Vivir en solitario puede acarrear dificultades a las personas de la tercera edad, no solo por las consecuencias psicológicas y anímicas de enfrentarse a la soledad, sino también por la carga económica que supone; especialmente en un contexto como el actual, en el que el IPC marcó en marzo su máximo desde 1985.

Para ayudar a personas de la tercera edad con pensiones bajas, desde hace nueve años, la asociación ‘Hogares compartidos’ desarrolla su programa en la ciudad de València, con la colaboración de la Fundación «La Caixa», para ofrecer acompañamiento y evitar que estas personas vivan su vejez en soledad.

En la actualidad, el programa atiende a 47 personas, de entre 60 y 88 años, que comparten vida en grupos de cuatro personas, aunque hay algunas viviendas de dos, tres e incluso cinco personas. En total, el programa cuenta con 13 viviendas en la ciudad de València, en zonas accesibles y con recursos de proximidad para facilitarles el día a día.

Sin embargo, el trabajo de ‘Hogares compartidos’ no se limita únicamente a buscarles un hogar, sino que realizan un acompañamiento muy individualizado, porque «cada uno de los integrantes del programa tiene unas necesidades», explica Amparo Azcutia, trabajadora social del proyecto. En este sentido, los participantes reciben apoyo en temas bancarios, en la tramitación de bonos sociales, como ejemplo, la luz; solicitud de ayudas que, hasta ahora, desconocían; o en otros asuntos médicos psicológicos y jurídicos. Esto es posible gracias a la amplia red de entidades con las que trabaja la asociación y que complementan su actividad.

Además de ello, el personal de ‘Hogares compartidos’ se preocupa porque los miembros del programa tengan una vinculación con la entidad y, en adición, se vinculen a actividades de ocio o formación y se conviertan también en voluntarios. «El objetivo es que se sientan útiles», afirma Azcutia.

La participación activa de los 47 integrantes del proyecto es clave en el proceso de selección de nuevos miembros, ya que «se les tiene muy en cuenta» durante el proceso. No obstante, hay una falta de viviendas de alquiler de particulares a precios asequibles, por lo que la asociación no puede atender el alto número de solicitudes que reciben; fueron 300 solo en el año 2021. «Nuestros mayores son personas con pensiones no retributivas, así que no pueden permitirse pagar alquileres demasiado elevados», reconoce Azcutia.

De hecho, el programa no cuenta con recursos alternativos para ayudar a los arrendatarios con el alquiler. Es por ello que, para poder atender a un mayor número de usuarios, desde ‘Hogares compartidos’ hacen un llamamiento a los propietarios que quieran sumarse al proyecto. Pueden contactar con ellos por correo electrónico (info@hogarescompartidos.org) o a través de su nueva página web, financiada con las ayudas del programa de la Fundación «La Caixa».