del 40 % por las importaciones masivas de Egipto debido a la crisis en el mar Rojo

Un 'collidor' de mandarinas en un campo de Almassora.

Un 'collidor' de mandarinas en un campo de Almassora. / GABRIEL UTIEL

José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

Concluye la campaña de naranjas y mandarinas 2023/2024 en España con cara y cruz: bastante razonable en la primera mitad y desastrosa, en la segunda. Así lo piensan las organizaciones agrarias a la hora de hacer balance de la temporada 2023/2024. Ha habido una menor producción (-15%) y un descenso de las importaciones (-1,1% en naranjas de septiembre a abril). Además, los precios en origen sufrieron a partir de enero un repentino desplome de hasta el 40% mientras se mantuvieron elevados a los consumidores.

Entre las posibles causas destacan la competencia desleal de países terceros, agravada por la psicosis creada, intencionadamente, con los mensajes del miedo a las importaciones de Egipto (debido sobre todo al cierre de su mercado en Asia por el bloqueo del tráfico marítimo en el mar Rojo), la extraordinaria ‘pinyolà’ y el descenso del consumo en general de frutas y hortalizas.

Carles Peris, secretario general de la Unió Llauradora, tiene claro que la campaña citrícola recién concluida tiene un «antes y un después de Egipto». Y señala la fecha del pasado 20 de enero. A partir de ese día y hasta final de la temporada de recolección en las explotaciones naranjeras y almacenes de la Comunitat Valenciana, Cataluña, Murcia y Andalucía -es decir, finales de mayo y los primeros días de junio- han notado de lleno el impacto de las «importaciones masivas» de cítricos de la Unión Europea procedentes de Egipto, tal como constatan los informes del ICEX y del Ministerio de Agricultura.

«La primera parte de la campaña ha ido bien, con precios buenos, aunque con una producción muy inferior a las etapas anteriores. Todas las variedades tardías, sobre todo de mandarinas ‘premium’ -lamenta Peris- han tenido problemas y han sufrido distorsiones y han sufrido penalizaciones».

También la producción destinada a la industria de zumos ha sufrido de lleno la entrada de agrios procedentes del citado país africano en la UE. «Los pagos de entre 18 y 22 céntimos por kilogramo de mandarina que se pagaban en la primera parte de la campaña dibujan un espejismo que se ha difuminado a partir de enero, lo que también ha desequilibrado el mercado que no va al consumo en fresco», destaca el dirigente de la Unió Llauradora. También se han importado zumo concentrado desde Brasil para las industrias españolas del sector y se ha perjudicado así la producción local, puntualiza Peris.

«España ni siquiera ha llegado a los 5,8 millones de toneladas y la Comunitat Valenciana, por debajo de los tres millones. La pérdida de rentabilidad aumenta la superficie abandonada de cultivos, que tiene que ver con la competencia desleal de otros países, las plantaciones viejas y con bajos rendimientos o los persistentes episodios de sequía», comenta el dirigente de la organización agraria. «A eso hay que añadir la falta de promoción en Europa, el principal mercado del sector», lamenta en referencia a la falta de recursos de la interprofesional Intercitrus para llevar a cabo campañas de publicidad y marketing que impulsen las ventas al caer el consumo de frutas.

Más inspecciones

AVA-Asaja reclamó una campaña de inspecciones de oficio a los principales operadores comerciales y cadenas de distribución «para descartar prácticas anticompetitivas, e incluso un posible contubernio, ya que, con los datos oficiales, ningún factor técnico por sí solo puede explicar de manera decisiva este desplome tan acusado de los precios que percibieron los productores», explica el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado. Asimismo, instó a la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA), dependiente del Ministerio de Agricultura, que investigara, y en su caso sancionara, cualquier contrato de compraventa de cítricos cuyo precio esté por debajo de los costes medios de producción.

Adversidades climáticas

Las adversidades climáticas, sobre todo la falta de lluvias y los vientos de poniente, así como la incidencia de plagas y el abandono de campos, redujeron un 15% la producción citrícola, respecto a un aforo promedio, tanto en la Comunitat Valenciana (2,7 millones de toneladas) como en el conjunto de España (5,7 millones de toneladas). Los primeros boletines semanales publicados por la Mesa de Precios de Cítricos del Consulado de la Lonja de Valencia reflejaron mejores precios respecto a temporadas anteriores debido a la escasez de oferta. Los agricultores que tuvieron una cosecha aceptable, sin demasiadas mermas, pudieron recuperarse de los malos resultados obtenidos en años precedentes.

Sin embargo, tal como ha destacado también la Unió Llauradora, a partir de enero algunas variedades de mandarinas (como lo que quedaba de clemenules, la clemenvilla o la hernandina) tuvieron los primeros problemas de comercialización e, incluso, se quedaron campos enteros por recolectar. AVA-Asaja atribuye a la exagerada presencia de semillas la bajada de demanda, sobre todo entre los más jóvenes, que si encuentran una semilla ya no quieren probar más y se pasan a otras frutas que no tienen semillas. Las importaciones de mandarinas de septiembre a abril (348.389 toneladas) aumentaron un 4,7%, 15.743 toneladas más.

La crisis de precios, además, irrumpió en las naranjas, pese a que las importaciones de naranjas (620.163 toneladas) descendieron un 1,1% respecto al mismo periodo de septiembre a abril del año anterior. Egipto encabezó los envíos con 302.962 toneladas, 48.257 más que la temporada precedente. Por el contrario, bajaron las importaciones de naranjas de Sudáfrica (-21%), Argentina (-38%) o Marruecos (-79%). En total, las importaciones citrícolas (incluyendo limones y pomelos) de septiembre a abril ascendieron a 1.145.320 toneladas, un 5,9% más.

Más inspecciones

Por eso, Aguado sostiene que es necesario «exigir reciprocidad o cláusulas espejo entre producciones agrícolas, la evaluación y revisión continuada de los impactos sobre el sector agrario europeo de todos los acuerdos comerciales y la evaluación rigurosa de los impactos sobre el sector agrario europeo de los nuevos tratados». Respecto a los productos sensibles pide que se establezcan barreras arancelarias que equilibren el mercado.

«Valorando la campaña en su conjunto -explica el presidente de Cooperativas Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana, Cirilo Arnandis- observo en primer lugar en materia productiva que el impacto de la sequía y de las condiciones meteorológicas extremas ha reducido la cosecha hasta los 5,72 millones de toneladas. Andalucía ha reducido sus rendimientos en un 30% respecto a la media de los últimos años, lo que ha hecho que la Comunitat Valenciana vuelva a ser la principal región productora de nuestro país en términos globales. Esto contrasta con el incremento de la producción mundial, impulsada por el crecimiento de países como Turquía, China, Egipto, Estados Unidos o Argentina», destaca Arnandis.

Respecto al comportamiento comercial de la campaña, Arnandis coindice con AVA y la Unió en que ha habido dos partes claramente diferenciadas. «La primera mitad de la campaña puede considerarse positiva, con buenas cotizaciones para variedades de tipo navel, clementinas o satsumas. Sin embargo, el estallido de la crisis del mar Rojo y las alteraciones que ha producido en los mercados ha desestabilizado el ritmo de las operaciones y ha alterado sensiblemente las cotizaciones de las variedades que entraban en comercialización», explica el dirigente de Cooperatives. Sudáfrica y, especialmente, Egipto, han copado los mercados comunitarios con sus producciones, «lo que se ha sumado a un contexto de demanda a la baja, especialmente por unas condiciones meteorológicas que no han incentivado el consumo en algunos de los principales destinos de nuestras exportaciones, provocando precios en campo de derribo», concluye Arnandis.

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